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El holocausto de la Amazonía

Domingo, 25 de Agosto de 2019
Entre los efectos demoledores de esta crisis están, según los expertos, la pérdida de biodiversidad y la destrucción de la selva. 

Como el holocausto de la Amazonía ha calificado la exministra de Medio Ambiente del Brasil, Marina Silva, la crisis que está arrasando lo que se considera el pulmón natural de la Tierra. Para esta aguerrida defensora de la naturaleza, quien durante cinco años, en los gobiernos del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, ocupó el Ministerio del Medio Ambiente, y en las pasadas elecciones presidenciales de 2018 se enfrentó al hoy mandatario Jair Bolsonaro, siempre se registran incendios en la Amazonía, pero nunca incentivados por el discurso de un presidente.

“La palabra holocausto significa la destrucción avasalladora de algo. Y, en este momento, yo alerto de que no podemos dejar que la tragedia se repita. Así lo publiqué en un artículo en El País de España, en el que insistí que las señales se están dando fuertes. Si no se hace nada, la gente puede ver una destrucción total”, sostuvo la exministra.  

Ella considera la imparable devastación como un crimen de lesa humanidad y sostiene que tanto la izquierda como la derecha han irrespetado la Amazonía. Sin embargo, estima que de todos los gobiernos que estuvieron al frente del país, incluido el régimen militar, el de Bolsonaro no solo será el único que no dejará una contribución a la conservación de la selva, sino que también puede llevar a su “destrucción total”.

Entre los efectos demoledores de esta crisis están, según los expertos, la pérdida de biodiversidad, la destrucción de la selva y la vulnerabilidad en la que quedan las poblaciones locales. Y también hay que saber que buena parte de esos incendios tienen lugar en tierras públicas que fueron invadidas ilegalmente en función del mensaje totalmente desastroso e inaceptable que emitió el gobierno Bolsonaro.

La selva tropical del Amazonas tiene la capacidad de absorber 2.400 millones de toneladas de dióxido de carbono cada año, es decir, estamos hablando de la cuarta parte de todo el carbono absorbido por los bosques del mundo. De acuerdo a las cifras de julio, cada tres minutos un trozo de selva tropical del tamaño de un campo de fútbol desaparecía.  

Además de Brasil, de la Amazonía forman parte Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Guyana y Surinam. Colombia tiene más de 483.000 kilómetros cuadrados repartidos en ocho departamentos, lo que nos obliga a estar muy pendientes y a mantener el máximo interés por este territorio. 

Para los expertos, es un área pequeña de la Amazonía continental, pero es muy grande su destrucción por la deforestación y el abandono.

En Colombia estamos en mora de cumplir las recomendaciones y directrices que se han dado para contrarrestar este flagelo, como la formulación de un programa antideforestación, la actualización de los Planes de Ordenamiento Territorial por parte de los municipios y la construcción de un pacto por la vida de nuestra región amazónica, en el que participen todos los sectores de la comunidad. 

Que la crisis que estamos enfrentando nos haga despertar y reaccionar antes de que sea demasiado tarde.