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Datos que alertan

Sábado, 30 de Octubre de 2021
Norte de Santander con Barranquilla y el Valle ocupan el primer lugar en fallecimientos por COVID-19 en las últimas 24 horas.

Cúcuta, Medellín y Barranquilla han estado en el radar de preocupación del Ministerio de Salud por el aumento en la ocupación de las unidades de cuidados intensivos con pacientes contagiados con coronavirus. Lamentablemente, esa inquietud acaba de convertirse en una cifra que prueba que la pandemia de nuevo las empieza a agobiar.

Solo basta con observar el informe del Instituto Nacional de Salud sobre el comportamiento diario de la enfermedad, para ver como Norte de Santander con Barranquilla y el Valle ocupan el primer lugar en fallecimientos en las últimas 24 horas.

Cinco muertes, cada uno, de personas afectadas por la COVID-19, para el caso nuestro es de alta preocupación porque al ojear la lista resulta que estamos lejos de Bogotá, donde solo murieron dos.

Y la alarma se refleja en el sentido de que la capital colombiana tiene más de 8 millones de habitantes contra 1’491.689 de Norte de Santander, asunto que ya de por sí indica una alta letalidad en esta tierra fronteriza con Venezuela, que muestra una ocupación de camas UCI del 48%.

Recordemos que esto no ha sido de ahora, sino que viene de tiempo atrás, porque además al comparar el número de personas contagiadas en el día frente a la cantidad de quienes pierden la batalla contra el virus, también aparecemos punteando.

No más en al hacer el comparativo entre la capital del Atlántico y Norte de Santander, se observa que allá hubo 215 contagiados y aquí en el departamento 163 personas reportadas como infectadas, mientras que tuvieron un mismo  número de muertos, que muestra que entre nosotros los efectos mortales de la enfermedad son mayores.

Y es que a la sumatoria de situaciones que se han venido presentando en torno a la pandemia en las últimas semanas en la región, está también la llegada de la variante delta, considerada por la Organización Mundial de la Salud como de mayor capacidad de propagación, pues se calcula que es entre 40% y 60% más trasmisible.

Entonces, lo que debe de procurarse es mantener en alza las jornadas de vacunación en la región  y siguiendo con los protocolos de bioseguridad, máxime cuando entra noviembre, mes en el que el Ministerio de Salud ha señalado que podría registrarse el cuarto pico de la pandemia.

No bajar la guardia ni relajarse en los cuidados debe de ser la consigna, porque aunque se esté en plena vacunación, cualquier descuido puede resultar siendo fatal, aparte de que muchos todavía no han recibido el biológico de protección.

De los comportamientos que se registren en estos días podrá advertirse cómo irá a ser la temporada decembrina, por cuanto los descuidos ya sabemos que resultan siendo de alto riesgo tanto para la salud como para el desarrollo de las actividades diarias.

Uno de los aspectos esenciales a cumplir entre los nortesantandereanos como por los migrantes venezolanos, es acudir a los puestos de vacunación, puesto que se ha demostrado que es una forma efectiva de hacerle frente a este mal pandémico y de reducir en buena medida sus fuertes implicaciones entre los contagiados.

Máxime ahora que la frontera colombo-venezolana se ha abierto al paso de peatones y que empezó la temporada de fin de año con un acrecentamiento de la actividad comercial, los días sin IVA y las actividades festivas, es necesario entender que las aglomeraciones siguen siendo riesgosas, máxime si no se tienen las vacunas y que el cuidarse uno significa cuidar al otro.

Desde cuando apareció el coronavirus, en Norte de Santander se han presentado 92.528 casos para un total de 4.323 fallecidos y 87.101 recuperados, según el reporte que maneja el Instituto Departamental.

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