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Tecnología contra el crimen

Martes, 2 de Marzo de 2021
Para Cúcuta, que el año pasado registró 346 homicidios -incluyendo el área metropolitana- es desde todo punto de vista un gran avance el hecho de contar con sistemas como el sofisticado laboratorio de balística de la seccional del CTI.

Catorce asesinatos se vio obligado a aceptar un miembro de la banda delincuencial  Los Manzaneros, dedicada en Cúcuta al sicariato,  el microtráfico y el hurto, todo gracias  al uso de la tecnología por parte de las autoridades en la investigación criminal.

En la lucha contra el delito en sus diferentes modalidades, es fundamental lograr la mayor cantidad de pruebas contundentes que permitan a la administración de Justicia condenar a los responsables.

Para vencer a la impunidad -que tanto daño produce- es importante acudir a todas las opciones y una muy importante la tienen la Dijín y la Fiscalía para hacerle seguimiento a las huellas de las balas del crimen que en últimas ayudan a fortalecer los procesos penales con un abundante y detallado cúmulo de pruebas.

Para una ciudad que el año pasado registró 346 homicidios -incluyendo el área metropolitana- es desde todo punto de vista un gran avance el hecho de contar con sistemas como el sofisticado laboratorio de balística de la seccional del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI), en Cúcuta.

El solo hecho de advertir que la anterior estadística muestra que 2020 fue el de mayor número de asesinatos en los últimos siete años, nos muestra que realmente la lucha contra la  delincuencia necesita de herramientas que han permitido determinar las armas de fuego preferidas para cometer los homicidios en esta ciudad fronteriza.

Según el informe periodístico publicado en la edición dominical de La Opinión, en la zona metropolitana aparecen encabezando el listado las pistolas Glock, seguidas por las  Pietro Beretta, Taurus, Jericho y Zigzaguer, ofrecidas en un creciente mercado negro.

Y como complemento se encuentra el Sucoba, programa diseñado por un grupo de ingenieros de la Fiscalía, en 2010, que comenzó a ser operado en el 2018. En este sistema se encuentran las bases de datos de las pistolas, revólveres o fusiles que han sido usados para cometer uno o varios crímenes.

Para llegar a esa confirmación ocurre algo muy parecido a la comparación de las huellas dactilares, puesto que como lo expusiera un perito en balística, cada arma de fuego deja una huella única y propia, que al ser detectada y confirmada pasa a convertirse en una prueba importante dentro de los casos judiciales.

Por ejemplo, diez armas de las incautadas el año pasado en Norte de Santander, al ser verificadas en el Sucoba, arrojaron el sorprendente resultado de haber sido usadas para cometer 74 asesinatos en Tibú y Ocaña, entre 2018 y 2020, por parte del Eln, las disidencias de las Farc y Los Pelusos, según los investigadores.

Todo lo que se haga para el fortalecimiento de la lucha contra la criminalidad mediante mecanismos que apoyen a los investigadores a sacar a flote el mayor número de elementos probatorios de calidad que faciliten la labor de la Fiscalía en las audiencias de imputación de cargos y luego en el desarrollo del juicio respectivo.

Otra de las maneras de sitiar a la delincuencia y de recobrar la confianza ciudadana que en el caso de Cúcuta tiene una muy alta percepción de inseguridad, es precisamente llevar al banquillo-con un muy bien soportado expediente- y posteriormente lograr las condenas de quienes delinquen en la ciudad y en la región.

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