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La inequidad en la vía

Jueves, 16 de Mayo de 2019
¿A quién sancionan, si la prueba está en el número de placa, y las motos solo llevan una atrás, donde una cámara fija, adelante, no puede ver?

Ya están instalando las cámaras con las que las autoridades locales aspiran a demostrar que los conductores de vehículos automotores de Cúcuta no somos lo respetuosos de las normas de tránsito que creemos, y que de ordinario no coinciden con el texto legal.

Aún no están en funcionamiento, pero desde ya se puede prever que, según lo acordado entre el Municipio y la concesionaria Servicios de Tránsito y Movilidad de Cúcuta, que las manejará, habrá problemas desde el comienzo, por razones que se deben neutralizar desde ahora.

El problema es que, para dentro de dos semanas, cuando se aspira a que el sistema entre a funcionar a cabalidad, no habrá tiempo suficiente para subsanar algunos asuntos que se convertirán en problemas complicados de manejar.

A simple vista, hay tres situaciones que generarán conflictos y que podrían llevar, si algún conductor se anima, a demandar el sistema y a neutralizarlo, al menos de manera temporal, por razones de equidad.

Uno de ellos tiene que ver con los vidrios polarizados de los autos, y que en su gran mayoría son ilegales, pues los propietarios de los autos no tienen permiso para usarlos. Según el sistema, las cámaras detectarán si el conductor de un auto está hablando por celular mientras conduce, o él o uno de sus pasajeros no usa el cinturón de seguridad. El problema está en que las cámaras no funcionan cuando hay vidrios oscuros. En ese sentido, quien tenga vidrios polarizados tendrá ventaja sobre los demás, que sí podrán ser detectados in fraganti y sancionados. Y eso no es equitativo, y por lo mismo es demandable judicialmente.

Pero las autoridades no tienen los dispositivos para medir la luz que entra por las ventanas de los autos, y por lo tanto no puede sancionar a quienes tengan los vidrios ahumados.

Otro problema se relaciona con los autos con placas venezolanas. El sistema podrá fotografiar y generar, en línea, informes y sanciones para un conductor mal estacionado en el área de cubrimiento de la cámara. La sanción irá directamente al responsable del auto. Pero la mayoría de los autos venezolanos carece de registro y, por lo mismo, no habrá dirección a dónde enviar la sanción. Y eso también es demandable, pues no hay equidad en una norma que, por la misma falta, puede sancionar a unos, pero no a otros.

Y lo mismo ocurrirá con el porte del Soat: los autos venezolanos carecen, por lo general, de ese documento, lo cual es también inequitativo.

La falta de ese registro de los automotores extranjeros, imposible de arreglar en 15 días, será, se prevé, fuente de conflictos jurídicos. ¿Qué solución le darán las autoridades a esto?

Un tercer problema tiene que ver con las motos, todas. En Cúcuta no hay un solo motociclista que, ante el semáforo, espere detrás del auto que le precedía: todos se agolpan adelante, sobre las cebras, que teóricamente son intocables, y en estampida se disparan cuando cambia la luz.

Se supone que en teoría las cámaras podrán detectar estas faltas y emitir el comparendo respectivo. Pero, ¿a quién sancionan, si la prueba está en el número de la placa, y las motos solo llevan una atrás, donde una cámara fija, adelante, no puede ver?

Bienvenidos los controles de tránsito a esta ciudad de movilidad enloquecida y caótica, pero lamentablemente va a haber problemas, si no se actúa ya mismo.