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Octubre es una corona de rosas

Lunes, 27 de Septiembre de 2021
El rosario es una oración en secuencia que imita el ejemplo de humildad de María y cultiva el fervor de sentir en el corazón la presencia de Dios.

En el homenaje de amor y gratitud a la Santísima Virgen he seleccionado los momentos más humanos y solidarios de su mediación para invocar, con el Santo Rosario, la gracia divina en el gozo, el dolor, la espiritualidad y la paz.

De los GOZOSOS me encanta la visitación de la virgen María a su prima Santa Isabel, por esa sencillez con que llega en un burrito, con un pequeño baúl, para acompañarla hasta el nacimiento de Juan el Bautista.

De los DOLOROSOS, la crucifixión del señor, por la mirada bondadosa a Dimas, el buen ladrón, y la concesión de su súplica de permitirle estar con Él en el paraíso, en un acto sublime de perdón sereno.

De los LUMINOSOS, la sumisión de un hijo noble ante la tierna expresión “haced lo que Él os diga”, con una obediencia amorosa para resolver su confusión, cuando se hubo acabado el vino a los comensales de Caná.

De los GLORIOSOS, la venida del Espíritu Santo, por otorgarnos la luz que nos hará sabios en las decisiones, ecuánimes en los momentos difíciles y agradecidos por los dones recibidos.

La gloria de ser acogidos por la ternura de María y José, es la corona de rosas que los imperfectos necesitamos para ser buenos -al menos durante 20 minutos diarios-, justos y piadosos, para fortalecer nuestras virtudes e, incluso, cosechar algunas que desconocíamos.

El rosario es una oración en secuencia que imita el ejemplo de humildad de María y cultiva el fervor de sentir en el corazón la presencia de Dios.