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La pesadilla no termina en la frontera con Puerto Santander

Viernes, 24 de Abril de 2020
Este jueves en la noche se escucharon disparos y detonaciones en Boca de Grita.

Desde el martes la tranquilidad en Puerto Santander se ha visto amenazada, no solo por la amenaza de la COVID-19, sino por un audio que circuló por redes sociales, en el que un supuesto comandante de los Rastrojos aseguraba que van a atacar a las tropas del Ejército de Venezuela que se encuentran en Boca de Grita, una población que está pegada al municipio del área metropolitana de Cúcuta.

Quien habla, afirmó que no van a responder por los habitantes de esa localidad venezolana y les dijo que debían salir huyendo. Muchas de las personas que conocieron el audio, no quisieron esperar a comprobar si todo eso era cierto, por lo que decidieron tomar algunas de sus pertenencias y salir corriendo hacia Puerto Santander, en busca de ayuda de las autoridades colombianas.

Hacia las 11 de la noche del martes, al polideportivo de esta población de Colombia, que está a menos de una hora de la capital nortesantandereana, habían llegado cerca de 500 personas, entre adultos y niños. Asustados por la amenaza, decidieron pasar la frontera por el río y quedarse a dormir ahí, sin importarles el frío, el calor o el posible contagio del coronavirus.

Y no era para menos, pues el audio era muy claro: “a toda la comunidad de Boca de Grita (Venezuela), le voy a pedir el favor que salga del pueblo, porque ahí es donde se viene una arremetida y no respondemos por los civiles que mueran. Vamos a hacer una arremetida contra los Boinas Rojas (militares venezolanos), así que prepárense para que peleen, porque vamos a pelear 10 días con ustedes, les habla Camaleón, primer comandante del bloque José Gregorio Hernández de los Rastrojos”.

Ante la llegada masiva de estas personas, la Policía Metropolitana dio aviso a las autoridades civiles municipales y departamentales, y entre todos lograron acomodarlos, “aunque se intentó tener un distanciamiento, fue imposible, porque el polideportivo es muy pequeño”, señaló un funcionario municipal.

Esperando que retornaran

La noche pasó y en Boca de Grita no se presentó ningún enfrentamiento; sin embargo, hubo personas que indicaron que el lunes en la madrugada se escucharon unas explosiones y disparos, por lo que el audio los asustó cuando apareció.

El miércoles cuando amaneció, solo unas pocas personas decidieron salir del polideportivo; algunos se fueron para las casas de amigos o familiares, quedando solo 110 de los que venían buscando refugio. El mal tiempo también evitó que quienes querían retornar a Boca de Grita lo hicieran temprano, pues los ríos que rodean al Puerto habían aumentado su cauce debido a las fuertes lluvias que cayeron.

El personero encargado, Eduard Ayala, le contó a La Opinión que en el campo deportivo quedaban 110 personas, las cuales estaban siendo atendidas por la administración municipal, la oenegé Tierras de Hombres, Acnur, la Gobernación y el grupo interagencial de flujo migratorio, entre otras organizaciones.

“Hoy (ayer) pudimos darle de comer a la gente por la ayuda que se ha recibido, especialmente por la oenegé Tierras de Hombres, pero esto es muy complicado por el riesgo que implica con el COVID-19”, indicó el funcionario.

Algunos habitantes de la población colombiana le indicaron a este medio su preocupación por la llegada de esa gran cantidad de venezolanos, pues los controles para evitar el contagio del coronavirus son escasos. Además, la economía del municipio esta frenada porque el paso fronterizo legal está cerrado, aunque algunas personas cruzan el río para venir a comprar alimentos y otras cosas que necesitan en territorio venezolano.

Antecedentes

Cabe recordar que Puerto Santander ya tuvo que soportar otro desplazamiento masivo en febrero, por la misma situación: el enfrentamiento al otro lado de la frontera de grupos armados ilegales entre sí y contra las autoridades venezolanas.

Aunque la Policía ha intentado controlar que estos enfrentamientos lleguen a suelo colombiano,  ha sido muy difícil, pues la frontera tiene muchos caminos, sostuvo el Personero (e).

La Opinión también conoció que la semana pasada presuntos integrantes de los Rastrojos hurtaron varios cilindros de gas en Venezuela y las autoridades creen que están siendo adecuados para ser usados en el ataque contra el ejército venezolano. 

Además, la madrugada del lunes esta banda criminal ya habría atacado con explosivos a las autoridades del vecino país, confirmando lo que algunos habitantes de esa población fronteriza señalaban sobre varias explosiones.

Acciones de las autoridades

El coronel José Luis Palomino, comandante de la Policía Metropolitana, aseguró que no han podido hacer un cotejo de la voz del audio; y aunque agregó que entre las filas de los Rastrojos sí hay un cabecilla que se hace llamar Camaleón, aún no saben si este fue el que envió el mensaje amenazante.

“Una vez tuvimos conocimiento de lo que estaba pasando con ese audio, logramos tener contacto con las autoridades del vecino país, que nos indicaron que ya habían aumentado las tropas para evitar que se registrara algo grave. Nosotros por nuestra parte seguiremos con las acciones que venimos implementando en ese municipio y en la zona de frontera, apoyados con el Ejército”, explicó el oficial.

Agregó que también se coordinó con Víctor Bautista, secretario de Fronteras, “para que comunique la situación a la gobernación del Táchira y se tomen medidas para controlar el cruce de personas desde territorio venezolano hacia Colombia”.

Retornaron a sus casas

Víctor Bautista, secretario de Fronteras y Cooperación Internacional, aseguró que ayer en la tarde todas las personas que estaban en el polideportivo, regresaron a sus residencias en Boca de Grita, tras no haberse registrado ninguna alteración del orden público.

“Esperamos hacerle seguimiento a esta situación con todas las autoridades y evitar que en el territorio colombiano haya alguna alteración del orden público. Ese desplazamiento de personas debe hacerse con precaución en esta época para evitar cualquier contagio masivo de la COVID-19”, señaló el funcionario.

Enfrentamiento nocturno

Este jueves en la noche, en la frontera entre Boca de Grita (Venezuela) y Puerto Santander (Colombia), la violencia volvió a prender las alarmas. Desde el lado colombiano se escucharon varios disparos y detonaciones de explosivos, que provenían del municipio venezolano.

Algunos habitantes de Puerto Santander grabaron el momento, y ante el hecho no pudieron contener el miedo, que poco a poco se apoderó de ellos, pues finalmente son un municipio de frontera y en cualquier momento se pueden ver afectados.

Las autoridades investigan lo sucedido, pero aún nadie confirma qué pasó.

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