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Robo de carros

Al cruzar la trocha los miembros de las bandas de ladrones y reducidores se echan al bolsillo muchos dólares, puesto que esa es la divisa a la que se pagan los repuestos en el vecino país.

Dentro de la preocupación ciudadana no solo hace parte el de la posibilidad de que el registro de carros y motos venezolanos se vuelva una caja de pandora, sino que ahora por la escasez de autopartes y piezas en el vecino país, el robo de vehículos en la zona metropolitana de Cúcuta tiene ahí una poderosa razón de ser.

Y no es cuestión de poca monta, como lo dejara ver la nota periodística de La Opinión, puesto que al cruzar la trocha los miembros de las bandas de ladrones y reducidores se echan al bolsillo muchos dólares, puesto que esa es la divisa a la que se pagan los repuestos en el vecino país.

Se advierte entonces que la grave crisis en que se debaten diversos sectores económicos en Venezuela, se transforma en un disparador de la economía ilegal en la frontera, en este caso relacionado con el contrabando de autopartes para carros y motocicletas desde Colombia.

Y de lógico que los integrantes de esas bandas no las compran en el mercado cucuteño. No. Lo que ellos hacen es convertir en objetivo cualquiera de los automóviles o motocicletas que circulan en territorio nortesantandereano.

Por eso se roban los carros, los conducen hasta caletas localizadas en cercanías de las trochas que conducen hacia San Antonio y Ureña, los desguazan y posteriormente proceden a traficar en el mercado del contrabando las piezas y partes que se pagan a precio de oro, porque en cualquier parte del territorio venezolano no se encuentran y la gente los consigue al precio que sea.

Esto evidencia que aquí hay otro dolor de cabeza para el cual se le debe de buscar el tratamiento adecuado ahora que estamos en negociaciones para la reapertura de los puentes internacionales, que evidentemente debería hacerse poniéndole coto definitivo a muchas prácticas delincuenciales, entre ellas esa.

Como indicativo de que esto ocurre, cae como anillo al dedo recordar que la Policía Metropolitana de Cúcuta, recientemente, recuperó un vehículo que no alcanzó a ser sacado hacia Venezuela por una trocha en territorio de San Faustino, al cual ya lo habían empezado a desguazar para llevarlo por piezas, venderlo en dólares y obtener jugosas ganancias.

Y mientras los datos que maneja la Policía Nacional señalan que entre junio y agosto del año pasado 20 carros fueron hurtados y que en el mismo trimestre de 2021 el número creció hasta los 40, quedó sonando esto que afirmara el secretario de Seguridad Ciudadana de Cúcuta,  José Alejandro Martínez Ortiz: “la principal modalidad sigue siendo el halado, que es permitir el factor oportunidad o dejar descuidado el vehículo”.

La entidad también reveló que del 1 de enero de 2021 al 5 de septiembre de este año se recuperaron 18 automóviles y 114 motos, superando lo logrado en 2020, cuando se devolvieron 17 carros y 105 motos.

Queda entonces un arduo trabajo por hacer en este asunto, en el que además las motos hurtadas tienen como destino final el Catatumbo, para ser utilizadas en labores de minería y para el transporte de combustible y otros insumos del narcotráfico.

Desde el punto de vista de las autoridades, atacar esos puntos que se conocen como posibles escondites usados por las bandas de ladrones de vehículos o procurar operaciones encubiertas para infiltrarlas y desbaratarlas y, lo más importante, ahora que se están tratando de restablecer líneas de contacto colombo-venezolanas, tratar de que paralela a una posible reapertura fronteriza, renazca la cooperación policiaca binacional, que es tan importante para combatir delitos, entre otros, este.

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La opinión
La Opinión
Viernes, 10 de Septiembre de 2021

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