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‘Nairomán’, con el examen más duro

Lunes, 22 de Mayo de 2017
El colombiano sufrió una caída en la etapa del domingo, pero continúa en el segundo lugar.

El colombiano Nairo Quintana (Movistar), segundo en el Giro de Italia, mostró ayer en Bérgamo, en la última jornada de descanso de la prueba, su confianza en que sea buena para sus intereses.

“Es verdad que normalmente siempre estoy muy bien en la tercera semana. Espero que la caída de ayer no me lastre porque estaba en un gran estado físico. En teoría, se me tiene que dar bien esta tercera semana”, dijo Quintana en rueda de prensa.

El colombiano se cayó en un descenso el domingo a 37 kilómetros de la meta, pero pudo continuar inmediatamente con la bicicleta de un compañero, para luego seguir con la suya. 

“Estoy un poco peor que antes de caerme”, bromeó, “pero en realidad estoy mejor de lo que podía estar por la caída. Solo fue un susto y tengo un par de golpes, pero creo que no va a afectar a mi rendimiento”, continuó.

Finalmente entró en segunda posición tras el luxemburgués Bob Jungels, por lo que logró seis segundos de bonificación, reduciendo levemente su desventaja con el líder Tom Dumoulin, que ahora cuenta con 2 minutos y 41 segundos. 

“El líder está bien, pero no sabemos cómo puede reaccionar ante este recorrido. Por nuestra parte tenemos un gran equipo y confiamos en ello para luchar por el triunfo. Estamos convencidos de que podemos hacerlo”, dijo el colombiano.

Tras la caída, Dumoulin pidió a sus compañeros que ralentizaran el ritmo para que Quintana pudiera alcanzar el grupo.

“Tuvo un gesto muy bonito cuando mandó esperar. Es verdad que seguramente hubiéramos entrado en el grupo gracias al equipo, pero nos hubiera costado más esfuerzo. Fue un gesto de todo un caballero y lo agradecemos mucho”, destacó Quintana.

Última semana: etapas decisivas

Martes: La 16: Rovetta - Bormio (222 km)

Tres gigantes en la etapa reina. Para comenzar, el asfixiante Mortirolo, una de las ascensiones más duras de Europa (12,6 km al 7,6 %), subida por la vertiente por la que normalmente se desciende. Luego el majestuoso Stelvio, el techo del Giro con sus 2.758 metros. Al final, la vertiente suiza del Stelvio, el Umbrailpass, empinado pero regular. Cerca de 50 kilómetros de subida en toda la jornada.
       
Jueves: La 18: etapa Moena - Ortisei (137 km)

Subidas y descensos se alternan sin cesar en esta etapa en los Dolomitas en un concentrado de alta montaña. Cinco puertos (Pordoi, Valparola, Gardena, Pinei y Pontives), con cerca de 4.000 metros de desnivel positivo se ofrecen a los escaladores en cuatro horas de carrera. El día se anuncia duro para los nervios de los ciclistas.
       
Viernes: La 19: San Candido - Piancavallo (191 km)

Regreso a Piancavallo, por donde el Giro solo pasó en 1998, el año de la victoria de Marco Pantani. El ascenso final es hacia la estación de Friuli, construida en los años 60 y de 15,4 kilómetros, empinada en sus dos primeros tercios (9 % de desnivel) antes de un final más sencillo.
       
Sábado: La 20: Pordenone - Asiago (190 km)

El Monte Grappa, campo de batalla histórico de la Primera Guerra Mundial, está situado a menos de 70 kilómetros de la meta. El puerto, en el que Quintana ganó una cronoescalada en 2014, precede un largo descenso y una subida hacia la ciudad medieval de Asiago par Foza, último obstáculo del día en los 20 últimos kilómetros.
       
Domingo: La 21: Monza - Milán, contrarreloj individual (29,3 km)

La salida de la etapa se dará desde el famoso circuito y la meta estará a los pies del Duomo. Tras una primera vuelta a Monza, el recorrido, llano en casi su totalidad, privilegia las largas rectas hasta llegar a Milan, donde se cierra la edición 100 de la carrera rosa.

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AFP
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