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Perdimos todos

Sábado, 21 de Noviembre de 2015
Hoy el Cúcuta Deportivo, el equipo insignia de la ciudad ha desaparecido.

No hay por qué llorar. Pero aún así, aunque las lágrimas queden ocultas y guardadas para una mejor ocasión, tal vez de alegría; no se puede disimular la tristeza. 

Hoy el Cúcuta Deportivo, el equipo insignia de la ciudad ha desaparecido, ya no jugará en la A, estará a partir del próximo año en la B, donde nadie lo reconocerá y poco se recordará. 

El equipo tuvo su época gloriosa, fue campeón y semifinalista de la Copa Libertadores,  pero ahora caído en desgracia desciende de categoría y se convierte en uno del montón, de los de segunda. ¿Cuándo pasó todo esto? 

Tal vez fue cuando llegó Cadena a la presidencia, luego de haber pasado por Bucaramanga y Patriotas, donde los resultados finales fueron los mismos y el destino uno solo. 

Lo cierto es que la debacle comenzó hace rato cuando los mismos dirigentes que con buenos oficios llevaron al equipo a puestos de importancia, se hicieron a las ganancias, cuando fuimos engañados con el destino de la taquilla millonaria obtenida en el partido contra el Boca Junior, nunca se le dio el destino prometido. 

Así que, ha sido una serie de sucesos los que condujeron al patético momento de hoy. El conjunto rojinegro acaba de perder reconocimiento y su prestigio estaba languideciendo desde hace rato, solo unos pocos, todavía ilusionados siguieron asistiendo al General Santander, cuando ya se anticipaba el inevitable descenso. 

La psicología de masas indicaba que si no había buenas actuaciones y una nómina competitiva vendrían las derrotas que ubicaron al equipo en los puestos de la cola, entonces la lógica consecuencia era y así fue: alejarse del estadio, abandonarlo a su suerte.

Los aficionados no son los responsables y son los únicos que pueden ser exculpados, porque si falta el espectáculo y los resultados son malos, no hay razón para acompañar  -por el contrario- contagian desconfianza y abandono del apasionamiento que con fuerza se vivió en las jornadas gloriosas gestadas por dirigentes, entrenador, periodistas y jugadores motivados, bien pagados. 

El mundo del fútbol, en el torneo domésticos y en las mejores ligas de otros países, enseña que los buenos equipos están hechos por verdaderos clubes deportivos, con estructura organizativa, financiera, cuentan con infraestructura y buenos jugadores. 

En una palabra un equipo de fútbol exitoso se hace con inversión, los más ricos son los más poderosos y el Cúcuta no posee ninguna de esas características. 

Esto lo hace fácil presa de supuestos inversionistas que resultan ser mercaderes del fútbol. ¿Cuánto tiempo el Cúcuta estuvo en manos de Pachón? y ¿Cuánto tiempo estará en las manos de José Augusto Cadena? 

Ha perdido la categoría el equipo, con esto han perdido los hinchas y todos los actores del circo que ocurre alrededor del estadio cada tarde o noche de fútbol. 

Pierde la ciudad, eso también nos coloca en la segunda categoría, no tendremos un equipo la A y pocos se acordarán de este Cúcuta que acaba de descender y no sabemos cuánto tiempo tendrá que pasar para volver a jugar en la Liga, de donde salió por la falta de buenos dirigentes y capital.