La Opinión
Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile

Con Mancuso, vuelve el recuerdo del horror paramilitar

Con la llegada del exjefe de las extintas Auc a Colombia se espera que cuente la verdad de esa organización criminal.


Un camino de esperanza se abrió para los familiares de las miles de víctimas del holocausto paramilitar que estremeció no solo en Norte de Santander sino a todo el país, con el anunciado regreso a Colombia, del exjefe de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), Salvatore Mancuso.

Tras permanecer encarcelado en Estados Unidos, desde 2008, por narcotráfico, el gobierno del presidente Gustavo Petro decidió convertirlo en gestor de paz para que retorne a Colombia y revele muchas interrogantes que aún hay sobre la arremetida de los paramilitares.


Lea también: Alias Porras: terror impuesto en Cúcuta desde la cárcel


El pasado martes, el ministro de Justicia, Néstor Osuna aseguró que el sitio donde permanecerá Mancuso aún no estaba definido, “mientras algún juez específicamente determina si va a permanecer recluido en algún lugar. O si, en virtud de su nombramiento como gestor de paz, los jueces determinan que sea dejado en libertad”.

Su retornó al país estará marcado por varios debates jurídicos que tendrán que definir su libertad y los términos concretos de su comparecencia ante las autoridades, porque Mancuso debe seguir respondiendo ente la Ley de Justicia y Paz.

Por eso, la Justicia Especial para la Paz (JEP) ha sostenido reuniones con la magistratura de Justicia y Paz definiendo qué ocurrirá con la situación jurídica del exjefe paramilitar, porque aún debe contar muchas verdades.

Precisamente, ante la JEP, Salvatore Mancuso se comprometió a revelar muchas verdades y, además, aseguró que colaboraría con la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas para identificar fosas comunes que hicieron las extintas Auc, especialmente en la zona de frontera en Villa del Rosario y Cúcuta, además del Catatumbo.

Una luz de esperanza

Ante ese compromiso que ha adquirido el exjefe paramilitar y su llegada al país, familiares y organizaciones defensoras de las víctimas de las extintas Auc, creen que por fin podrán saber dónde están sus seres queridos, que un día salieron de sus casas y no regresaron.

Hornos crematorios de los paramilitares

Yuleima García, coordinadora de la mesa de víctimas de Cúcuta, señaló que, “para nosotros es una noticia esperanzadora, porque esperamos saber la verdad, no solamente de qué pasó en Norte de Santander y quién dio la orden de todos esos asesinatos y quiénes estaban detrás de eso, además, de saber quién los financiaban”.

Agregó: “las víctimas esperamos que se sepa la verdad de dónde están los desaparecidos, aquí hay una enorme cantidad de familias que sufren porque no saben dónde están sus seres queridos. Por eso, debe contar quiénes fueron los autores. La esperanza es que estando él acá, ya se sepa toda esa verdad”.

De conocerse esa verdad que hasta ahora ha sido a medias, las organizaciones de víctimas también esperan que los responsables, no solo los combatientes, sino los que dieron las órdenes, también paguen por todas las atrocidades que cometieron los paramilitares.

“Al señor Mancuso se le han brindado las garantías, esas mismas que las víctimas no hemos tenido, por eso esperamos que cumpla con los compromisos que ha adquirido para tener esa protección especial por parte de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Por eso el país espera esa verdad, reparación y que no haya repetición”, señaló García.

Enrique Pertuz, director de la Red Departamental de Defensores de Derechos Humanos, también se mostró expectante al retorno del exjefe paramilitar, ahora gestor de paz del gobierno de Petro.


Le puede interesar: Captura de Horman Lobo, un golpe fuerte a la criminalidad en Cúcuta


Mancuso tuvo la oportunidad para contarle a todo el país la verdad, pero no solamente él, sino todos los que tuvieron la responsabilidad de esa oleada criminal y que prefirieron callar. Por eso, ahora esperamos que él le cuenta a las familias esa verdad que todavía mantiene en reserva, especialmente en Norte de Santander, entendiendo que él fue el máximo comandante del bloque Catatumbo”, sostuvo el defensor de derechos humanos.

Para Pertuz, también es importante saber quiénes fueron sus financiadores, como los políticos, los empresarios, los ganaderos, comerciantes y de las Fuerzas Armadas que siempre estuvieron con esta ‘máquina de guerra’ que le causó tanto daño al departamento.

