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Los ‘cracks’ forzados
Muchos de los frustrados astros del  balompié, interrumpieron su formación académica y  solo lograron culminar  el  bachillerato.
Martes, 2 de Octubre de 2018

Por querer en la familia un jugador profesional de fútbol, un hogar se encuentra ‘desintegrado’ transitoriamente,  porque el prospecto se encuentra en una importante capital del país, militando en  las divisiones inferiores de un prestigioso equipo nacional, acompañado por  su madre.

Aunque el ilusionado muchacho está cursando un grado  de bachillerato lejos de su tierra  natal, su padre, solo en su patria  chica, se dedica a su labor artesanal para obtener los recursos  que debe girar mensualmente para el sostenimiento de su esposa e hijo.

El entusiasmado papá trabaja muy  duro para que su heredero cumpla su lejano  o cercano sueño de vestir la camiseta de uno de los dieciocho equipos que participan en la primera categoría del rentado colombiano.

Él confía ciegamente en las condiciones de su heredero para que triunfe  en el popular deporte y que reemplace a Miguel Augusto ‘Nano’ Prince, el único ocañero que ha llegado al fútbol profesional de este país, y que  entre otras, vistió la camiseta  de la Selección Nacional y de  importantes clubes como Millonarios y América.

Ojalá que los esfuerzos y sacrificios del esposo y padre tengan su recompensa, y que el  sueño no se esfume, tal como ha  ocurrido con los de numerosas familias locales y regionales, que se imaginaron a sus niños convertidos en verdaderos  ‘cracks’, pero debieron conformarse con verlos  regresar derrotados y con los  planes económicos aplazados o diluidos.

De acuerdo con especialistas en el  futbol local, gran parte de los fracasos se  debieron a la carencia de verraquera, a la indisciplina, a la ‘mamitis’, porque la  mayoría de ellos, pretendía que los alinearan como titulares en los equipos en que se  probaron, sin quemar las distintas etapas, como ascender lentamente por las  diferentes divisiones.

Casos como los de Luis Portillo, David Orozco, Lito Picón y Omar Pérez, y  otros más, confirman que a los jugadores de esta región nortesantandereana les faltó humildad y perseverancia para llegar al  fútbol profesional.

Y dentro de los padres y madres que han tratado de cambiar el proceso del descubrimiento y formación de los nuevos ídolos del popular deporte, llegaron al extremo de invertir o derrochar grandes  cantidades de  dinero, al matricular a  sus  hijos  en  dudosas academias,  en otros  países   como Argentina y Brasil.

Incluso, los han enviado  a mostrarse en grandes  equipos europeos, pensando que  con la plata van  a cambiar  el tortuoso procedimiento del descubrimiento de nuevas  figuras, sin  que se  cuente con  lo  más importante y  decisivo,  el desbordante talento deportivo.

Muchos de los frustrados astros del  balompié, interrumpieron su formación académica y  solo lograron culminar  el  bachillerato,  pues sus posibilidades de convertirse en  importantes profesionales,  fueron opacadas  por la  fantasía de ser iguales  o mejores que Messi, Ronaldo, Falcao o James, y de  ganar sumas astronómicas de euros.

A los progenitores que  se  dejan embriagar de los éxitos deportivos y  económicos de los grandes  jugadores, a  través de la manipuladora  televisión, hay que aclararles, que si sus  hijos nacieron con aptitudes  extraordinarias para jugar  fútbol, no tienen necesidad de  enviarlos a Italia,  Inglaterra , Alemania o España,  porque los  casatalentos se enterarán y vendrán a conocer a las próximas  maravillas, a  contratarlas,  a  que  brillen en  el  plano  orbital  y a que  su situación   económica se  transforme de  manera inusitada,  mejor que hubiesen  acertado  un baloto acumulado.

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