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Centenario del Banco de la República de Colombia (II)

No puede faltar su función como guardián del patrimonio cultural.

El Banco López, que fue fundado en enero de 1919 por Pedro A. López quien junto con los aportes de su familia tenía el 70% de su participación. Aunque tenía previsto estar en el mercado por 50 años, las fluctuaciones del mercado del café, principal producto generador de divisas del país, fue tan grande que, en 1920, ya había perdido más del 60% de su precio. Al depender casi exclusivamente de ese producto, las pérdidas fueron enormes y sólo pudo reponerse con la ayuda de los demás bancos que le dieron préstamos por valor de $475.000, una cantidad enorme para la época. Sin embargo, el 15 de julio de 1923, por rumores surgidos por los bajos precios del café que afectaba directamente al banco, los clientes acudieron en masa a retirar su dinero.

Para superar la crisis, el gerente Eduardo López Pumarejo, suscribió acuerdos de cooperación con el Gobierno quien compró con pacto de retro venta el banco y su sede central y aun así no pudo superar la situación viéndose el Gobierno en la necesidad de expedir el decreto 1031 del 16 de julio en el que adelantaba la iniciación de operaciones del Banco de la República para el 23 de julio de 1923.El azar contribuyó a un inicio de operaciones sin mayores contratiempos en cuanto a la programación de sus actividades, la consecución de sus enseres y la adecuación de un espacio apropiado y conveniente que permitiera un desarrollo fácil y fluido sin los inconvenientes propios de la iniciación de una actividad a partir de ceros.

Fue precisamente la quiebra del Banco López la que favoreció la puesta en marcha del nuevo Banco de la República, toda vez que le vendió su edificio para que iniciara en él sus operaciones, en las que permaneció hasta 1950 cuando se trasladó al edificio que hoy ostenta. En el lugar donde fue construido antes de 1948, se erigía ahí el emblemático Hotel Granada, una joya arquitectónica que sucumbió al embate de la violencia durante el fatídico “Bogotazo”.

Con la creación de un banco central como único emisor y la moneda de curso legal, se generó una importante estabilidad económica durante la primera etapa de su existencia, sin embargo, durante la Gran Depresión de los años 1929 y 1930, los bancos centrales del mundo tuvieron que apreciar sus monedas frente al patrón oro que conllevó a la pérdida de su valor y por ende, a la necesidad de tomar nuevas medidas para contener esa situación.

De hecho, se contrató una segunda Misión Kemmerer en 1931, en la cual se rediseñaron instrumentos para manejar la emisión, la inflación, la tasa de cambio frente al dólar que se estaba convirtiendo en la principal amenaza, todo lo cual permitió mantener una relativa estabilidad económica hasta la década de los años cincuenta cuando una nueva crisis se avizora en el horizonte.

Por los años de mediados del siglo pasado, los bancos centrales de América Latina convencidos de su papel de promotores del desarrollo regional se propusieron la tarea de adquirir funciones de fomento industrial y agropecuario; en el caso colombiano, se constituyeron los Fondos Financieros Industrial y Agropecuario, lo que generó en el ámbito económico a plantearse la discusión si estas entidades debían ser manejadas por el gobierno, porque hasta ese momento el Banco de la República era de propiedad de los bancos comerciales, pero con funciones públicas. Estas propuestas habían sido validadas por otra Misión contratada por el Gobierno: la Misión Grove, la cual recomendó que se facultara a la Junta Directiva para fijar cupos de crédito ordinario, especial o de fomento (éstos con tasas de interés subsidiado) y créditos de emergencia.

Como resultado de las anteriores controversias, se propone un cambio de esquema y se crea la Junta Monetaria, con lo cual las decisiones de política monetaria y las decisiones de administración de los Fondos las toma el gobierno.

En la ley 25 de 1923, el Banco nace como una entidad mixta conformada de una parte de propiedad del Gobierno, una parte de los bancos privados nacionales y otra parte de los bancos extranjeros; con un capital de diez millones de pesos oro (cinco de los cuales provenientes de la indemnización de Panamá que constituyeron el aporte del Gobierno) y los cinco millones restantes aportados por los accionistas privados.

Una de sus primeras funciones fue recoger todos los billetes emitidos por los diferentes bancos privados y cambiarlos por los billetes del nuevo banco.

Actualmente, desde 1991, la Junta Directiva está conformada por siete miembros: el Ministro de Hacienda, cinco miembros permanentes nombrados por el presidente de la república por cuatro años, dos de los cuales puede ser renovado cada cuatro años y el Gerente General, nombrado por los miembros de la Junta Directiva.

Fue en ese año (1991) cuando se realiza una de las reformas más radicales. La Junta Directiva se convierte en un órgano autónomo que no es del gobierno de turno ni del sector privado, lo cual no significa que no sea del Estado con claros mandatos específicos. Entre las funciones principales del banco, al igual que la de los bancos centrales de todos los países del mundo, está la administración de las reservas internacionales del país. También actúa el banco como prestamista de última instancia de la banca comercial, le presta a muy corto plazo cuando no tienen liquidez.

Entre las actividades poco conocidas del Banco están las industriales. Esta actividad es la que ocupa el porcentaje más grande de su nómina. En ella se incluyen la producción de monedas y billetes. Cada año se producen unos mil millones de billetes y un número similar de monedas, tanto en su fábrica de Ibagué como en su central de efectivo en Bogotá. En esta actividad industrial se incluye el proceso de reciclaje de billetes viejos o deteriorados los cuales se destruyen una vez los bancos comerciales se los remiten. El desperdicio generado por la destrucción de ese material, que para conocimiento del público no es papel sino fibra textil, por lo tanto, material orgánico se convierte en abono para ser utilizado en ciertos cultivos.

Para finalizar este interesante relato no puede faltar su función como guardián del patrimonio cultural, que fue algo que surgió por razones casuales. La creación del Museo del Oro en su sede principal en la ciudad de Bogotá, influyó grandemente para que se fuera extendiendo su influencia a otros campos de la cultura en la que vale mencionar, la Biblioteca Luis Ángel Arango la más importante del país, así como el apoyo a las artes, a la promoción de la música, actividad que se realiza en todas las sucursales del país. Esta actividad pionera ha impulsado con su ejemplo a otros bancos centrales del mundo que ven el beneficio que se transmite al público y a la en general. (II).

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Sábado, 23 de Septiembre de 2023
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