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¡Que viva el periodismo independiente!
Muchos  colegas dependen de  los terribles  cupos  publicitarios,  mediante  los  cuales sacrifican  su  dignidad personal.
Martes, 16 de Febrero de 2016

A pesar de  las  incontables  dificultades que  se  presentan  en  el  país,  con una  dosis apropiada de  vocación  y  ética,  se  puede  ejercer  el periodismo como una  labor  social, en  busca de promover  y  defender  la  verdad,  y  no como una  fuente  de supervivencia  económica,  como ocurre,  infortunadamente .

No  nos  cansamos  de  decir, que a  los  grandes  grupos  económicos,  y  a  los  políticos,  les  conviene que  el  periodismo se desarrolle sin  ningún  tipo  de  legislación,  de  tal forma que  haya mano  de  obra  barata  y  abundante,  para  que los  patrones los  vinculen  a  sus  medios  sin  compromisos  laborales legales,  pagándoles migajas,  sin seguridad  social,  y susceptibles a  los  mejores  postores.

Como  consecuencia  de  lo  anterior,  muchos  colegas dependen de  los terribles  cupos  publicitarios,  mediante  los  cuales sacrifican  su  dignidad personal,  porque  ellos  equivalen a “limosnas”.

A través de  las  controvertidas pautas  publicitarias, los  anunciadores,  bien  sean  del  sector privado  o  público,  condicionan la  información  que  se  debe  emitir,  y se  tornó  en  un  verdadero  calvario para  los emisores.

Es  común que durante  el  proceso  de  la  oferta  de  publicidad,  los  propietarios  de  las  empresas  o  establecimientos  comerciales  se  hagan  rogar  y  después  de  varias  visitas  de  los  proponentes,  por  fin  exclamen: “bueno, te  voy  a  colaborar…”.

Si de politiqueros  se  trata,  de concejales,  alcaldes,  diputados o  gobernadores, las  condiciones para  la  ayuda  económica  implican un  amarre  total  del  comunicador,  solo  se  puede  informar,  y  de  la  forma  como  lo  exija el  pautador,  que  en la  totalidad  de  los  casos condiciona  o  sacrifica  totalmente  la  verdad.

Tal  como  está la  situación  periodística en  nuestra  nación, solo  se  podrá  ejercer  por “goce  personal”,  por  vocación natural,  y  no  como  una  profesión,  porque  ni  a  eso  se  acerca,  ya  que por  disposiciones constitucionales,  es  un simple  oficio,  que  cualquiera  lo  puede  desempeñar.

Dentro de  las escasas  excepciones ,  en  la  ciudad hay  dos  medios periodísticos  que se  mantienen  de  manera  milagrosa, el mensuario “Marginales”, que no  se  sabe  cuándo circula,  porque el  costo  de  impresión lo  asumen los  propios  periodistas o algunos  mecenas espontáneos.

Los  directores del medio  impreso, Raúl Amaya  Álvarez  y Alfredo  Luis Lobo  Quintana, con mucho  criterio periodístico y  con  poco  dinero,  mantienen  una  línea  crítica, agradable  e  independiente,  para  cuestionar a  las  administraciones municipales  de  turno  y  el  comportamiento equivocado  de  los  ocañeros.

El  segundo,  es  un magazín radiofónico,  “Catalejo”, que se  ha  difundido ,  durante  más  de 10 años,  por  las  distintas  emisoras comerciales  y  comunitarias de  la  ciudad,  gracias al  empeño,  dedicación y  verraquera de  su  director,  Omar  Alonso  Páez  Ortiz.

Precisamente, durante los  recientes  actos conmemorativos  del  Día  del  Periodista,  que  se  celebraron en  Cúcuta, por  parte  de  la  junta directiva  del  Círculo  de  Periodistas  y  Comunicadores  de  Norte  de  Santander, se hizo  un  reconocimiento  especial  a  los tres apreciados  colegas, por  su  entrega,  responsabilidad e  independencia,  para  defender los  intereses  de  nuestra  patria  chica.

Hacer  periodismo en  Ocaña,  libre, equitativo y  ético, equivaldría  a miseria o  mendicidad, porque  si  es  complicadísimo la venta  de  publicidad,  es  peor  aún cobrar  mensualmente. Cuando  se  intente  semejante  proeza,  es  normal que los  dueños de  las  empresas  pequeñas , almacenes ,  centros comerciales u  otros  establecimientos,  les  respondan…” ahora  no lo  puedo  atender”, “venga  otro  día  que  esto  está  muy  mal”.

Por  lo  anterior, es  casi  utópico pensar en  un  periodismo neutral y  constructivo,  sin  embargo, los  que  se  atrevan  a  hacerlo, merecen  muchos  vivas  y aplausos.

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