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Este médico prefirió morir ‘frente al cañón’ de la pandemia

Viernes, 13 de Noviembre de 2020
El doctor Roberto José Claro Jure será recordado por su pasión a su profesión.

La muerte de Roberto José Claro Jure devastó al equipo médico y a toda su familia. Pero, tal vez, a Joaquín –su hermano- lo derrumbó por completo, al punto de llegar a pensar en abandonar la medicina. Y su razón era más que entendible.

El doctor Joaquín Claro, quien es anestesiólogo cardiovascular y trabaja en el área de urgencias de la Clínica Medical Duarte, conoció desde el primer momento en que Roberto se mostró enfermo. Al principio, fue llevado a la que fue su casa por más de 30 años: el Hospital Erasmo Meoz. Pero, posteriormente, decidió tenerlo en sus manos y monitorearlo el mismo, junto a su equipo, en la Duarte.

Por aquellos días, Joaquín no se despegó un solo instante de su lado a riesgo propio de contagiarse y con el dolor de verlo derrumbarse como un castillo de naipes. En un intento final, aprobó su traslado a Bucaramanga para que fuera conectado a un ECMO (soporte temporario artificial del sistema respiratorio).

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Cuando empezó la pandemia, Roberto tenía la fatal premonición que si él llegaba a contagiarse moriría y así sucedió. Pese a que los directivos del Meoz le pidieron que se retirara del servicio por su edad (de alto riesgo) y algunos inconvenientes de salud, él optó por seguir ‘frente al cañón’, por encima de todas las circunstancias.

Aquellas parrandas vallenatas, días de pesca y viajes sorpresa a los que tenía acostumbrados a los suyos ya no volverán. El doctor Roberto, nacido en el municipio de Pivijay (Magdalena), se fue con los más sentidos reconocimientos por su labor. Por muchos días, las llamadas y los gestos de condolencias hacia su familia, su esposa y dos hijos, parecían no terminar.

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