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Medioambiente

Lunes, 6 de Junio de 2022
La Tierra se enfrenta a una triple emergencia planetaria.

La Tierra se enfrenta a una triple emergencia planetaria: el clima se calienta a un ritmo demasiado rápido para que las personas y la naturaleza se adapten; la pérdida de hábitat y otras presiones sobre la naturaleza han conllevado a que un millón de especies estén en peligro de extinción; y la contaminación continúa envenenando el aire, tierra y agua, dice la ONU, con ocasión del Día Mundial del Medio Ambiente.

Muchas veces la gente llega a pensar que todo se queda en esas consideraciones pasajeras con ocasión de una fecha más que es  marcada en el calendario, como lo es el 5 de junio.

Para que al menos la humanidad tenga presente la carga  que representa para  el planeta, la ONU advirtió que hoy los habitantes están utilizando el equivalente a 1,6 Tierras para mantener el estilo de vida actual y los ecosistemas ya no pueden satisfacer nuestras demandas.

Y aunque el domingo muchos posaron de medioambientalistas, por moda, hay otro asunto igualmente riesgoso, y es que el 67 % de las emisiones de gases de efecto invernadero están asociadas a nuestros estilos de vida.

Al aterrizar ese par de dramáticas notificaciones en Norte de Santander, refiriéndose a lo que se  esté haciendo para poner un grano de arena en cuanto al giro planteado por la ONU hacia comportamientos sostenibles que ayuden a bajar las emisiones en el planeta entre un 40 % y un 70 % para 2050, encontramos dos asuntos que merecen resaltarse.

Por un lado figura el plan de Corponor de las estufas ecoeficientes para reemplazar los fogones de leña que provocan daños al medio ambiente y la salud.

Muchas veces no se dimensionan los beneficios de esa clase de proyectos, hasta cuando aparecen datos de una gran magnitud como los siguientes: 5.363 familias dejaron de usar 128,8 toneladas de leña al día para cocer sus alimentos, que anualmente equivalían a una deforestación de 4.345 hectáreas de bosque en el departamento.

Ese programa encaja en el cambio de estilo de vida conteniendo una gran porción de la tala de árboles que son indispensables para la conservación de las cuencas hidrográficas y para ayudar a reducir la contaminación pues los bosques actúan como sumideros de carbono.

Y frente al consumo y la producción sostenibles que según la ONU traerían consigo mejoras económicas y medioambientales, también vemos que en Cúcuta están dando pasos a la disminución a futuro del uso de combustibles para mover el parque  automotor.

En Cúcuta, según las cifras, en lo corrido de este año se han vendido 600 carros con la tecnología híbrida y eléctrica, en una muestra de que la movilidad sostenible ya inició su ruta, asunto que también se extenderá al esperado programa de transporte masivo para que sea eléctrico y con cero emisiones contaminantes.

Y buscando qué ha hecho en ese frente de la biodiversidad en la Gobernación de Norte de Santander, es de resaltar que se han adquirido 1.222 hectáreas entre los municipios de Arboledas, Ábrego, Salazar de Las Palmas y Chitagá, para la protección y conservación de los ecosistemas estratégicos en territorio de páramo, al tiempo que se han hecho 117.972 plantaciones de árboles en los 40 municipios. 

Embarcarse en iniciativas de consumo y producción sostenible, ha dicho la ONU, podría traducirse en un aumento medio de los ingresos en un 11 % en los países de ingresos bajos-medios y en el 4 % en los países de ingresos altos para 2060.

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