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Propuestas para la frontera

Lunes, 16 de Noviembre de 2020
La mayor preocupación es que el desbordamiento de personas lleve a una peligrosa propagación del coronavirus.

Pensando en que de todas formas Venezuela en medio de la crisis sigue siendo un mercado importante para abastecerlo con productos de la canasta básica, se le plantearon al Gobierno Nacional opciones para reabrir la frontera colombo-venezolana.

Esa reanudación del flujo de personas por los puentes internacionales se refiere especialmente a los puentes internacionales Francisco de Paula Santander, Simón Bolívar y La Unión, entre Táchira y Norte de Santander.

Dentro de las propuestas aparece una consignada como un plan B y que llevaría a contener lo que tanto se ha venido hablando de un arribo masivo de venezolanos a la región en caso de levantar la talanquera.

Ha sido bautizada como una ‘zona de abastecimiento’ estrictamente delimitada en  La Parada, en Tienditas e incluso hasta en Puerto Santander (donde el comercio se ha declarado en quiebra).

Esa pudiera ser la posibilidad-claro que con el análisis respectivo y con todas las acciones administrativas, jurídicas y de control migratorio respectivo- de que al área metropolitana pues no lleguen esa inmensa cantidad de personas que desde el otro lado del río Táchira vienen a territorio colombiano a comprar sus alimentos, medicinas, artículos de aseo y otros elementos.

Los gremios económicos, junto con los gobiernos departamental, nacional y municipales tienen que delinear la estrategia para que la esencia de la propuesta pueda desarrollarse y tener los resultados esperados en todos los terrenos.

La mayor preocupación es que el desbordamiento de personas lleve a una peligrosa propagación del coronavirus, aspecto sobre el que debe trabajarse con esmero para que hay una especie de cordón de salud que impida cualquier riesgo.

Hay que advertirse que igualmente deben incluirse las tareas precisas por parte de la  DIAN y de Migración Colombia y quienes,  además, tendrían que establecer las condiciones migratorias de las personas que ingresarán y la forma en que los establecimientos comerciales facturarían.

Eso tiene que hacerse rápidamente puesto que ya estamos cerca de la temporada decembrina, y  si no se hace nada por una regulación, pues veremos que las trochas manejadas por organizaciones ilegales serán las que manejen y marquen el ritmo ‘descontrolado y riesgoso’, asunto que no puede permitirse por todos los peligros que implica.

Pero, igualmente, el gobierno del presidente Iván Duque y las autoridades que manejan el comercio exterior en Venezuela, tienen que avanzar para que Norte de Santander y Táchira tengan la misma alternativa de La Guajira y el estado Zulia, dándole vía libre al comercio exterior por aquí.

Reabrir la DIAN y  el SENIAT para las operaciones de comercio bilateral acarrearía resultados benéficos para ambos pueblo, luego no habría ni perdedor ni ganador, porque sería el canal para exportar desde Colombia las mercancías de toda índole que necesitan los venezolanos, que podrían adquirirlas a mejores precios al romperse las cadenas de revendedores e intermediarios.

Lo importante aquí es lograr el equilibrio, porque así como resulta ilógico que dos pueblos hermanos sigan con sus puertas cerradas, es social, diplomática y económicamente indispensable que se tejan unos acuerdos mínimos indispensables para conducir a un entendimiento básico entre las dos naciones, en medio de las diferencias radicales existentes entre sus gobernantes.