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A los politiqueros hay que confrontarlos como la mafia que son: Rodolfo Hernández

Miércoles, 24 de Abril de 2019
El mandatario se mostró sorprendido de que un exalcalde preso pueda tener injerencia en asuntos de la ciudad.

De frente, sin rodeos y con la sinceridad que lo ha caracterizado durante los 40 meses que lleva dirigiendo la Alcaldía de Bucaramanga, Rodolfo Hernández les planteó el miércoles a los cucuteños qué es eso de lo que no se habla en el país, por cuenta de la corrupción y la politiquería.

Invitado por la fundación cultural El Cinco a las Cinco y con su estilo propio santandereano, el mandatario de los bumangueses reprochó que el mayor descaro de los corruptos hoy en Colombia es que “roban y entre más roban, tienen menos posibilidades de que los metan a la cárcel”.

Hernández se mostró sorprendido de que un exalcalde preso como Ramiro Suárez Corzo pueda tener injerencia desde su sitio de reclusión en los asuntos de la ciudad y dijo que esto es culpa de los electores, que venden su voto y con este “sus sueños y sus ilusiones”.

La Opinión aprovechó su visita a la ciudad para conocer cuál ha sido la clave de su administración, las luchas que ha sostenido contra la clase política de Bucaramanga y lo que viene después de que termine su mandato.

¿De qué es eso de lo que no se puede hablar en Colombia?

Noto, dentro del contexto social, no solamente de Cúcuta y Bucaramanga, sino de toda Colombia, que nadie quiere hablar de frente contra los códigos que ha generado la corrupción.  Prácticamente todo el mundo evade la confrontación, que para mí es la esencia principal de la democracia. Si seguimos con esta corrupción, Colombia no avanza.

¿Por qué no se habla?

Porque la gente cree que tiene que estar bien con todo el mundo. Tiene compromisos con lo uno o lo otro. Nosotros, por ejemplo, decidimos perder todos los amigos, pero hablar de frente. Creo que hoy me quedan muy poquitos (amigos).

¿Y hablar de eso que no se puede es lo que le ha costado a usted tantos enfrentamientos en Bucaramanga?

Sí, pero a la hora de la verdad también muchas satisfacciones. O, ¿cómo se entiende que me inviten de todas partes del país a que les cuente qué hizo Bucaramanga para liberarse de toda esa politiquería que compra votos y nos regala abandono, desolación y ruina?

¿Las investigaciones que hay en su contra son producto de la incomodidad que generan esas posiciones críticas contra los políticos tradicionales de su región?

Claro, y es normal que haya ataques y son necesarios que los hagan, porque cuando hay ataques se divide la opinión. Lo importante es que esa división de la opinión sea, dos terceras partes a favor mío y una tercera parte que siga apoyando los códigos de comportamiento de la politiquería.

¿Qué es lo más difícil de ser alcalde?

Sostener la promesa de campaña. Para nosotros era: lucha a muerte contra la corrupción y defensa de la vida a través de preservar el páramo de Santurbán. Han pasado 40 meses de gobierno y hemos sostenido lo mismo. 

¿Cuál es la clave para una buena gestión pública?

Calzones. El alcalde no tiene que saber de todo, esas son mentiras. El alcalde lo que tiene es que saber comunicar y definir unos lineamientos de gobierno, y que su equipo los cumpla al pie de la letra. Primero el ciudadano y primero hacerle honor a la palabra empeñada en la campaña. 

Es decir que, eso de tener la mejor hoja de vida, ser el más estudiado y con el perfil de gerente, tampoco es que se necesite mucho, según lo que usted plantea…

Bueno, si tiene una buena hoja de vida y ha sido buen gerente también es importante. Pero lo principal es una decisión férrea de enfrentarse a esa mafia politiquera que no solamente tiene el Poder Ejecutivo sino el Legislativo y el Judicial. 

