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La seguridad falló

Jueves, 29 de Julio de 2021
Los atentados a la Brigada 30 y contra el presidente Iván Duque, en Cúcuta, dejan en el ambiente muchas inquietudes sobre los esquemas de seguridad.

A la hora del almuerzo resultaba muy fácil entrar a la Brigada 30, porque la seguridad estaba extremadamente relajada como si el terrorismo o el narcotráfico, enemigos naturales del Ejército, hicieran la siesta. Ese 15 de junio, el atentado con carro bomba demostró que los atacantes no estaban durmiendo.

Que un solo soldado fuera el encargado al mediodía de manejar el acceso al más importante batallón de Cúcuta donde hay también asesores militares estadounidenses, sin revisar los carros con el espejo ni tener el apoyo de los perros antiexplosivos y tampoco verificar la identidad del conductor, evidencia graves fallas en el esquema de guardia y vigilancia.

Y cómo es posible que alguien con pésimos antecedentes en la institución castrense como el capitán retirado del Ejército, Andrés Fernando Medina Rodríguez, haya podido permanecer 2 horas y 18 minutos dentro de la Brigada, luego de entrar con la camioneta cargada con explosivos. 

La seguridad en esa importante guarnición ha quedado resquebrajada y muy mal parada ante la ciudadanía, al ser burlada por  Medina Rodríguez que hasta ingresó a hacer labores previas de inteligencia para precisar la forma en que ejecutaría la acción que fue reivindicada por el Bloque Magdalena Medio de las disidencias de las Farc.

Es urgente que esta importante base militar fronteriza literalmente se ‘blinde’ y utilice, por ejemplo, la biometría para la identificación de quienes entran y salen y tenga, además, sistematizados los antecedentes de quienes hicieron parte de esa brigada, para que no anden por ahí, como si fuera su casa, generando tan grave inestabilidad y vulnerabilidad.

Y si ese episodio fue tan delicado, el ocurrido el 25 de junio sí rebosó la copa y se transformó en grave asunto de seguridad nacional, como fue el atentado contra el presidente Iván Duque, con la participación de  muchos de los mismos protagonistas, entre ellos el excapitán y piloto Medina Rodríguez.

¿Quién les pasó los detalles que necesitaban para la preparación del ataque al helicóptero en el que el presidente regresó de Sardinata a Cúcuta? 

Aquí hace falta un pedazo que lanza dudas sobre el propio esquema de seguridad presidencial y que las investigaciones puestas en marcha deben de aclarar y despejar las dudas de si es que el presidente pudiera tener un enemigo posiblemente infiltrado o si es que las comunicaciones se las tienen ‘chuzadas’, pero que hay fuga o infiltración o inteligencia de enemigos del Estado, no se puede negar.
 
Pero viendo la forma de actuar del excapitán y piloto Andrés Fernando Medina Rodríguez que les dio detalles a las disidencias sobre desde qué punto ubicar a los francotiradores para dispararle al helicóptero e incluso señaló los sectores de la pista del aeropuerto Camilo Daza en donde hasta podrían colocar explosivos para asegurar el ataque contra el presidente, surge otra protuberante falla de seguridad.

¿Por qué? el atacante sí detalla y concreta los sitios para la acción, como por  ejemplo los puntos de aterrizaje y los lugares en que estarían el avión de inteligencia y un spot de helicópteros y ¿por qué esas mismas áreas no las tenían protegidas las fuerzas de seguridad del Estado?, máxime teniendo en cuenta que 15 días antes se había registrado la activación del coche bomba en la Brigada 30.

Deben admitir la Policía, el Ejército, el Ministerio de Defensa y la inteligencia y la contrainteligencia que en ambos casos se dejaron boquetes que llevaron a facilitar la ocurrencia de los ataques, puesto que en la ciudad convergen todos los factores del conflicto armado tanto por influencia del Catatumbo como por la grave inestabilidad en la zona de frontera tomada por los grupos ilegales. Ojalá haya correctivos.