En su casa, ganadero fue asesinado a balazos

Domingo, 13 de Diciembre de 2020
La víctima recibió 5 impactos de bala.

El cómplice y el asesino de Freddy Antonio Guarín Méndez de 47 años esperaron el momento oportuno para ingresar a su casa y propinarle cinco impactos de bala.

Guarín, oriundo de Tibú y de oficio ganadero, estaba a las 8:30 de la noche en la sala de la casa, alquilada desde hacía 4 meses en la calle 21 con avenida 54 del barrio Antonia Santos. A esa hora, cuando su compañera sentimental, decidió sacar la basura al andén, un pistolero que iba como parrillero en una moto se acercó al inmueble, ingresó y sin pronunciar palabra alguna disparó contra la víctima.

Fueron segundos de pánico para los ocupantes, entre ellos  dos menores de 5 años. Todos resultaron ilesos, pero Guarín recibió un disparo en la parte izquierda de la cabeza, otro en el antebrazo izquierdo, uno en el dedo índice izquierdo y dos más fueron en el pecho, a la altura del tórax.

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Según testigos, apenas la víctima quedó tendida en el suelo, el asesino huyó con su cómplice que lo esperaba en una moto negra.

Varios vecinos creyeron que el pistolero era conocido de la víctima, por la manera en que ingresó. Pero, luego sobrevino el desconcierto al escuchar los tiros y luego los gritos de la compañera de Guarín, quien  pedía auxilio por su ser querido. Sin embargo, cuando las patrullas de la policía llegaron, no tenía signos de vida.

Luego, la cuadra se llenó de curiosos y  uniformados que acordonaron la vivienda para la inspección del cadáver.

 Testigos aseguraron que los dos hombres llegaron en una moto negra.

Sin amenazas

La Opinión dialogó con un hermano de la víctima, quien aseguró que en las conversaciones que tuvo con Freddy Antonio, nunca le contó de un problema o amenaza.

“Él tiene unos 3 años con una parcela en Tibú, donde hay ganado y porcino y venía a Cúcuta a comercializar la carne”, dijo.

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Freddy Antonio era el menor de cuatro hermanos, dejó dos hijos y su familia lo describe como un hombre calmado, que no le gustaba el licor.

“Le arrebataron la vida a un hombre de bien, de hogar que no era problemático ni malo”, dijo otra familiar.

Se conoció que las autoridades no hallaron vainillas en el lugar ni tampoco videos de seguridad que den con las pistas de los asesinos.

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