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¡Sin corazón y sin ilusiones!
Como era natural, con nerviosa y fuerte voz exigieron una explicación al director de la UFPSO y a los docentes que lo acompañaban en el escenario.
Martes, 30 de Abril de 2019

Cuando finalizaba  la  lista  de los  graduandos en  Ingeniería  Civil, crecía la  angustia  y la  incertidumbre de los  papás de un  muchacho vallenato que habían venido desde  la  capital  del  Cesar a acompañar  a  su  hijo  para  que  recibiera su  diploma  de  ingeniero.

La  ceremonia de  graduación terminó en  el  auditorio mayor  de  Bellas  Artes, aproximadamente a  las  cinco  y  treinta de  la  tarde del  pasado viernes 05 de  abril  y los desesperados padres  de familia ni  escucharon  los  nombres  y  apellidos de su  hijo,  ni  lo  vieron  vestido con  la  respectiva  toga  y  birrete. Como  era natural, con nerviosa  y  fuerte  voz exigieron  una  explicación al  director  de la  UFPSO y a  los  docentes  que  lo  acompañaban en  el  escenario.

La  desilusión,  frustración e  indignación de los  desconsolados papás al  día siguiente se  convirtieron en  una  verdadera tragedia porque el  descendiente no  aparecía  por  ningún lado  de  la  ciudad. En  las  redes sociales  se  registró el  extraño  hecho e  incluso  se  informaba de  la  desaparición o  secuestro del “ingeniero civil”.

Un  medio radiofónico local  indagó a  directivos de  la  Universidad sobre el  confuso  hecho pero  como era  sábado, no se  pudo aclarar  la  situación  académica  del  muchacho  cesarense,  ya  que durante  los  fines  de  semana la  oficina  de Admisiones, registro  y control no se  abre  al  público.

El  caso estaba  tomando ribetes preocupantes  porque  a  nivel  nacional se presumía  que se  trataba  de  un misterioso  secuestro,  el  que  obligó  la  intervención  del Goes  y  la  Sijín,  hasta  que  un  ex compañero de  estudios del presunto  secuestrado intervino para  aclarar que el frustrado ingeniero había sido  declarado por  fuera  de  la  Universidad (pfu) por  su  bajo  rendimiento académico.

Pocas  horas  después, se  conoció que  el  extraño desaparecido se  encontraba  en  Bogotá,  huyendo de  la  vergüenza  que  le produjo a  sus ilusionados  papás y los  familiares  que  habían  venido a  celebrar el supuesto triunfo  alcanzado por  el irresponsable muchacho.  

Fue  tal el  cinismo del joven  vallenato que  el mismo  día  de  la  graduación ingresó al  auditorio de  Bellas  Artes  con  sus  padres y familiares,  por  diferentes  sitios, y calculó  el  momento para salir del  escenario cultural, para  después  abordar un bus intermunicipal  y desplazarse hacia  la  capital de  la  república.

Desde  que  fue declarado pfu, transcurrieron  dos  años hasta que posiblemente  se  graduaría,  lo que  indica que en  todo  ese  tiempo,  más  de  dos  semestres, recibió los  giros  para  las  matrículas  y  manutención. Qué  hizo  con  el  dinero girado  por  sus  padres?.

Y que  quede  constancia que  no  es  el  único  caso que  ha  ocurrido en  nuestra  Universidad,  seguramente  que  hay  muchos,  y  no  solo en la  ciudad, muchísimos siguen  aconteciendo en  diferentes universidades  del  país.

En  un  ejercicio realizado por  estudiantes  de sexto  semestre  de  Comunicación Social, a  través  de  la  asignatura  de  géneros  de  opinión, de  manera rápida se denunciaron escándalos parecidos y con protagonistas del  nororiente colombiano en instituciones de  educación  superior de  esta  parte  de  Colombia.

Para  que el  caso  de los pobres  padres  vallenatos  no se repitan en  la  ciudad y  cualquier  parte  de nuestra  nación, las  universidades deberían notificar a los  papás o  representantes  de  los estudiantes de las  anormalidades académicas,  como cancelación  de  matrícula o expulsión por  bajo rendimiento.

Mientras  que esto  no  ocurra,  se  repetirá  la triste y repudiable  historia protagonizada  por  el  muchacho valduparense que  se iba  a  graduar  de  ingeniero civil.

¿Es justo que lo  padres y otros  familiares  de  estudiantes  universitarios,  reciban como respuesta  a  sus  grandes  sacrificios  económicos,  burlas, decepciones y  golpes al  alma por la  irresponsabilidad,  ingratitud  y cinismo de  sus  hijos?.

¿Y qué se  podrá  esperar de esos  jóvenes cuando la  vida  comience  a  cobrarle  sus  errores?                 

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