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Seis tiros y dos muertos en Cúcuta

Lunes, 8 de Abril de 2019
Entre Trigal del Norte y La Concordia.

Seis disparos escucharon ayer los vecinos de la manzana uno, entre los barrios  Trigal del Norte y La Concordia. Luego, el estruendo de una caneca de la basura al caer y después el sonido de una motocicleta al arrancar.

Eran las 2:00 de la tarde y, pasada la hora del almuerzo, el día transcurría en tranquilidad hasta ese momento.

Al salir a mirar encontraron un vehículo Mazda Allegro, de placa  venezolana, que se salió de la vía y cayó por un pequeño barranco, luego de tumbar la caneca, de uso comunal. 

Un vecino que estaba sentando en el porche de su casa observó cuando dos sujetos en una motocicleta pequeña, negra, se acercaron al vehículo, que al parecer estaba estacionado o se desplazaba muy lento. De un momento a otro, el parrillero sacó un arma de fuego y baleó a los dos ocupantes, por el lado izquierdo del automotor.

“Ese carro se fue resbalando hasta salirse de la vía. Enseguida, varios vecinos  bajamos a mirar quiénes estaban adentro y encontramos al conductor muerto, mientras que el acompañante (puesto delantero) movía la cabeza de un lado para el otro y solo nos pedía ayuda. Esta persona escupía a cada rato sangre y casi no lo podemos sacar porque tenía puesto el cinturón de seguridad y el codo del muerto estaba sobre el seguro”, señaló otro vecino.

Tras lograr sacar al herido, lo subieron hasta la vía principal y lo trasladaron en un taxi a la clínica Medical Duarte, donde minutos después se conoció sobre su fallecimiento. 

“Ese hombre estaba pálido y pedía que llamáramos a una ambulancia. Nosotros le alcanzamos a ver un tiro en el brazo o en el costado izquierdo. Un vecino se fue con él en el taxi, mientras que una patrulla de la policía se fue detrás”, agregó un residente.

Las víctimas

Las autoridades identificaron a las víctimas como Abel Antonio Amaya Ravelo (conductor), de 39 años,  oriundo de Teorama, (5 impactos de bala) y José del Carmen Guerrero Carrascal. 

Una comisión de la Brigada Interinstitucional contra Homicidios (Brinho) recolectó en el sitio las evidencias, practicó el levantamiento y trasladó el automotor, que estaba en venta, a las instalaciones de la Sijín para adelantar una minuciosa revisión. 

En el lugar de los hechos, los investigadores no encontraron cámaras de seguridad. Sin embargo, están tras la pista de los homicidas, que no portaban cascos y tomaron como ruta de escape la vía a Puerto Santander.

Los cadáveres permanecen en la morgue del Instituto de Medicina Legal a la espera de sus familiares.