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Albeiro, el restaurador de inodoros

Jueves, 7 de Febrero de 2019
Este oficio no es nada común en el medio, pero bastante productivo para este hombre.

Al recorrer la calle 4 entre avenidas 6 y 7, del barrio El Callejón, se hace obligatorio mirar hacia un local lleno de inodoros, los cuales son usados, pero en buen estado y que son exhibidos sobre el andén. En este punto céntrico de Cúcuta reina la venta de productos de segunda. 

Pensar en restaurar un sanitariousado, puede parecer algo muy extraño y hasta desagradable, pero para el caldense Albeiro Villegas Naranjo, que desde hace 9 años se dedicó a este oficio de comparar sanitarios de segunda para repararlos, dejándolos como nuevos, y luego venderlos, es un gran negocio.

El trabajo

Su tarea empieza cuando llaman a ofrecerle un inodoro, le piden entre $20 mil y 30 mil pesos, según el estado, él primero lo mira y si ve que lo puede dejar como nuevo, lo compra.

Una vez lo adquiere, lo lleva a su local y dos o tres días después de aplicarle ácido de batería y con un martillo haberle removido el cemento que le dejaron, lijarlo y enjabonarlo, lo saca a la venta.

La parte más difícil del trabajo, según cuenta Villegas, es cuando toca remover el cemento, porque si se martilla muy fuerte, lo puede partir, perdiéndole valor y complicándole la venta.   

Albeiro Villegas aseguró que,“hay veces que vienen con ‘regalitos’ que generan un tipo de sarna al estar tanto tiempo con el agua, pero que con el proceso quedan como si fueran nuevos”.

Ya cuanto este hombre termina de darle los retoques, el precio de venta puede oscilar entre $60 mil y 80 mil pesos, según los detalles que tenga.

En el mercado este mismo sanitario nuevo, puede costar entre $150 mil y 200 mil pesos, según el modelo que se desee.

“Aquí viene gente de todos los estratos, llegan buenos carros, pero también personas que llevan mis inodoros para utilizarlos como pozo séptico”señaló.

Las ventas varían. Villegas reconoció que hay días en que llega a vender tres inodoros, pero también puede pasar en blanco, sin vender uno solo.

Todo es de segunda

En el local del comerciante de inodoros se encuentra la mayoría de accesorios que puede tener un baño: lavamanos, barras para los cepillos y jabón, toalleros y orinales; también vende lavaplatos, lámparas, puertas, ventanas y hasta llantas pequeñas para carretillas, pero todo es de segunda.  

El restaurador cuenta con un ayudante y un soldador que se encarga de reparar las puertas y ventanas. Precisamente, estos elementos, fueron las primeros en venderse en el local. Aunque no es el fuerte, pues la mayoría de ventas y rédito se dan gracias a los sanitarios.

Su historia

Albeiro Villegas nació en 1970, en Belalcázar, Caldas, un pueblo del eje cafetero en donde empezó a trabajar recogiendo café “a pies descalzo”,según contó él,porque no había dinero para zapatos. 

Este hombre conocido en ese sector del centro de Cúcuta como Mono, Paisa o Wicho; prestó servicio militar y se aventuró a ser profeta fuera de su tierra. Viajó a Bogotá, en donde estuvo trabajando como latonero, pintor, constructor y ornamentador. 

Vivió en Málaga, Santander, dedicándose a realizar trasteos, oficio que lo trajo a Cúcuta en 2008, en donde dos años después, se dedicó a restaurar inodoros, para luego venderlos.

Gustavo Contreras - Practicante de periodismo*

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