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Una carrera le costó cinco años de cárcel a un taxista

Miércoles, 2 de Diciembre de 2015
El llevar un explosivo de uso privativo de las Fuerzas Armadas agravó el delito.

El taxista Jonathan Smith García Acosta aceptó que se prestó para transportarle a un conocido una granada, escondida entre el ducto del aire acondicionado, lo cual le costó 5 años y 6 meses de prisión.

García Acosta fue capturado el 30 de diciembre de 2014 en inmediaciones de la Terminal de Transportes, luego de que unidades de la Policía Metropolitana fueran alertadas por un informante sobre la movilización de dos hombres armados a bordo un taxi.

Según relató la Fiscalía, al interceptar el automotor el chofer y el pasajero no presentaron documentos de identificación. García Acosta solo mostró la licencia de conducción, por lo que fueron trasladados a la sede de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) para ser identificados plenamente.

“Al realizar una inspección minuciosa al automotor, los policías hallaron la granada dentro del ducto del aire, de la cual los dos hombres dijeron no tener conocimiento”, señaló el ente investigador.

Al siguiente día, García Acosta fue presentado ante un juzgado de control de garantías de Cúcuta que legalizó su captura y le impuso medida de aseguramiento en prisión por el delito de fabricación, tráfico y porte ilegal de armas de uso restringido y privativo de las Fuerzas Armadas o explosivos, agravado (por actuar en coparticipación criminal).

Aunque inicialmente García Acosta no aceptó los cargos, el 6 de marzo del presente año llegó a un preacuerdo con la Fiscalía que consistió en declararse culpable a cambio de la degradación del delito de coautor a cómplice, lo que le representó una considerable rebaja en la pena.  

“El taxista dice que sabía que el pasajero era un hombre que actuaba al margen de la ley, pero sin embargo le prestó el servicio y fue cómplice del transporte de la granada”, agregó la Fiscalía.

Dicho preacuerdo fue aprobado esta semana por un juzgado especializado de Cúcuta.

Negada casa por cárcel

Aunque la defensa de García Acosta solicitó ante el Juzgado la detención domiciliaria, argumentando que el condenado tenía 4 hijos menores y que antes de ser taxista fue chofer de transporte público llevando una vida de trabajo normal, la solicitud le fue negada.

Según argumentó el juzgado, el condenado actuó en complicidad convirtiéndose en una persona proclive al delito; además, antes de cometerlo no pensó en sus hijos ni en las repercusiones que ello le traería. 

La diligencia se cumplió en una de las salas de audiencias del Palacio de Justicia de Cúcuta y al término de la misma el taxista quedó a disposición de los guardias del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) quienes lo trasladaron a la cárcel de Cúcuta, donde deberá purgar la pena impuesta.

La Opinión