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Nueva agenda

Domingo, 12 de Febrero de 2017
Resulta alentador que Trump reconoce y valora la mano de obra y la calidad de los productos colombianos.

Colombia es quizá el mejor aliado de Estados Unidos para América Latina. Y no es una cuestión de ahora. Viene de hace muchos años y se ha visto reflejada en programas como la Alianza para el Progreso, los Cuerpos de Paz, el intercambio cultural permanente y más recientemente el Plan Colombia y la lucha conjunta contra el narcotráfico y sus nefastas secuelas.

Ésta se ha mantenido en forma intensa y permanente, aún en la época difícil de la relación bilateral que se presentó como consecuencia del llamado Proceso 8.000 – el ingreso de dineros del narcotráfico a la campaña presidencial de Ernesto Samper (1994-1998) – a quien el gobierno de Washington le canceló la visa a Estados Unidos. 

En el campo económico, Estados Unidos es también un poderoso aliado de Colombia. Según cifras del Banco de la República, en el 2016 la inversión norteamericana en nuestro país superó los mil millones de dólares. Y, según el Dane, hasta setiembre pasado, el 24 por ciento de las compras colombianas se hacen también en Estados Unidos, con cifras que están por encima de los 3.000 millones de dólares. 

Desde su llegada a la Casa Blanca hace apenas 24 días, el presidente Donald Trump ha conversado por teléfono en dos ocasiones con el presidente colombiano Juan Manuel Santos, la primera de saludo protocolar con motivo de su elección, y la segunda, la del sábado pasado, para comenzar a hablar de la nueva agenda en las relaciones de los dos países.

Por el comunicado expedido por el presidente Santos, la conversación del fin de semana fue positiva y se comenzó a trabajar en el primer encuentro para lo cual Trump lo invitó a Washington.

Sin conocerse todos los detalles, se puede inferir que no hay motivos de alarma que generen preocupación por un cambio brusco en las relaciones, como lo ha hecho Trump con México, Alemania, China y los países islámicos.

Trump, como lo anunciaron antes el vicepresidente Mike Pence y el secretario para la Seguridad Nacional, John Kelly, ha dado su respaldo al proceso de paz con las Farc, el que está pendiente de aprobación en el Congreso de Estados Unidos, que es el Plan Paz Colombia, que va a reemplazar al llamado Plan Colombia que viene desde la época del presidente Andrés Pastrana (1998-2002) y que dejó listo el antecesor de Trump, Barack Obama.  

La agenda, pues, de las relaciones de Colombia en la era Trump seguramente va a estar girando sobre los mismos temas de siempre: la lucha contra las drogas, que tiene ahora como factor de preocupación el aumento de los cultivos ilícitos; el intercambio comercial, sobre el cual hay algunos temores por la actitud del nuevo presidente estadounidense frente a los TLC, y la cooperación y ayuda tradicional.

Resulta alentador que Trump reconoce y valora la mano de obra y la calidad de los productos colombianos como el hierro y el acero, de lo cual él mismo da fe por haberlos utilizados en las construcciones de los hoteles de su propiedad.

De todas maneras, nos tocará estar pendientes del enfoque que dará el nuevo gobierno de Estados Unidos a sus relaciones con nuestros vecinos y los países de Centroamérica. En el entretanto, hacer votos por mantener y afianzar las mejores relaciones con Estados Unidos, como deben ser con el resto del mundo.

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