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Papelerías, con deudas y sin ahorros

Jueves, 23 de Abril de 2020
El coronavirus también afecta las labores de estos comercios, que debieron cerras sus puertas.

La mejor época de ventas para las papelerías siempre ha sido el inicio de clases, no obstante, a lo largo de todo el año es uno de los negocios sustentables y con una demanda muy grande en todo el país. 

La temporada escolar 2020 inició con el pie derecho y, como todos los años, auguraba un buen balance a medida que los meses fueran transcurriendo. Además de los colegios y las universidades, las fechas especiales también mueven a ese sector.

Sin embargo, debido al coronavirus, estos establecimientos debieron cerrar puertas y aplazar, al menos, por unos meses, la venta de productos como cuadernos, bolígrafos y lápices, los productos más demandados. 

“En enero y febrero es donde más se vende porque los niños y jóvenes regresan a clases, entonces, es una temporada que se debe aprovechar mucho porque del total de esas ventas hay que sacar un porcentaje para subsistir en épocas de vacaciones”, dijo Mariela Granados, dueña de una papelería en la calle octava, en el centro Cúcuta. 

La comerciante manifiesta que no estaba preparada para enfrentar una situación tan crítica debido a la COVID-19, una enfermedad que veía desde lejos y jamás imaginó que además de cuidar su salud, ahora debía cuidar sus finanzas. 

“Uno veía las noticias, pero creía que eso era tema de los grandes países y cuando nos dimos cuenta ya estaba acá. Luego creímos que Cúcuta se salvaría por ser de clima caliente y aquí estamos, encerrados, a punto de quedarnos sin ahorros y con deudas”, añadió Granados. 

Aunque el Gobierno Nacional decretó excepciones para algunos sectores, las papelerías no están incluidas. Sus artículos no son considerados como elementos de primera necesidad, a diferencia de la canasta de alimentos y del sector de la salud. 

Las papelerías que estaban cerca a colegios y universidades han sido las más afectadas, teniendo en cuenta que dependían de las ventas diarias, gracias a los servicios de internet, consultas, fotocopiado, argollado, trabajos escritos, etc. 

“Los que estamos cerca a universidades estamos peor. Las ventas de nosotros en enero no son iguales a las de los negocios del centro porque nosotros más que útiles vendemos un servicio. Sin los trabajos, las tesis, impresiones, estamos quebrados”, dijo Zulay Guadrón, encargada de un pequeño local cerca a la Universidad Francisco de Paula Santander.

Al contrario de lo que usualmente se hace en las temporadas de inicio de año como contratar más personal, en esta ocasión está ocurriendo todo lo contrario, puesto que muchas empresas se han visto obligadas a cancelar contratos y automáticamente la tasa de desempleo ha ido en aumento. 

“En enero, cuatro personas entraron temporalmente a ayudarme en la papelería porque sabíamos que no íbamos a dar abasto. Aparte tengo ocho empleados a los cuales envié a vacaciones colectivas, además, quedaron facturas pendientes. Aunque hay mercancía, estamos en las mismas sin poder venderla”. 

Y es que no solo son los estudiantes mueven a este negocio, sino también los dueños de papelerías de barrio que acudían a las grandes sucursales para hacer sus compras al mayor y poder venderlas en sus tiendas o pequeños locales comerciales. 

“Por más papelerías que haya en la ciudad, hay mucha gente o por lo menos los estratos bajos que prefieren comprar en las tiendas o baratillos que a veces la gente pone en sus casas. Por ahora, lo que medio se venden son bombas o cartulinas para celebrar los cumpleaños desde el encierro”, dijo Orlando Vera, tendero del barrio Belén. 

¿Celebraciones aplazadas?

Fechas como los días del Hombre, la Mujer, de las Madres, Amor y Amistad, entre otras, han significado una importante ganancia para las papelerías, resaltando que en esas épocas las personas suelen dar regalos, comprar tarjetas, hacer celebraciones, etc. 

Pensando en la reactivación del comercio, la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) le propuso al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo posponer la tradicional fecha del Día de la Madre para el mes de agosto o septiembre. 

“Pues ojalá ajustaran esas fechas porque nos beneficiaríamos todos. La gente que compra bolsos, zapatos, ropa, siempre acude a alguna papelería para envolver el regalo o comprar las bolsas y adornar a su gusto, esto nos ayudaría a por lo menos solventar algo y a nosotros reinventarnos también”, dijo la comerciante Mariela Granados. 

Por ahora, las papelerías esperan poder superar la fecha del confinamiento y que se les permita abrir sus negocios acatando todas las medidas de seguridad, con la esperanza de que las demás celebraciones como Amor y Amistad, Día de los Niños y Navidad no queden en el olvido.

Deicy Sifontes | Practicante de periodismo

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