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El peso de la crisis

Martes, 13 de Agosto de 2019
Cada día la crisis migratoria se sienta con más fuerza en el Hospital Erasmo Meoz, que casi milagrosamente sigue prestando atención.

La compleja situación que enfrentan las embarazadas venezolanas ante las limitaciones para acceder a los servicios de salud en su país, las ha impulsado a cruzar la frontera para buscar en Cúcuta una solución que les permita tener a sus hijos en condiciones dignas. 

Al ser el Hospital Erasmo Meoz el lugar en que hacen realidad el sueño de traer al mundo a sus bebés, es tal la demanda de pacientes en los servicios de ginecología y obstetricia, que hoy 7 de cada 10 partos que se atienden allí son de venezolanas, es decir, el 75% de los nacimientos.

Las estadísticas, aunque frías, sirven en este caso para ratificar que cada día la crisis migratoria se sienta con más fuerza en el centro asistencial que casi milagrosamente sigue prestando atención a pesar de las críticas condiciones financieras que afronta, no solo por las deudas por la atención a los inmigrantes, sino también por la millonaria deuda de las EPS. 

Los recursos que el Gobierno Nacional ha destinado para mermar el déficit, si bien son importantes, no alcanzan para cubrir la totalidad de las deudas; pero además, la tramitología que caracteriza a los procedimientos en Colombia, ha impedido que los últimos recursos girados por más de $23.000 millones lleguen efectivamente al hospital. 

Las cifras de la migración no son alentadoras: cerca de 4 millones de venezolanos han abandonado su país y se estima que en un año esta cifra podría alcanzar los 7 millones. 

Teniendo en cuenta que Colombia es el principal destino de los venezolanos, y que Norte de Santander es -después de Bogotá- el departamento con mayor número de inmigrantes, es predecible que el problema  para el Meoz siga siendo crítico.

Es por eso que se hace necesario  insistir nuevamente al Gobierno Nacional y al Congreso de la República, para que entiendan que los esfuerzos que se están haciendo desde esta frontera debe contar con políticas públicas especiales y sostenibles que incluyan recursos que permitan sacar al centro hospitalario de cuidados intensivos. 

Lo que ha hecho el Erasmo Meoz en atención de los inmigrantes, a pesar de sus precariedades, es un ejemplo para el mundo; pero el apoyo del Gobierno y de la cooperación internacional es esencial para lograr sacarlo a flote.

Para apoyar al hospital y a toda la región nortesantandereana, que soportan el impacto de la oleada migratoria, se hace necesaria la inyección de recursos por parte de la cooperación internacional, que por un lado garantice la recepción y atención a esa población que huye y, por otra parte, enfrentar nuestras propias debilidades como región, en especial las socioeconómicas.

Aunque hay mucho escepticismo sobre hasta dónde podrá aguantar el centro hospitalario la presión de una población nueva que se compara con los habitantes de una ciudad como Tuluá,  este fenómeno migratorio nos ha permitido descubrir y probar una vez más cuán grande y valiosos son los sentimientos y voluntades de solidaridad y cooperación entre nuestros pueblos. 

Más allá de las inmensas necesidades de siempre, que la migración ha hecho más notorias, este proceso nos ha permitido profundizar para siempre los lazos de hermandad y fraternidad y dar ejemplo de solidaridad con una población que ha emigrado para sobrevivir.