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Sin problemas de orden público y sin tarjetones terminaron las elecciones

Lunes, 12 de Marzo de 2018
La solución sembró dudas acerca del proceso.

Un ingrediente especial marcó estas, las elecciones a Congreso 2018, y fue la ausencia de las FARC como alzados en armas, y sí como un partido político que a última hora debió abstenerse de llevar a las urnas su candidato a la presidencia de la República.

A esto se sumó un tibio, pero significativo gesto de la guerrilla del ELN, que a pesar de venir arremetiendo contra la infraestructura económica del país desde el 9 de enero pasado, cuando terminó el cese el fuego sostenido con el Estado; decretó hace un par de semanas un alto al fuego por cinco días; determinación a la que se sumó el grupo armado ilegal conocido como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), el mismo que desde hace varios meses ha dicho estar dispuesto a su desmovilización.

Fue una jornada en la que, como se esperaba, no se afectó el orden público por cuenta de los grupos ilegales; aunque el lunar se presentó por cuenta de la ausencia de tarjetones para las consultas interpartidistas, lo que terminó por ensombrecer la jornada electoral que culminó a las 4:00 de la tarde, impasse que se solucionó con fotocopias firmadas por los jurados, y que en todo caso sembró dudas acerca del proceso.

En la retina

Quizás los hechos de orden público que sí tuvieron ecos porque impidieron el buen desarrollo de la jornada se presentaron en el municipio de San Onofre (Sucre), en el corregimiento Boca Cerrada y en el municipio de Francisco Pizarro (Nariño), donde debido a manifestaciones de la ciudadanía, se impidió el buen desarrollo de las elecciones. El caso más mencionado fue precisamente el de Francisco Pizarro, respecto del cual las autoridades señalaron que “hubo un choque con la Fuerza Pública por los saqueos registrados en la alcaldía de dicha localidad”.

Pero una de las fotos para registrar en este 11 de marzo, fue la que mostró a exguerrilleros de las FARC ejerciendo el derecho al voto, un paso adelante en la democracia, independientemente de que esa corriente gane o pierda.

Desde distintos sectores se apreciaron los que podrían entenderse como las primeras señas de cara al cambio que se estaría dando en el llamado postconflicto. El primero en resaltar esta jornada fue el presidente de la República, Juan Manuel Santos, quien al igual que su equipo de gobierno no dudó en calificar estas elecciones como las más pacíficas del último medio siglo en el país.

A la voz de Santos se sumó la del registrador nacional, Juan Carlos Galindo, quien aseguró que en esta oportunidad fue posible llegar a todo el país con el material electoral, además de dar un parte de tranquilidad en la medida en que -dijo- ni una sola mesa debió ser trasladada, hechos que en otrora eran gestos casi normales.

Las voces

Analistas como Yann Basset, director del observatorio de la representación política de la Universidad del Rosario, considera que a pesar de este ambiente el cambio y el optimismo por lo que puede suceder en este tipo de eventos, el cambio definitivo no se materializará tan pronto como se quiere, y recomienda, para poder analizar con mayor claridad la manera como se avanza hacia ese propósito, ver en detalle el comportamiento electoral en las zonas en las que tradicionalmente habían estado las FARC.

Y es que para Basset el cambio real, el más tangible, se medirá con la presencia en las urnas del electorado en los lugares que tradicionalmente han estado afectados por el conflicto, “una cosa es clara. Aún persisten los problemas de orden público en la zona pacífica”.

“Las cosas en Colombia no van a cambiar de la noche a la mañana”, dice el analista, para quien el cambio se va a poder palpar de mejor manera en elecciones locales, no tanto en la nacionales, pues es necesario poder ver cómo se da la presencia de las autoridades allí y si las personas se han podido registrar adecuadamente y con libertad.

Un aspecto para tener presente en este momento es el hecho de que, “al parecer, las FARC no hicieron, o por lo menos, no tuvieron la obligación de hacer mucha campaña política por tener aseguradas 10 curules dadas por el acuerdo de paz”, dice Basset, al considerar que estas elecciones no marcarán una ruptura nacional, quizás sí en los municipios, y se atreve a proponer como plazo para que se pueda ver un cambio “tangible”, dos o tres ciclos electorales más.

Fabián Acuña, docente investigador de la facultad de Ciencia Política de la Universidad Javeriana, recuerda como en elecciones anteriores la zozobra se concentraba en las acciones que se pudieran cometer desde las FARC.

“En la elecciones pasadas los factores de riesgo se relacionaban con dónde se habían saboteado las elecciones por parte de los actores armados, con plan pistola, etc… y ahora con la desmovilización de las FARC, todo estaba dado para que la jornada fuera tranquila, pero, en estas elecciones, el problema lo dan los entes del Estado, el sistema, por ausencia de tarjetones”.

Un claro registro destacado por Acuña es la fotografía de los exguerrilleros de las FARC votando y es que en esta oportunidad “por primera vez podemos medir electoralmente a las FARC, antes no sabíamos cuánta aceptación podrían tener; hoy, por primera vez, vamos a ver cuánta es la aceptación que tienen. Hoy lo mejor es ver cómo la mejor arma es el voto, y no un fusil”, concluye Acuña.

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Colprensa
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