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Un balance de gestión con sabor a llamado de atención

Martes, 22 de Enero de 2019
El presidente Iván Duque inauguró la nueva Fuerza de Despliegue Rápido, en Ocaña.

Hace dos meses y medio, el presidente de la República, Iván Duque, estuvo en Ocaña donde inauguró con gran entusiasmo la nueva Fuerza de Despliegue Rápido (Fudra), encargada de reforzar la lucha contra la criminalidad y el narcotráfico en el  Catatumbo, lugar en el que convergen diferentes actores armados, entre ellos el Eln y las disidencias del Epl y las Farc.

“Acá venimos a entregar nuestras fuerzas, nuestros ánimos, nuestros anhelos, para que el Catatumbo se libere de una vez por todas de la violencia, del secuestro, de la extorsión, del homicidio”, dijo Duque ese 28 de octubre.

Según el mandatario, este nuevo componente militar iba a estar constituido por un poco más de 5.000 hombres distribuidos en tres batallones de despliegue rápido y un batallón de acción directa y reconocimiento. 

No obstante, aunque con este grupo ya son 14.000, aproximadamente, los uniformados que están a cargo de la seguridad en la convulsionada subregión del Catatumbo, la respuesta no ha sido hasta ahora la que esperaba el jefe de Estado y, por el contrario, los hechos de las últimas semanas siguen encendido las alarmas.

Un helicóptero particular atacado, incinerado, robado y su tripulación secuestrada por el Eln, 79 asesinatos, solo en Tibú, en lo corrido de 2019, y constantes desplazamientos, son algunos de los hechos que han quedado en la retina del país.

De ahí que su visita del lunes a Tibú, además de ratificarle a los nortesantandereanos que está decidido a seguir de cerca la situación que se libra en la región, tuvo también implícito un llamado de atención a las tropas, por lo que aquí está ocurriendo.

Así se lo aseguraron a La Opinión dos fuentes que conocieron detalles del encuentro privado entre Duque y los comandantes de la segunda división, la Fudra y otros altos mandos militares y policiales del departamento, en donde les pidió una relación de los resultados y la gestión hecha hasta el momento.

Aunque inicialmente desde Presidencia se informó que el objetivo de esta nueva visita era desarrollar un consejo de seguridad, para evaluar la situación de orden público, ni el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, como primera autoridad del departamento; ni representantes del Catatumbo u otros organismos estuvieron presentes.

La jornada se concentró en una extensa reunión con los integrantes de la Fuerza Pública, la cual se prolongó por más de cinco horas.

Posteriormente y después de una larga espera, Iván Duque tuvo un breve encuentro con Villamizar y el alcalde de Tibú, Jesús Escalante, a quienes les informó sobre las primeras inversiones previstas este año en la zona.

“Claro que lo que hubo fue un llamado de atención, porque a cada uno (de los altos mandos), le pidió el balance, pero también resultados, porque la situación es compleja”, comentó una persona que supo del encuentro.

Y es que, además, contrario a lo que se esperaba por parte del jefe de Estado al término de su visita, en esta ocasión Duque no entró en detalles sobre lo que se hará en la región ahora que los diálogos de paz con el Eln no van más.

“El mensaje es claro: en la región del Catatumbo vamos a seguir fortaleciendo cada vez más las acciones de la fuerza pública para que este territorio deje de ser inclementemente perseguido por esos brazos asesinos de la criminalidad organizada, como el Eln”, fue lo que señaló el mandatario. Tampoco se refirió a la situación de los tres secuestrados días atrás, a pesar de que había una amplia expectativa al respecto.

‘No se ha sabido leer lo que aquí ocurre’

A propósito de esta nueva visita presidencial y de la incertidumbre que les dejó a muchos, el director de la fundación Progresar, Wilfredo Cañizares, consideró que esta no es más que una clara muestra de que el Gobierno sigue perdido en esta región.

“El Gobierno no ha logrado leer correctamente lo que está ocurriendo en el departamento, la frontera y el Catatumbo y esa lectura equivocada que tiene, primero, no le permite actuar con contundencia”, consideró Cañizares.

Agregó que las propuestas de solución en esta zona del país están sobrediagnosticadas, pero aun así el Gobierno “sigue dando palos de ciego”.

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