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La reactivación migratoria

Domingo, 20 de Septiembre de 2020
Y como siempre, no estamos preparados ni en condiciones de atender una nueva avalancha migratoria. 

Las fuertes restricciones derivadas del confinamiento y del encierro que tuvieron que imponerse en nuestro país como en el resto del mundo, para tratar de contener la propagación del coronavirus, así como la parálisis de los principales sectores económicos y de la producción, habían interrumpido la creciente migración de ciudadanos venezolanos y el retorno a su tierra de miles de colombianos.

Los migrantes venezolanos aprovecharon esas circunstancias para regresar pero las condiciones en su país no han cambiado nada. En Colombia tenían – y siguen teniendo – todas las posibilidades de encontrar algún trabajo, así fuera informal, atención médica oportuna y de calidad, albergues y refugios, ayuda humanitaria, y la oportunidad de estudios para sus hijos y nietos.

Nada de eso es posible hoy en Venezuela. Ni para los que se quedan, ni para los que han regresado, ni para los que se van. No hay controles efectivos ni estadísticas confiables sobre la pandemia del coronavirus y sus demoledores efectos. La violencia criminal se ha generalizado y las denuncias sobre abusos y violaciones de los derechos humanos son permanentes y aterradoras. La crisis económica tocó fondo y son muy lejanas las posibilidades de cualquier recuperación o mejoría.

En esas condiciones, buena parte de los venezolanos que regresaron decidieron devolverse de nuevo a países como Colombia donde son recibidos con afecto y respeto solidario. Naciones Unidas estima que más de cinco millones de venezolanos han abandonado su país por culpa de la grave crisis económica, social y humanitaria, quizá la peor en los últimos cincuenta años.

Al comenzar a reactivarse los negocios y los diferentes sectores de la producción en nuestro país, se está reactivando también la migración venezolana. Según cifras oficiales, por cada uno de los venezolanos que regresaron hace cinco o seis meses, ahora van a volver dos, por lo que se estima que más de 200.000 ciudadanos del vecino país estarán retornando en los próximos días. 

No son estas buenas noticias para Cúcuta y la zona de frontera, con sus problemas y dificultades propias y particulares que no se han podido atender ni resolver en forma definitiva. La crisis humanitaria que estamos viviendo cada día se complica más. Y como siempre, no estamos preparados ni en condiciones de atender una nueva avalancha migratoria. El Gobierno Nacional nos envía algunos de sus funcionarios, sin capacidad decisoria, para que se tomen la foto con las autoridades locales y pare de contar. 

La sola falta de información sobre el coronavirus y sus estragos y propagación en Venezuela nos produce pánico. Ante este desolador panorama, hay quienes empiezan a pedir la reapertura de la frontera con el fin de buscar y lograr un manejo adecuado de la crisis pandémica. 

Sobre este particular, la organización Puentes Ciudadanos Colombia – Venezuela acaba de hacer el siguiente planteamiento: “El temor del virus no puede mantener los pasos legales cerrados, por las trochas las personas y mercancías van sin protección, abrirlos requiere acordar e implementar adecuados protocolos de bioseguridad y una verdadera reactivación económica pospandemia. Hay que lograr que los dos países legalicen la circulación de personas y mercancías con medidas sanitarias que generen bienestar, empleo, desarrollo y sostenibilidad”.

Ojalá que la reactivación migratoria nos permita encontrar los caminos de apoyo y cooperación que tanto necesitamos.

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