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Los Empresarios
La ofensiva anti-empresa que ha emprendido el Gobierno con la reforma tributaria, le carga la mano a los de siempre y poco hace para poner a pagar a los que nunca han pagado.
Miércoles, 26 de Octubre de 2022

Amables Lectores: Los temores del sector privado deben ser atendidos por el Gobierno porque es importante sostenerse en la senda de crecimiento tanto en empleo como en inversión.

El país acaba de obtener un extraordinario resultado con un crecimiento del producto interno bruto del 10.6%. En esta nueva etapa se oyen voces que prevén una desaceleración de la economía que podría llevarnos a unas cifras de crecimiento del 7%. Durante el primer semestre los empresarios jalonaron la economía y esperaban perspectivas positivas. Esta visión se ha ido enfriando, reflejado este fenómeno en la encuesta sobre índice de confianza elaborada por Fedesarrollo donde dicho índice descendió para el sector comercial 3 puntos y para el industrial 1.8 puntos porcentuales. Igual sucede con el pulso empresarial que realiza el Dane que muestra un indicador de confianza empresarial cayendo 3.4 puntos porcentuales frente a datos del mes inmediatamente anterior.

Las Cámaras de Comercio presentan el sentir de más de 7.000 compañías donde casi el 50% de ellas dicen que continúan siendo afectadas por incremento de costos o problemas de abastecimiento y que solo están haciendo inversiones en lo necesario para su operación.

El columnista Guillermo Vélez Cabrera afirma: “Estamos en un paro y no nos hemos dado cuenta”. En este paro no hay bloqueos de vías, ni quema de buses. Tampoco los bancos están siendo vandalizados ni son saqueados los comercios. No es necesario acudir al Esmad para establecer el orden. No hay invasiones a residencias ni miedo ni zozobra. La realidad es que si estamos en un paro que no por ser silencioso debe ser menos preocupante. Las actividades de rutina son las únicas que se realizan, están frenadas las nuevas inversiones o nuevos proyectos. No existen nuevas iniciativas. El optimismo del empresario colombiano está agotado. Nadie está pensando en instalar nuevas fábricas, ni en construir hoteles ni en aumentar cultivos. Parece que los empresarios gastaran su tiempo por estos días en estudiar las maneras de sacar su dinero del país.

Todo lo dicho es comprensible en el empresario. La ofensiva anti-empresa que ha emprendido el Gobierno con la reforma tributaria, le carga la mano a los de siempre y poco hace para poner a pagar a los que nunca han pagado.

A los factores como la inflación, costos de materias primas, un dólar más alto y mayores tasas de financiación se unen aspectos planteados por el gobierno Petro que han despertado alertas en distintos gremios de la producción y empresarios de diversas actividades, como la reforma laboral que es antiempleo al incrementar costos e inflexibilidad en la contribución.

Las preocupaciones de los empresarios merecen la atención del Gobierno porque es clave para el país sostener el crecimiento, generación de empleo y atraer inversión. Con discursos improvisados no se contiene la devaluación de la moneda, ni el incremento de la inflación, ni la fuga de capitales ni la pérdida masiva de empleos.

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