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La función continúa para muchos artistas cucuteños

Sábado, 30 de Mayo de 2020
Al sector de la cultura también le tocó reinventarse por la pandemia de COVID-19.

El 14 de marzo, Casa Teatro Cúcuta, la compañía de artistas que ya cumple casi cuatro años en la ciudad, bajó el telón al terminar su función, sin imaginarse que pasarán muchos meses antes de que lo puedan volver a subir.

El comienzo de año pintaba prometedor para un gremio que usualmente no la tiene nada fácil. Sin embargo, en cuestión de semanas, el color propio de sus espectáculos se transformó en oscuridad.

Las presentaciones y talleres programados para los siguientes fines de semana quedaron en el congelador. Los eventos para los cuales los tenían contratados se cancelaron. La risa, su principal herramienta de trabajo, se desdibujó y los rostros pasaron a ser de preocupación.

¿Qué vamos a hacer? ¿Cómo nos  mantendremos? ¿De dónde sacaremos para  cumplir  con las obligaciones mensuales? se volvieron las preguntas diarias y obligadas de su directora Nancy García.

Para esta gestora cultural, con años de experiencia en el mundo de las artes escénicas, la primera barrera que tuvieron que superar fue el mismo bloqueo mental que les suponía el hecho de pensar en cómo reinventar un arte que se hace en vivo, con el público enfrente, dispuesto siempre a animar con el aplauso.

Pero, como justamente el arte es magia y creación, así comenzaron a aparecer también las ideas y fue ahí cuando surgió una primera propuesta de impulsar unos “microtalleres”,  a través de los cuales ofrecerles a las personas la posibilidad de aprender una práctica distinta, de manera sencilla y entretenida para pasar los tediosos días del confinamiento.

Origami, oratoria, música y arte, fueron algunos de los temas ofrecidos, a precios muy bajos, y la estrategia funcionó. A la fecha ya son tres los talleres que han impartido y esperan que cada vez sean más.

Y como definitivamente tuvieron que entender que su nuevo escenario, hasta cuando se supere la crisis, serán las redes sociales, aprendieron a adaptarse a ellas, a migrar hacia las distintas plataformas y a hacer de estas herramientas las principales aliadas para mantener su oficio a flote.

Nancy García cuenta que además de los talleres, posteriormente decidieron retomar la programación que venían ofreciendo en Casa Teatro cada semana, ahora de manera virtual y poco a poco el resultado los anima, a pesar de la gran cantidad de oferta que existe hoy en el país, y de que los aportes que reciben tras cada presentación son voluntarios.

Para fortuna de la compañía, resultaron ganadores de un proyecto del Ministerio de Cultura, y con estos recursos podrán pagar no solo las funciones que se van a transmitir en adelante, sino generar empleo a otros artistas.

“Vamos a beneficiar a cerca de 15 agrupaciones del departamento y cinco más de afuera.  Son grupos de diferentes artes escénicas como teatro, danza, música, magia, circo y narración oral que estarán haciendo sus presentaciones todos los sábados a las 8:00 de la noche,  a través de Facebook Live”, destacó la directora de Casa Teatro.

No morir en el intento

La llegada del coronavirus a Colombia tomó a muchos por sorpresa y las consecuencias de su acelerada propagación no estaban en las cuentas de nadie, y menos de aquellos que apenas empezaban a surgir con sus proyectos profesionales.

En esta lista figura La Buena Vibra, una nueva compañía cucuteña de artistas independientes que venía trabajando en el montaje de su primera obra teatral, la cual iban a estrenar en abril, y que quedó en veremos ante la emergencia sanitaria.

Jhon Peñaloza, su productor, reconoce que aunque la situación no ha sido fácil, muchos entendieron que era necesario reinventarse para no morir en el intento.

Y fue así como decidieron empezar a tocar puertas y a despertar el interés de empresas y organizaciones que necesitaran hacer del arte y del espectáculo un aliado clave en estos momentos complejos.

“Los artistas somos curiosos, nos gusta explorar y asumir nuevos retos, entonces, quedarnos quietos para nosotros es imposible. Hemos investigado y mirado cómo se hace para presentar un buen producto, no quedarnos quietos y seguir trabajando desde lo artístico”, asegura Peñaloza.

Y en ese proceso de prueba y error encontraron en los productos audiovisuales la oportunidad para mantenerse vigentes y no naufragar ante el nuevo panorama.

En los dos meses que llevan cerrados los teatros y congelados los espectáculos artísticos, La Buena Vibra ha logrado ya tres contratos que mantienen a flote la compañía y a sus artistas.

Estamos contentos. Para nosotros ha sido interesante esta nueva metodología porque ha sido un nuevo aprendizaje y nos ha permitido abarcar algunos lugares rápidamente”, reconoce Jhon, tras asegurar que hasta el momento han tenido una muy buena aceptación.

Para este profesor universitario y director también del grupo de teatro Insquira Queiqueda, de la Universidad Simón Bolívar, las redes sociales han sido una plataforma fundamental en estos tiempos, para continuar llevando su arte a las comunidades, mantener al aire la oferta cultural y, a la vez, hacer más llevadero el encierro.

Y si bien la función ha continuado tanto para Casa Teatro, como para La Buena Vibra e Insquira, los artistas confían en que los entes gubernamentales no abandonen al gremio de la cultura, pues como bien se ha dicho, el espectáculo será el último en regresar a la ‘nueva normalidad’.

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Lucy Araque
Lucy Araque

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