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Píldoras electorales

Lunes, 26 de Octubre de 2015
Bueno, pasaron las elecciones regionales y es bueno hacer un repaso de lo sucedido.

Varias veces comentamos en esta columna que en lo que respecta a la Gobernación era incuestionable el triunfo y repetición de William Villamizar Laguado, pero, en lo relativo a la Alcaldía, todos veíamos un tête à tête –cabeza a cabeza- entre los candidatos César Omar Rojas Ayala y Jorge Enrique Acevedo Peñaloza y nadie se atrevía a vaticinar nada. ¡Cuán equivocados estábamos!

Equivocados en dos aspectos: primero, porque nadie vislumbró con certeza el triunfo del candidato César Rojas Ayala; y segundo, que dicho triunfo sería contundente con 15 mil 216 votos de diferencia.

Colombia es una democracia representativa y es bueno recordar que los nuevos gobernantes, una vez elegidos, representan a la totalidad de los habitantes del espacio o lugar donde fueron elegidos -municipio o departamento-, y no solo a su electorado.

Bien dijo Enrique Peñalosa, nuevo alcalde de Bogotá, que en su gobierno nadie será excluido por pertenecer a un partido o a otro y que será un gobierno para todos.

A manera de anécdota comento que si en otra ocasión insinuamos en esta columna que para las elecciones del pasado domingo había una puja entre el santismo y el uribismo con miras al posconflicto, es bueno recordar ahora que, teniendo la ciudad de Cúcuta como epicentro, también aquí se libra otra batalla sotto voce entre quienes antes del 2004 detentaban el poder político en la región y quienes lo ejercen desde ese año, blindándose los últimos de una manera tal que parece una fortaleza inexpugnable.

En Bogotá se siente un aire fresco y mucha gente ha vuelto a vivir con el colapso de la izquierda, después de 12 años de desgobierno.

Todo lo que tenían montado si triunfaba Clara López Obregón, con la subsiguiente candidatura presidencial del señor Gustavo Petro, ha quedado vuelto añicos, y es de esperar que con Enrique Peñalosa la ciudad -el Distrito Capital- repunte nuevamente en modernas obras públicas de infraestructura como también en lo que el ideólogo liberal Hernando Agudelo Villa llamaba infraestructura social: educación, salud, vivienda, acueductos, etc.. Bogotá está rezagada y ciudades como Medellín y Barranquilla le han tomado ventaja.

Otro aspecto que es necesario comentar es el del Consejo Nacional Electoral –CNE-. En un par de días quiso hacer de todo, sin rigor alguno: quiso obligar a los medios de comunicación a que para los foros que promovieran  invitaran a todos los candidatos, y los medios se resistieron. Luego la emprendió con las encuestadoras por aquello de la ficha técnica y, finalmente, anuló la inscripción de muchas cedulas por trashumancia electoral. En algunos casos pudo tener razón, pero fue objeto de agudas críticas. Dos magistrados del CNE dijeron que les faltó independencia de los partidos políticos. Quien sí ganó incuestionablemente fue la Registraduría.