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La caída de Rawa y el control del ‘califato’ en la vida iraquí

Domingo, 19 de Noviembre de 2017
Esta localidad fue la última en manos de los yihadistas.

“Estado Islámico-Provincia del Éufrates”. Bajo una capa de arena, los carteles del grupo yihadista Estado Islámico (EI) dan cuenta de una administración desaparecida. Fue en la localidad de Rawa donde el “califato”, sus “provincias” y sus “ministerios” dieron su último suspiro en Irak.

Esta localidad encerrada en uno de los meandros del río Éufrates, en medio del desierto, era la última localidad en manos de los yihadistas en Irak. Fue retomada el viernes por las fuerzas iraquíes, que encontraron a unos habitantes conmocionados por el “reinado” brutal del EI. 

Hamza Mahmud, de 13 años, tendrá que recuperar cuatro cursos en la escuela, pues sus estudios se vieron interrumpidos desde la llegada de los yihadistas en 2014 a Rawa. 

Su infancia, ya trastocada por tener que faltar al colegio a la fuerza, estuvo marcada durante más de tres años por las decisiones, prohibiciones y otras actividades impuestas por los yihadistas del EI y sus “diwan”, unos ministerios de los primeros tiempos del islam, y otras “wilayas”, las provincias del “califato” dibujadas a caballo entre Siria e Irak. 

Regularmente, los 20 mil habitantes de Rawa y las aldeas cercanas tenían que visitar una caseta prefabricada situada a la entrada de la localidad, de calles azotadas por el viento y cubiertas de arena. 

Según un cartel, allí se situaba un “punto de información”, desde el que se anunciaba a la población los últimos ataques perpetrados por el EI, sus últimas conquistas y los enfrentamientos armados de todo tipo.

Si bien los yihadistas no controlan hoy más que algunas zonas desérticas prácticamente inhabitadas, su “califato” autoproclamado abarcaba casi un tercio de Irak en 2014.

Cuando el EI todavía dominaba en Rawa, el “punto de información” también se utilizaba para recordarles las normas a los habitantes, recuerdan estos.

Los latigazos

“Los hombres debían tener barba larga y vestir ropa tradicional, pero por encima de la rodilla, so pena de veinte latigazos”, cuenta Hamza, que lleva un chaleco reflectante con un escudo de un equipo de fútbol italiano estampado.

“Durante más de tres años, nos privaron de electricidad, de teléfono y de televisión”, dice, suspirando, Aref Aid, de 67 años y barba y chilaba blancas. 

El viernes, las tropas gubernamentales -apoyadas por combatientes de tribus locales- conquistaron Rawa en unas horas. La “liberación” se logró sin grandes combates, después de que los yihadistas desertaran. 

Las fuerzas que apoyan al gobierno iraquí persisten en la lucha por la recuperación del territorio /Foto: AFP

Varios días antes de la entrada de las tropas, el alcalde, Husein Ali, afirmaba que convoyes enteros de combatientes yihadistas estaban abandonando Rawa en dirección a la frontera siria, donde el EI, pese a estar cada día más acorralado, sigue controlando territorios. 

Los yihadistas escapaban de los bombardeos de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, que recientemente se intensificaron en previsión de la entrada de los tanques y de la artillería.

Tras ellos, los miembros del EI dejaron sus talleres de artificieros para fabricar bombas en serie y otros vehículos bomba. Unos talleres que los bombardeos aéreos dejaron reducidos a un montón de ruinas.

Aquí y allá se ven enormes cráteres entre las construcciones tradicionales de piedra, levantadas en la ribera rocosa que domina el Éufrates.

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AFP
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