¿Usted ha protagonizado varios escándalos desde que llegó a la Alcaldía, ¿cree que a veces se le va la mano en lo que dice y hace o es que en Colombia somos muy mojigatos?

Prefiero decir la verdad cruda y real, porque cuando usted empieza a hablar como un embajador, los politiqueros lo califican como una debilidad. Entonces, hay que confrontarlos, como una mafia que son, diciéndoles las cosas en la cara, así sean duras, dolorosas, camino de espinas, pero no me interesa, porque el compromiso mío es con la comunidad y no con la politiquería.

¿En Colombia lo que hace falta es que haya más personas que hablen así, de frente y sin tapujos?

Sí, hay muchos mojigatos. Esta es una mafia en la que todos se cubren todo. Aunque no puedo desconocer que hay un segmento de la clase política muy bueno, pero el 80% son unas caspas.

¿Cuál cree que es el mayor descaro de los corruptos?

Que roban y entre más roban, tienen menos posibilidades de que los metan a la cárcel, porque el Código del Proceso está diseñado para que no les pase nada.

¿Dónde cree que empieza la cadena de la corrupción en Colombia?

En el Poder Ejecutivo que es el único que tiene chequera. Esa chequera compra todo, reparte el poder, condiciona y mete gente en los organismos de control para que usted quede indemne ante cualquier investigación que le hagan.

¿El elector también tiene culpa por dejarse comprar su voto? 

Claro, ese es el principal culpable, porque al vender su voto está vendiendo también los sueños y las ilusiones. 

¿Qué opinión tiene de su homólogo cucuteño, César Rojas. Alguna vez se ha tomado un café con él?

No lo conozco. Lo que me dicen es que es un títere del que está en la cárcel, del que fue alcalde. (Ramiro Suárez Corzo). Pero eso es lo que me dicen, nunca he hablado con él.

A propósito, ¿qué piensa de que una persona como el exalcalde Ramiro Suárez, preso en La Picota, de Bogotá, tenga tanta injerencia en los asuntos de la ciudad e insista en poner nuevamente alcalde el próximo periodo?

Me quedo asombrado de que uno en la cárcel pueda tener embobados, idiotizados a un millón de nortesantandereanos. No sé qué tenga él. Unos dicen que tiene mucha plata, pero por más plata que tenga, desde la cárcel no es fácil. 

¿Qué futuro puede tener una ciudad como Cúcuta si se sigue manejando de esa forma?

Ninguno, pero los culpables de eso son los mismos habitantes que votan, porque venden los votos, los cambian por puestos y por mentiras.

¿Cuál ha sido el mayor desacierto de su administración y por el que les ofrecería excusas a sus electores?

Que me comprometí con algunas cosas que no pude cumplir, porque me presentaron unas cifras económicas en la entrega del cargo que eran totalmente falsas y mentirosas. 

¿Cómo qué promesas?

La solución del problema de la vivienda informal.

¿Y qué es eso que  les deja a los bumangueses y que nunca antes lo había hecho otro gobernante?

La mayor herencia que creo que puedo dejar es la de cambiar la mentalidad de los bumangueses. En Bucaramanga es muy difícil que vuelvan a elegir un politiquero y eso ya es un triunfo. 

¿Se lanzaría a la Presidencia de la República en 2022?

He dicho que primero vamos a terminar esto; segundo, si sacamos más de 300.000 votos en Bucaramanga, pensamos en otra cosa, si no, me parece atrevido y ridículo sin poder crecer el número de votantes, pretender seguir a instancias más importantes del Estado.

Santurbán

¿Cree que la pelea contra las compañías mineras que quieren explotar Santurbán  se puede perder?

Aquí nada está perdido; perdido es el que baja los brazos.  Mientras tanto, tenemos que luchar y si uno se cae, debe pararse una y mil veces y seguir el camino que es largo y espinoso. Una vez termine la alcaldía me voy a constituir nuevamente en un defensor del páramo de Santurbán, porque esto es defender la vida.

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Lucy Araque