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Llegaron los refuerzos

Viernes, 10 de Abril de 2015

Definitivamente, el presidente Juan Manuel Santos es hombre con suerte. Su buena estrella nació el mismo día en que prefirió convertirse en ministro de Comercio Exterior del gobierno de César Gaviria, de quien luego, por culpa  del caprichoso destino, fue elegido como el último designado a la Presidencia.

Para ello contó con el apoyo de varios amigos, entre los que estábamos su padre, el viejo Enrique, quien se convirtió en su jefe de debate, y quien esto firma, que presentó su nombre por encima del de otros aspirantes al cargo, que luego desaparecieron.

De allí brincó a dos ministerios claves, primero al de Hacienda y después al de defensa.

En ambos se destacó como ejecutivo hábil y político inteligente. Como buen pokerista que es, aprovechó la oportunidad, guardó los ases y brincó a la candidatura presidencial por encima de otros aspirantes, gracias a una circunstancia de buen jugador: sus rivales desaparecieron por distintos problemas.

Había saltado con el apoyo de su jefe de entonces, Álvaro Uribe, a la candidatura presidencial  y de allí, como impulsado por un resorte, consiguió a la primera magistratura, a pesar de detalle negativo: nunca se había sometido al fallo de las urnas, pues no había sido concejal, diputado o congresista.

Nacido para triunfar recibió la banda presidencial en medio de oposición exótica, encabezada por  expresidente que pasó del amor al odio en solo 24 horas, por una razón, su sucesor no le consultó el gabinete ni los primero decretos; además, resultó respondón y altanero.

De inmediato se acabó la amistad y vino el odio, al cual ha sido arrastrado todo el país, que se ha dividido entre santistas y uribistas, especialmente por importante tema, nada menos que la paz.

Uribe inventó un nuevo sistema de atacar al gobierno: el twitter a través del cual ha transmitido centenares de mensajes, inclusive secretos militares que no se sabe quién se los suministra.

No ha dado un minuto de reposo a su sucesor, que ha sufrido la ‘’mala  leche’’ del expresidente quien logró elegir 20 parlamentarios y se prepara para conseguir varias gobernaciones y alcaldías, aprovechando el auge de las ideas de derecha que se han entronizado en el país del Sagrado Corazón donde obispo retirado pidió poner en su tumba el epitafio ‘’el liberalismo es pecado’.

Pero para que no se agravara la situación era urgente conseguir un árbitro, sobre todo porque la oposición se encuentra tratando de dividir a los militares, los dueños del balón en América Latina, incluyendo  Colombia.

Otra vez la suerte. Los refuerzos le llegaron a Santos.  Y no cualquier refuerzo. En primer lugar se sumó a sus fuerzas el  ex comandante de las Fuerzas militares, el general Jorge Enrique Mora que se había retirado de las negociaciones en La Habana, según dijeron los gratuitos enemigos de la paz.

Si hubo algún tropiezo, pero el alto militar regresó a la mesa y además, hizo, en conferencias públicas,  cálida defensa de los diálogos, al mismo tiempo que formuló llamado a sus colegas de todos los grados para que apoyen al gobierno. Fue una bomba contra la mala leche de los uribistas. Se desvirtuaron así las versiones de periodistas y comentaristas adictos a los contratos y  a la burocracia.   

Faltaba el refuerzo  más grande, el Falcao o el James de las negociaciones de paz. Nada menos que el papa Francisco, quien anunció  viaje a Colombia para el año próximo. Según se dijo oficialmente, vendrá a respaldar las negociaciones de paz Era lo que le faltaba a Juan Manuel para derrotar a sus enemigos. Con ese apoyo ganará con seguridad la pelea, Ahora, solo falta que el senador Uribe  acuse al pontífice de comunista. Todo es posible en esta nueva modalidad de oposición, que se ha estrenado aquí  gracias a los adelantos del internet.  

P.D. La muerte del excandidato Carlos Gaviria es pérdida irreparable para las ideas liberales, la magistratura y el derecho. Que Dios lo reciba en su seno. Aquí deja recuerdo imborrable.