Y, precisamente, ante tantas inquietudes y reclamos, fue que el Gobierno tomó la decisión de apoyar el retorno de este hombre a Colombia. En la resolución expedida se lee: “Designar como gestor de paz a Salvatore Mancuso Gómez para que conforme al sistema jurídico de protección de los Derechos Humanos y vigencia del Derecho Internacional Humanitario, contribuya con su conocimiento y experiencia al diseño de procesos de desarme colectivo de los grupos ilegales que actúan en todo territorio nacional, priorizando las zonas donde ejercicio su actividad crimina”.

A esto se suma que el 17 de noviembre del año pasado, la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) aceptó el sometimiento de Mancuso "como sujeto incorporado a la fuerza pública, entre 1989 y 2004".

Para Wilfredo Cañizares, director de la Fundación Progresar, en Norte de Santander se ha conocido una verdad a ‘cuenta gotas’ “porque los fiscales de Justicia y Paz no fueron capaces de exigirles a los paramilitares que dijeran la verdad, ahora es una nueva oportunidad que tenemos los colombianos”.

Por ello es que desde esta organización defensora de los derechos de muchas víctimas existe interés en que el exjefe paramilitar vuelva a Colombia y cumpla con los estándares de la verdad que la JEP ha establecido.

“Que no haya ningún tratamiento especial hacia este asesino frente a esos temas de verdad. La cúpula militar representada en las Auc se quedó con la verdad de la tragedia humanitaria que cometieron en Colombia, donde miles de personas fueron asesinadas, desaparecidas y despojadas de sus tierras”, recuerda Cañizares. 

Al mismo tiempo plantea que “Mancuso tiene el compromiso de decir quiénes estuvieron detrás de las atrocidades que se dieron en Norte de Santander entre 1999 y 2004, quién propició la incursión paramilitar, qué sectores del departamento los trajeron, quiénes fueron al Nudo de Paramillo a hablar con ellos para que vinieran al departamento, también se debe saber quiénes siguen con esas redes del narcotráfico y lavado de activos que ellos dejaron establecidas”.

Desmovilización de los paramilitares

Para el defensor de Derechos Humanos también es importante saber quiénes realmente estuvieron detrás de asesinatos de los exalcaldes Pauselino Camargo y Tirzo Vélez, al igual que de Carlos Caicedo y Carlos Bernal, entro otros.

Las atrocidades

Sobre Mancuso pesan los señalamientos de dirigir 139 masacres en las que fueron asesinadas 800 personas, además de desplazamientos y secuestros. Él ya habría reconocido su responsabilidad en centenares de homicidios. 

Los miembros del Bloque Catatumbo de las Auc, que Mancuso comandó por años, durante el proceso de paz reconocieron haber cometido 12.427 homicidios, 375 desapariciones forzadas, 22 abusos sexuales, 38 torturas y miles de desplazamientos entre 1999 y 2004, en Norte de Santander. 

Uno de los capítulos de esta aterradora historia de los paramilitares encierra el uso de hornos para desaparecer a sus víctimas. Las zonas donde se dio eso fueron en el corregimiento Juan Frío (Villa del Rosario), y en Pacolandia, en la zona rural de Cúcuta.


Le puede interesar: Los AK-47 siguen aterrorizando a Cúcuta con los homicidios


Los hornos que tenían los trapiches y chircales dejaron de ser usados para el fin que fueron construidos, dándole paso a un atroz plan: incinerar los cadáveres de muchas de las víctimas de ese grupo criminal. Ni los mismos exparamilitares saben cuántos cuerpos se convirtieron en cenizas, ahí.

Y la justificación que hoy da uno de los excombatientes de las Auc sobre ese terrorífico suceso, es que se hizo “para que entre la comunidad no se viera el horror de los asesinatos diarios que se cometían y también para que con quien se estaba combatiendo, no se enterara qué pasaba con su gente. Así se lograban desaparecer a las personas”.

“En Norte de Santander, por su condición de frontera, hubo cuatro tipos de desaparición forzada, muy diferentes a lo que se vivió en cualquier otra parte de Colombia: inhumar en tierra normal (fosas), arrojar cadáveres al río, incinerarlos y botarlos al lado de Venezuela, este último es el que se está trabajando con Salvatore Mancuso y con Jorge Iván Laverde Zapata, alias El Iguano”, aseguró un exparamilitar que pidió no ser identificado.

Hace cuatro meses, Jorge Laverde, excomandante del frente Fronteras de las extintas Auc, aseguró que ese compromiso de contar la verdad era con los familiares de las víctimas y el país, y por eso estaba trabajando con Mancuso para dar a conocer cómo se dieron los asesinatos al otro lado de la frontera.

Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion

Image
La opinión
La Opinión
Lunes, 26 de Febrero de 2024
Premium-home
Patrocinado por:
Logo Empresas
Temas del Día