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Otra elección

Sábado, 25 de Junio de 2022
Hoy Colombia es un país urbano, con solo el 20% de su población viviendo en las zonas rurales.

Después de las presidenciales, el domingo 26 de junio hay elecciones para la revocatoria del alcalde Jairo Yañez, que me atrevo a decir solo va a ser una pérdida de dinero. Pero esa revocatoria nos recuerda la importancia creciente de los alcaldes. El futuro del país dependerá de la próxima elección de alcaldes, no de la próxima elección presidencial. El mejor antídoto contra el riesgo de autocracia centralista es la descentralización en cabeza de los alcaldes.

Cada vez más las ciudades, en su nueva conceptualización metropolitana se vuelven el centro de la gestión de los grandes problemas nacionales. La ciudad es el cimiento de la planeación de abajo hacia arriba, que se contrapone a la centralista planeación de arriba hacia abajo. Las ciudades deben ser el estandarte de la descentralización.

Para gestionar la planificación de ciudades no es util la ideología que se concentra en temas abstractos mientras que en la ciudad se tratan asuntos muy concretos. Se trata de definir la relación entre los sistemas de transporte y los usos del suelo. No se trata de “defender el ambiente” sino de como coordinar la expansión urbana con los sistemas y biomas ambientales. No se trata de poner pico y placa a los carros y motos “porque hay muchos”, sino de definir verdaderos sistemas de flujo de transporte tanto privado como público. Para lograrlo hay que contar con un verdadero plan estratégico de ciudad metropolitana que para hacerse viable debe combatir el centralismo, la politiquería, las “mafias” detrás del negocio del transporte o de la tierra, la mediocridad técnica, entre otros. Una vez superado todo eso, “solo” falta el dinero que no puede salir solo de exprimir fiscalmente al sector privado sino que hay que introducir la inversión privada nacional y extranjera en desarrollo de infraestructura, el motor del desarrollo económico.

Resaltemos que en el siglo XIX la guerra entre la regeneración y el radicalismo fue en realidad una pugna entre centralismo y federalismo. Si se mira el mapa de los resultados electorales del pasado 19 de junio, se ve a primera vista que el país se dividió entre la región caribe, la región pacífica y los departamentos fronterizos del sur del país donde ganó Gustavo Petro y el resto del país (excepto la  Bogotá izquierdista), donde ganó Rodolfo Hernández. Es un país claramente regional al que se le imponen modelos de sociedad  a unas regiones por elecciones ganadas con un 1% de diferencia entre los candidatos.

Hoy Colombia es un país urbano, con solo el 20% de su población viviendo en las zonas rurales, lo cual trae un fenómeno que no es único de Colombia sino de carácter mundial, la metropolitanización. La nueva visión de la planificación de ciudades analizadas como sistemas complejos adaptativos redefinió como “ciudad” a esas áreas conurbadas de varios centros urbanos municipales adyacentes. Y esas “ciudades” son hoy el motor económico del planeta y la fuente de muchos de sus grandes problemas desde criminalidad hasta epidemias de salud. Este modelo metropolitano tiene variantes como las ciudades multipolares, una región con varias ciudades cercanas e interactuantes también conocidas como ciudad región, o ciudades bipolo, dos ciudades similares cercanas y con fuertes conexiones (caso especial es la ciudad bipolo binacional, como Cúcuta-San Cristóbal) o la ciudad tripolo multinacional como Leticia-Tabatinga-Ramón Castilla. La regionalización se debería definir a partir de estos nuevos modelos de ciudad.

Son las urbes metropolitanas las que pueden equilibrar ese desbalance centralista colombiano, son ellas las que pueden exigir independencia en la planificación y la ejecución, son ellas las que deben quitar las barreras paranacionales a la descentralización. Por su vital importancia debería iniciar ya la convocatoria al modelo de ciudad que se quiere lograr desde una visión técnica y realista que desde la realidad geopolítica y cultural regional permita llevar a la conducción de las alcaldías gente de altas capacidades comprometida con una visión y modelo de ciudad. Centralismo o descentralización definirán el futuro de Colombia.

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