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Rumbo al incierto año electoral 2022

Martes, 27 de Julio de 2021
En las presidenciales, se disputa la continuidad de la vigencia de la libertad y la propiedad privada, o su fin.

En medio del torbellino político, entre otros, provocado por el Proceso 8000, durante la presidencia de Ernesto Samper Pizano (1994 - 1998), en la prensa bogotana se decía que parte del problema en disputa era quiénes serían los protagonistas de la política colombiana en los próximos cuarenta años, y esa reyerta la protagonizaban Ernesto Samper Pizano y César Gaviria Trujillo. Hoy, 27 años después, los dos expresidentes siguen vigentes en política, pero sin el protagonismo que entonces se auguraba. La peor tajada la arrastra el expresidente Gaviria, quien funge como director del Partido Liberal, formación política en franca decadencia, por no decir que extinguido, si recordamos la votación de su candidato en la pasada contienda presidencial de 2018.

Poco más de dos décadas después del inicio de la administración Samper Pizano, el escenario político colombiano, a nivel nacional, tiene nuevos protagonistas. Primero, el senador Gustavo Petro y su movimiento Colombia Humana, ahora camuflados los dos en el denominado Pacto Histórico, integrado por sectores de izquierda afines a la ideología del señor Petro: Polo Democrático, Movimiento Alternativo Indígena y Social -Mais-, Unión Patriótica, entre otros movimientos, y buscan apoyo de algunos empresarios, los mismos que son blanco de los dardos del candidato Petro. ¿Quién entiende?

En segundo lugar, detrás del telón de fondo de la Coalición de la Esperanza -integrada por el excongresista Juan Manuel Galán; el senador Jorge Enrique Robledo; el exjefe negociador Humberto de la Calle Lombana; el exministro Juan Fernando Cristo y el exgobernador de Antioquia Sergio Fajardo-, está un expresidente poquerista, que parece reconocer que no puede presentarse en público para apoyar la citada confederación de centroizquierda, en razón de que ha sido cuestionado por ciertos sectores políticos que lo bautizaron como “Padre del caos” que vive la Nación entera. Caos político, desde luego. Esta es una coalición que, aunque parece compacta, no despierta entusiasmo ni levanta el morro, como dicen los españoles.

Hace poco más de un mes esta Coalición de centroizquierda presentó lo que llamó Plataforma ideológica, algo así como recuperar la confianza en la democracia, poner la economía al servicio de la ciudadanía, cuidar la biodiversidad y proteger la ciudadanía y los territorios. En la llanura muchas personas saben que esto es “carreta”, y lo que les interesa saber a los sufragantes es quién los patrocina políticamente, porque eso tiene implicaciones constitucionales si alcanzan la presidencia de la República, máxime, ahora que se puso de moda darle a la Constitución Política categoría de Acuerdo municipal, de rígida pasó a flexible, aunque se cumplan las famosas “dos vueltas” en el Parlamento. 

De manera que, así vamos al incierto año electoral 2022, donde, en las presidenciales, se disputa la continuidad de la vigencia de la libertad y la propiedad privada, o su fin.