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No todo lo que brilla es oro
Espero por la Dra. Mila y los nortesantandereanos que tome la mejor decisión.
Viernes, 7 de Agosto de 2020

Independiente de si se trata de un acto mediático o no, la orden de detención domiciliaria del expresidente y hoy Senador de la República, Álvaro Uribe Vélez, tiene implicaciones en el ámbito político muy interesantes, pues sin duda alguna el desenlace de toda esta maraña tiene coletazos de orden nacional y regional.

Tan sólo por citar un ejemplo, nuestra paisana la Dra. Mila Romero, sería en principio la primera y directa beneficiaria de esta decisión, pues esta llamada a ocupar la curul que deja el máximo jefe de la colectividad del Centro Democrático. Eso en el papel suena interesante pero en la realidad tiene pequeños detalles que muchos no dimensionan o desconocen.

En primer lugar asumir la curul del expresidente Uribe, por parte de la Dra. Mila Romero, significaría renunciar al cargo que ostenta en el Fondo de Adaptaciones en la actualidad, lo que se supone debería ser una decisión fácil de tomar, pues la oportunidad de convertirse en Senadora es evidentemente mas importante que el cargo que ostenta. La pregunta clave es: ¿Cuánto durará el expresidente Uribe, fuera de su curul? Si se supiera con claridad, sin duda la aceptación del cargo debería producirse de manera inmediata. 

Lo cierto que es que la justicia ofrece innumerables formas de defensa, en un país ultra-garantista y por ello Uribe podrá estar privado de la libertad días o meses, con la incertidumbre de poder afirmar cuántos serán en realidad. Pues ya comienzan a desplegarse la batería de acciones para su eventual retorno, que incluyen recursos y seguramente acción de tutela.

Lo difícil de la decisión que debe tomar nuestra coterránea, no es su posesión en el Congreso, sino el esfuerzo que supone ejercer de buena manera sus oficios, en la curul que ostentó el jefe supremo. 

Esta circunstancia particular debe entenderse, desde la perspectiva del partido, el cual no permitirá de ninguna manera que se desmonte la parafernalia de apoyo de su principal representante. Significa esto, que llegaría al Senado la Dra. Mila Romero, sin la posibilidad de nombrar ni a su propia secretaria, pues deberá dejar intactas la Unidad Legislativa del jefe natural del partido. Es más, me asalta una gran duda ¿Le otorgarán la oficina en la que seguramente aun se encuentran las fotos y demás elementos personales del expresidente?

Dura y difícil decisión por tomar, no es fácil renunciar a un cargo que logró conseguir  con esfuerzo para recibir una curul, que no se sabe a ciencia cierta por cuánto tiempo será y la cual seguramente no dejarán manejar con libertad, por lo menos administrativamente, pues están contratados los asesores de confianza del expresidente y sin saber si son del mismo talante de la exfuncionaria conocida como la “caya” Daza.

Este es el tipo de dilemas que no se advierten al creer que todo son privilegios. Espero por la Dra. Mila y los nortesantandereanos que tome la mejor decisión.  Pues, no todo lo que brilla es oro.

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