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Víctima española se enfrenta a Carlos “El Chacal” en su juicio en París

Domingo, 26 de Marzo de 2017
El legendario líder del terrorismo enfrenta un juicio por el atentado con granada en París en 1974.

María del Pilar Segui tenía 10 años cuando “sintió la muerte”. Esta española, que ahora tiene 53, es una de las sobrevivientes del atentado con granada cometido en París en 1974, por el que el venezolano ‘Carlos’ está siendo juzgado.

Segui hizo el viaje desde su Valencia natal para brindar su testimonio en la segunda semana del juicio del legendario líder del terrorismo internacional de los años setenta y ochenta, Ilich Ramírez Sánchez, Carlos “El Chacal”, acusado de haber perpetrado este atentado que causó dos muertos y decenas de heridos.

“Es muy duro, muy difícil relatar lo sucedido, porque he venido a contar mi historia pero también la de mi familia”, señala Segui al acercarse a la barra con un pañuelo en la mano.

María del Pilar Segui vivía entonces en París con su madre y sus dos hermanos. El 15 de septiembre de 1974, el día del atentado, toda la familia se encontraba en el Drugstore Publicis en el barrio latino de París. “Era un domingo, la víspera de la entrada a la escuela”, recuerda.

Más de 40 años después, conserva el recuerdo del olor del perfume que le salpicó de los frascos que explotaron y la imagen de su falda de flores totalmente cubierta de sangre.

“Vi una luz estallar, y de repente todo se volvió negro”. La explosión hizo que se encontrara bajo varias personas. “Alguien me tendió la mano y me sacó de ahí, era una chavalita escuálida”. “Cómo me hubiera gustado poder darle las gracias hoy”, dice sobre esta persona de la que nunca supo su identidad.

La explosión le causó heridas de metralla en la cadera, al igual que a su hermana Elvira, de 13 años. Su hermano Eduardo, de 8, corrió con mejor suerte. “Estaba cubierto de sangre y tenía pedazos de piel pegados en su ropa, pero no eran de él”, cuenta. 
       
‘Nos olvidaron’

Al día siguiente, pese a que la víspera pasaron varias horas en el hospital, todos fueron a la escuela. “Mi madre quería que olvidáramos esta historia”, explica.

Todo este tiempo después, decidió dar su testimonio ante el tribunal penal de París en nombre de toda su familia. 

“Queríamos contar nuestra historia simplemente porque nos olvidaron”, apunta con la voz entrecortada en referencia a la larga espera que tuvieron que soportar las víctimas, muchas de las cuales afirman haberse sentido abandonadas por la justicia.

Carlos, encarcelado en Francia desde que fue capturado en 1994 en una operación del espionaje francés en Sudán, escuchó impasible, detrás de un cristal blindado y acompañado de dos gendarmes, los testimonios de algunos sobrevivientes.

Este antiguo adepto del marxismo y defensor de la causa palestina, que niega estar implicado en este ataque, cumple ya dos condenas a cadena perpetua por varios atentados.

“Siento gran compasión por las víctimas inocentes”, señaló Carlos, quien reivindica haber matado con su organización a 1.500 personas, de las cuales 80 con sus propias manos.

Este juicio se abrió al término de una larga batalla legal de varias décadas tras la cual la justicia francesa rechazó la prescripción invocada por la defensa de Carlos al considerar que este atentado se inscribía “en la perseverancia de un compromiso terrorista”. 

Ramírez Sánchez se enfrenta a una nueva condena a cadena perpetua.

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AFP
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