Escuchar este artículo

Migrantes dan ejemplo de superación en Norte de Santander

Martes, 22 de Diciembre de 2020
Tres venezolanos relatan a La Opinión su proceso de integración en Colombia.

“La constancia nos ha hecho fuertes”

La migración le ha enseñado a Gerardo Orozco dos cosas: ser humilde y paciente. Dice que la constancia lo ha llevado a superarse en Colombia. 

Se graduó como técnico superior en Publicidad y Mercadeo en Venezuela. Fue taxista y luego se preparó como chef profesional, una actividad que le ha permitido actualmente ganar el sustento para su familia como fabricante de pasabocas en Cúcuta.

La crisis de su país lo llevó a buscar un empleo pendular en Norte de Santander en 2017.

“Vivía en San Antonio y pasaba todos los días el puente en la mañana, trabajaba y regresaba en la noche”, recordó. Sin embargo, el tránsito se paralizó con el cierre fronterizo y decidió quedarse en Colombia.

Comenzar de cero fue duro. Laboró en dos fábricas de pasabocas y  en 2018 emprendió su negocio particular con productos propios y los vendía con un carrito en la calle. Con la pandemia reinventó sus ventas por redes sociales.

“Gracias a Dios y al apoyo de organizaciones como OIM, USAID, Cámara de Comercio y Corprodinco, he recibido capacitación e insumos para formalizar el negocio que se llama Que Rico Lunch”, expresó Gerardo.  Mencionó que su mayor satisfacción ha sido ayudar a venezolanos y colombianos, ofreciéndoles trabajo dentro de su proyecto. 

“La constancia nos ha hecho fuertes, y si caigo me levanto. He sido perseverante y gracias a eso he salido adelante”, dijo.

 En 2021 sueña con tener un local para seguir creciendo y ayudar a emprender a otras personas.

“Hemos elevado la calidad deportiva” 

El aporte del venezolano Luis Alfredo Noguera al baloncesto en Norte de Santander ha sido valioso, tanto así, que a través de su club, Halcones de Cúcuta, ha aportado entre el 70 y 80% de los jugadores en la rama masculina a nivel nacional.  

Luis Alfredo era entrenador de baloncesto en Venezuela. Tenía una escuela llamada Panteritas del Táchira y asesoraba otras selecciones a mejorar su rendimiento en esta disciplina.  Llegó a Colombia de la mano del ingeniero Javier Duarte, presidente de la Liga de Baloncesto, donde trabajó varios años destacándose en los juegos deportivos nacionales. 

Se mantuvo entre San Cristóbal y Cúcuta, durante tres años, hasta que el paso por la frontera se agudizó y decidió quedarse en el país.

“En Colombia me recibieron muy bien, por todo lo alto. Pasamos a ser una de las mejores academias de la rama masculina de baloncesto a nivel departamental, hemos elevado la calidad deportiva”, mencionó Luis Alfredo, oriundo de Táriba.

De la migración aprendió que el trabajo es mucho mejor haciéndolo en conjunto y que deben aceptarse a las personas tal como son.

“Todos aprendemos de todos, tanto ellos de nosotros como nosotros de ellos y gracias a esa migración, en el departamento y en algunos otros está subiendo el nivel de baloncesto. Colombia ha subido su nivel de proyección de manera grande. Ya este año fueron llamados a selección nacional tres integrantes del equipo y eso es muy satisfactorio”, destacó.

“Hay que apoyarse en los talentos”

Daniel Rudess llegó al departamento hace cuatro años con un grupo de amigos y para ganarse la vida comenzó vendiendo dulces, gracias a su destreza para el dibujo también hacía retratos y caricaturas en las calles.  

Asegura que su otro talento es el baile, el cual perfeccionó en su natal Barquisimeto, estado Lara, y que sin imaginarlo, le permitió después crear la primera academia de baile Mambo Step en Cúcuta, donde enseña, junto con cinco profesores, salsa, bachata y otros géneros musicales a casi 70 alumnos.

Recordó que su primer año en la ciudad  vendió  arroz con leche y aguadepanela. De Venezela trajo un caballete portátil con el que hacía dibujos para  obtener dinero. 

En el segundo año, Daniel asumió el reto de  fundar su propia academia de baile porque vio en la ciudad una buena oportunidad de explotar su talento y de enseñar a otros a bailar. 

“Tuve bastante aceptación por la manera de dar las clases. Hay que apoyarse en los talentos  que tengas y en la manera en cómo te quieres proyectar para surgir”, contó Daniel. 

Agradece que la migración lo ha hecho mejor persona con los demás  y lo ayudó a  tomar mejores decisiones.

“Las crisis son oportunidades para reinventarnos. Debemos darle la vuelta a todo y aprender algo nuevo. Si no salimos de nuestro confort no alcanzaremos nada. Cada cosa hay que verla como una oportunidad y  son retos que se presentan para demostrarnos de qué estamos hechos”.

Image
La opinión
La Opinión