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¿Mamertos?

Una frase mamerta de Jaime Garzón: “En Colombia, los ricos se creen ingleses, la clase media se cree gringa, los intelectuales se creen franceses y los pobres se creen mexicanos”.

“Amigo no arriesgues la partida, Amigo brindemos por la vida, pues todo es Oropel.” Jorge Villamil. 


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Ahora en estos tiempos del cambio y en pleno gobierno con vientos alisios, de agua, humedad y tragedias, el triunfo electoral de la izquierda colombiana, en su victoria fusionó hasta las fuerzas más tradicionales del país político: los conservadores y los liberales. Por ello, los señores de la reacción descalifican a los demás sectores de opinión política, denominándolos despectivamente como mamertos. 

Mamertos nos llaman hasta a los Conservadores inconformes y disparan dardos por las redes. Desde la otra orilla y en esta columna independiente, opinamos, criticamos o adherimos a una que otra idea del Señor Presidente Gustavo Petro y entre tanto con la palabreja pretenden ofendernos.

Nada más distante del significado y lo afirmo con propiedad, porque en el año 68 del siglo pasado, fui en la universidad un godo mamerto, como me lo recordó Humberto de la Calle en una de sus columnas relativamente recientes. 

Y es que la historia de la palabreja, no está contada integralmente como la dan las recordadas memorias de Jorge Child y Álvaro Uribe Rueda del más rancio Movimiento Revolucionario Liberal. Entonces mamertos éramos todos, pues allí estábamos revueltos los militantes de la Juco del PCC, los vándalos del FRES y los progresistas del gran partido Conservador de los años 60s.  


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Todos tan posudos de cultos y revolucionarios de oficina y canapé, de todos los estratos y simpatizantes de la guerrilla romántica recién nacida, soñadores con hierbas de todos los verdes, mal trajeados como símbolo de rebeldía, de excelentes modales, aunque vándalos de la piedra en las marchas y manifestaciones públicas y con las manos extendidas recibiendo los subsidios del estado. ¡Vaya, Vaya! Era un mar de incoherencias. Como en la canción de Villamil, no éramos más que oropel. 

Mamerto, no era tampoco solo la coincidencia en el tiempo con los nombres los líderes de la izquierda colombiana de los 60s: de Gilberto Vieira, Filiberto Barrera, Alberto Upegui, Alberto Silva y otros terminados en “erto” y el verbo mamarse, cuando proponían acciones, de las que se arrepentían.  

Jorge Child de por sí era un burgués bogotano, bachiller del colegio alemán, economista y abogado de la universidad nacional y del instituto de ciencias económicas, especialista en comercio exterior de Birmingham Inglaterra y Friburgo Alemania, de Derecho Público de L´ecole de Paris. Consultor de Planeación Nacional y profesor de las Universidades Javeriana, Libre, Tadeo Lozano y algunas universidades inglesas y alemanas. Todo un perfil revolucionario.  

El otro perfil mamerto fue Álvaro Uribe Rueda, “el conde”, un perfil burgués pero santandereano, bachiller “bartolino” exageradamente honrado al decir de sus mismos críticos, empresario y asegurador respetable y amante de la lucha popular.  

Adenda: Una frase mamerta de Jaime Garzón: “En Colombia, los ricos se creen ingleses, la clase media se cree gringa, los intelectuales se creen franceses y los pobres se creen mexicanos”.

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Jueves, 24 de Noviembre de 2022

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