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¡Qué buen ejemplo!
La economía nicaragüense, dentro de los tres países analizados, es la que está en mejores condiciones.
Martes, 26 de Marzo de 2019

Amables Lectores: En Cuba se estrella un avión en un vuelo nacional dejando más de 100 muertos y la investigación demuestra falta de mantenimiento de la nave aérea por no cambio oportuno de repuestos.  En Nicaragua durante una manifestación contra Daniel Ortega mueren 19 personas a causa de disparos hechos por colectivos armados adeptos al gobierno.  En Venezuela la represión a los opositores de Maduro es total.  En ese país se celebró una elección simulada y así se definió el control del estado por parte de la dictadura de Maduro. De esa nación miles de ciudadanos huyen todos los días buscando mejor condición de vida en países vecinos.

No solo en las muertes causadas tienen similitud los gobiernos de estos tres países sino que los tres Cuba-Venezuela y Nicaragua formaron un eje como miembros activos del gaseoso proyecto de Hugo Chávez:“Socialismo siglo XXI”. Durante muchos años, este eje se brindó apoyo mutuamente, aprendiendo unos de otros sobre como ejercer control social con sobornos a los tribunales y a las autoridades electorales.  Se destruyó en los tres a la oposición y los partidos se convirtieron en feudos personales volviéndose sus gobiernos “unas dictaduras elegidas “, manteniéndose en el poder pero destruyeron sus economías que poco a poco se derrumban.  Maduro en Venezuela está rodeado de asesores cubanos y rusos que le sirven para mantener el control político pero sin experiencia económica y no obstante tener las reservas de energía más grandes del mundo, este país está sufriendo una hiperinflación, que según expertos, ya alcanza un 10 millones por ciento, unido a una tremenda escasez de alimentos y medicinas y con un gobierno inmensamente corrupto.  La producción de petróleo sigue siendo su principal fuente de financiación pero ha llegado a un mínimo, no presentado en los últimos 35 años y por consiguiente existen menos recursos para alimentar a su población y comprar  apoyos regionales.

La economía cubana también atraviesa dificultades. Trump reversó parcialmente las políticas de su antecesor Obama, disminuyendo el interés de los inversionistas extranjeros y se ha frenado su mayor ingreso, el turismo.  La ayuda que Venezuela le brindaba regalándole petróleo se le ha complicado por la situación económica de ese país. 

La economía nicaragüense, dentro de los tres países analizados, es la que está en mejores condiciones.  Ortega, contrario a los otros dos gobiernos del eje socialista no nacionalizó los negocios, dejo tranquilo al sector privado, implementó con Estados Unidos un acuerdo comercial que atrajo inversionistas y convirtió a Nicaragua en exportador de textiles a bajo precio. Hoy al no recibir petróleo regalado de Venezuela y por lo tanto no tener estos recursos para irrigarlos en el pueblo, se han iniciado protestas ciudadanas, incluyendo al sector privado. Ortega es el gobierno más vulnerable de los tres, porque el ejército se mantiene neutral, se ha institucionalizado y profesionalizado.  Los cambios no suceden pronto.  El régimen cubano ha perdurado durante casi 60 años.  El venezolano lleva 19 años y el último periodo de Ortega es de 11 años, pero la condena internacional está creciendo, mientras el pueblo de los tres países del eje socialista de América Latina pasa hambre, pone los muertos y busca emigrar, los dirigentes y sus familias llevan una vida llena de comodidades, similar a jeques árabes. 

Decía el columnista de El Tiempo, Mauricio Vargas que parece “estar prohibido en Colombia mirar estos ejemplos” y algunos persisten en buscar la implantación de un gobierno de corte socializante, sin tener en cuenta que en nuestro país, no obstante las condicione adversas, propiciadas por el Eln, las disidencias de las Farc, la disminución del precio del petróleo, la corrupción estatal, el desempleo, la inseguridad y muchas otras estamos logrando para el 2018 un crecimiento económico del 2,7% que en el 2019 se espera sea superior al 3,5%.

Cualquiera puede deducir, que con todos los defectos que pueda tener nuestra democracia resulta de lejos mucho más benéfica y brinda mejores condiciones de calidad de vida a los pueblos que se sujetan a ella que el populismo socializante.

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