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Formalidad laboral es muy costosa para los agricultores de Norte

Martes, 19 de Septiembre de 2017
El 95% de los trabajadores no recibe el pago permanente de prestaciones de seguridad social.

En Norte de Santander, el 67,8% de las Unidades de Producción Agropecuaria existentes no tienen personería jurídica y las 32,2% restantes están registradas como persona natural. 

Este hecho, según el estudio elaborado por el Observatorio Regional del Mercado de Trabajo de Norte de Santander (Ormet), se convierte en uno de los obstáculos existentes para la generación de empleo formal.

El informe elaborado por solicitud de la Gobernación de Norte de Santander, que incluyó cultivos como cacao, caña panelera y productos hortofrutícolas, reflejó además que el déficit existente en infraestructura vial, acceso a tecnología y bajos precios, generan una gran presión sobre la generación de empleo formal.

Pero los resultados van más allá, indicó Mario Zambrano, coordinador de investigación del estudio. Según la investigación de Ormet, el 95% de los trabajadores no reciben el pago de permanente de prestaciones de seguridad social.

La razón, explicó el economista y docente de la Universidad Libre, seccional Cúcuta, es que en el campo los ingresos por la venta de los productos de las cosechas no dejan lo necesario para cubrir los gastos de inversión en materia prima y costear los pagos que requiere un trabajador formal.

A esto se suma la poca presencia que hacen las entidades del Estado en el agro. En este sentido, Zambrano reconoció que una de las situaciones que se hizo evidente dentro del proceso investigativo, es que los campesinos no conocen la oferta ni las ventajas de la formalización.

Dentro del análisis, se evidenció también que el fenómeno de la informalidad laboral en el campo está ligada a la ausencia de una política enfocada solo en el campo.

“Las categorías de empleo son muy aplicables al tema urbano, pero cuando se llevan al sector rural la realidad es otra cosa y esto también aplica para la legislación. Debe existir una normatividad y un conocimiento de los fenómenos laborales en el campo. Una cosa es que crear incentivos tributarios para las empresas en la parte urbana y otras es como hacer para formalizar el empleo rural, cuando existen dinámicas propias informales y de relaciones comunales”, agregó.

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