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Las deficiencias del PAE no sólo son en la Costa
A Parody le hace falta entender que a los niños y jóvenes no les hace falta más arroz o mango, sino más proteína.
Sábado, 2 de Abril de 2016

Esta semana nos enteramos, gracias a la valiente profesora que se atrevió a denunciar, de que en un colegio de Aguachica (Cesar) ocurren irregularidades en el Programa de Alimentación Escolar (PAE) del Ministerio de Educación. En el vídeo pudimos constatar lo que todos sospechábamos: que la comida no llega a manos de los niños y que la que llega, es paupérrima.

Un contrato de quinientos millones de pesos que no alcanza sino para dar a los estudiantes un patacón y un pedacito de pollo. Y este manjar se sirve en la mano de los estudiantes. Definitivamente, no podrían haberlos humillado más, o sí, podrían haberles hecho sacarse fotos con un plato de comida (también misérrimo) que no les iban a entregar, pero esperen, ¡eso ya lo hicieron! Nada más triste que ver esta situación, triste y colérica.

El año pasado había un billón cien mil pesos en el PAE, y este año se adicionaron seiscientos setenta y ocho mil millones, es decir, casi dos billones de pesos para dar mejores condiciones de vida a los estudiantes del país; y no alcanzan. Difícilmente creo que el problema radica en lo que afirma la señora ministra. El problema no es de raciones ni de cantidad, es de calidad.

A Parody le hace falta entender que a los niños y jóvenes no les hace falta más arroz o mango, sino más proteína. Más carne, más pollo, pescado y sobre todo, más interés por parte de la sociedad.

Piense en lo que usted le da de comer a sus hijos en casa, lo que puede darles. Sea lo que sea que se haya imaginado, el Gobierno puede dar 10 veces esa cantidad. Créame, hice los cálculos. El Ministerio de Educación desembolsa el dinero sin problema, pero los contratistas hacen lo que mejor saben hacer: Sacar la mayor cantidad de ganancia posible, invirtiendo le menor cantidad de dinero.

La problemática no se da únicamente en la Costa, por el contrario, en todo el país podemos ver casos de corrupción en alimentación escolar. Me di a la tarea de revisar informes de ejecución de actividades relacionados con esta tipología, y la realidad es alarmante en todo el país.

La situación es tan grave que los mismos profesores y administrativos de las instituciones educativas son incapaces de ver que actúan mal al pedir almuerzos dentro de los planteles, almuerzos que están destinados para los alumnos y que no llegan a manos de todos.

En algunos colegios de Norte de Santander los refrigerios no se dan a todos los estudiantes, ni se trabaja con listados de MinEducación ni por discriminación según estado de vulnerabilidad; se escogen los beneficiarios a dedo y cambian día tras día. Hasta los mismos maestros los escogen bajo criterios subjetivos.

Lo que nos permite ver este asunto es que la corrupción es máxima, tanto que recortan las listas de beneficiarios y se quedan con una parte de los alimentos. ¿Qué hacen con ella? No lo sé, supongo que la venden, la llevan para sus casas, no sé. De pronto es porque con 15.000 millones no les alcanza para sostener el negocio.  

A Cúcuta le están cayendo todas las investigaciones porque al parecer, hay irregularidades en el PAE. No me gustaría hacer juicios sin conocimiento, pero pensemos por un momento. La posibilidad de que hubiese corrupción en el programa a nivel municipal existe. Una persona que es capaz de prometerle casas a la gente, y fallarle sin ningún tipo de remordimiento, es una persona que, con el mismo cinismo, sería capaz de robarse la plata de la alimentación de los niños. Así que, si MinEducación va a empezar la cacería contra los que se aprovechan de las necesidades de los estudiantes, en Cúcuta ya tiene un personaje por perseguir.

Desde julio del año pasado se prendieron las alarmas por el funcionamiento y eminente fracaso del programa, pero hasta hoy no hemos visto ningún funcionario o contratista de suministros presos por hacerle este daño a la población infantil.

El problema de corrupción no se da porque haya ‘desarticulación financiera y operativa’ como dice Parody. La corrupción germina porque se le permite, porque los interventores de estos millonarios contratos no hacen su trabajo como es debido y porque las autoridades regulatorias y sancionatorias del Estado se hacen los de la vista gorda. En algunos informes de ejecución de contrato se puede ver el descaro con el que se ufanan por repartir 30gr de patacón, 40gr de arroz y 25gr de carne, y esto lo dicen sin contar con una pesa que permita certificarlo.

Me cansé de ver cómo se quedan con la plata de los alimentos de los niños y jóvenes estudiantes de los colegios más pobres. No voy a ser parte del problema sino de la solución. Quiero aportar al bienestar de algunos alumnos de la ciudad y el departamento, así que voy a iniciar una colecta de donativos para hacer esto posible. Esto no lo hago pensando en que puedo ayudar a todos los infantes, sino en que es posible hacer una gran diferencia con pocos recursos. Quienes me puedan y quieran colaborar, mis datos de contacto aparecen en internet. Para ayudar a los niños, y para cambiar un poco la cara de nuestra región.

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