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Todo nos llega tarde
Nos aterra que las cosas tan sencillas se demoren tanto en llegar.
Jueves, 15 de Marzo de 2018

He tomado esta frase del poema de Julio Flórez, en donde dice “Todo nos llega tarde hasta la muerte” pues esa parece ser la constante de nuestro medio, en donde los avances son tan lentos, que a veces la gente se muere y no alcanza a ver lo que muchos en otras latitudes tienen desde hace bastante tiempo.

El ministerio de Transporte ha anunciado que en un año comenzarán a funcionar los peajes con pago electrónico, cuando ya casi todos los países del mundo los tienen desde hace mucho tiempo, y es precisamente aquí, en donde no se han dado cuenta que esa es una herramienta indispensable para evitar los constantes traumatismos en el flujo vehicular en las carreteras.

Y así es todo, y por eso quienes están encargados de manejar los grandes temas en este país, carecen de sentido común o les asiste la pereza crónica, pues no son capaces de aprovechar los recursos disponibles para aplicarlos a un mejor funcionamiento de las situaciones que afectan a los ciudadanos.

En materia de tráfico automotor, uno puede darse cuenta que existen situaciones tan sencillas, que tal vez por ser tan elementales a nadie se le ocurre que se puedan aplicar.

Si en nuestros sistemas de manejo de circulación vehicular cayéramos en la cuenta de que hay que observar cosas tan simples como tener unos semáforos eficientes y bien sincronizados; como disponer de una señalización clara y bien diseñada; como racionalizar los cruces viales y sobre todo el acceso a las avenidas; como prohibir los descargues en las horas pico; como disponer de instrumentos eficientes para retirar los vehículos que incurren en algún accidente; como enseñar a la debida utilización de los carriles de marcha lenta y de adelantamiento; como tapar oportunamente los huecos en las vías de alto flujo y como combatir los estacionamientos en zonas de elevada circulación; con estas cosas tan simples, mejoraríamos el flujo en un altísimo porcentaje, y desde luego también la calidad de vida de los habitantes de las ciudades, que se verían sustancialmente beneficiados con estas mejoras.

Por esta razón es que nos aterra que las cosas tan sencillas se demoren tanto en llegar, y que todo lo que tenga que ver con la vida ciudadana sea tan tortuoso, tan complejo y tan desesperante.

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