Norte de Santander fue, en 2020, el primer destino de explotación de mujeres en Colombia

Miércoles, 7 de Abril de 2021
Estos datos fueron revelados en el informe ‘Una mirada a la trata de personas en Norte de Santander’, elaborado por Border Lab – Laboratorio de Frontera, el laboratorio de innovación social de La Opinión.

Este fue el resultado de la relatoría gráfica realizada en el Foro ¿Qué está pasando con las mujeres en Norte de Santander?  Cortesía: Juliana Serrano, Amazink

 

En los últimos dos años, la trata de personas en Norte de Santander ha aumentado de manera preocupante: entre 2019 y 2020, los casos aumentaron un 267%, al pasar de 3 a 11 víctimas explotadas, tanto de trata interna (4) como de trata externa (7).

Esta estadística lo ubica como el primer departamento de destino del país con mayor explotación de personas durante 2020, pues fue el que registró más casos, por encima de Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca y Risaralda. 

 

Cúcuta por su parte, tampoco presenta un panorama alentador. Al revisar los datos registrados por el Grupo de Lucha contra la Trata de Personas del Ministerio del Interior en 2020 respecto a 2019, se encontró un aumento de las víctimas de trata interna que tienen a Cúcuta como ciudad de origen, con cuatro casos, superando incluso a Bogotá que registró tres. Esto significa que la capital nortesantandereana fue, en 2020, la primera ciudad del país donde se captó el mayor número de víctimas para la trata de personas interna, es decir, explotadas dentro de Colombia.

Estos datos fueron revelados en el informe ‘Una mirada a la trata de personas en Norte de Santander’, elaborado por Border Lab – Laboratorio de Frontera, el laboratorio de innovación social de La Opinión, presentado ayer en el foro ¿Qué está pasando con las mujeres en Norte de Santander?

Sus autores, María Fernanda Fuentes, Jorge Mantilla y Estefanía Colmenares Hernández, platean un panorama poco alentador que requiere atención y articulación de las autoridades locales, regionales, nacionales y entidades de cooperación internacional para prevenir que el delito siga creciendo, para enfrentar a las redes y organizaciones de trata y atender a las víctimas con un enfoque de derechos humanos.

“Con este informe evidenciamos que Norte de Santander necesita una atención especial por parte de las autoridades nacionales y locales. Los factores de riesgo que presentados requieren con urgencia la puesta en marcha de estrategias claras para la prevención, identificación, atención, protección e inclusión de las víctimas. Si bien, la nueva Estrategia Nacional de Lucha contra la Trata de Personas se esfuerza un poco más por territorializar las acciones y por darle a la trata de personas un enfoque diferencial, su ejecución requiere más esfuerzos en la coordinación y sostenibilidad de las acciones, así como grandes retos en la formación, sensibilización de funcionarios, y en la apropiación de recursos públicos”, aseguró María Fernanda Fuentes.

Este delito, que según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) afecta principalmente a las mujeres y las niñas –en Colombia el 85% de las víctimas de trata son mujeres– ha encontrado en Norte de Santander un escenario perfecto para operar: altas tasas de desempleo e informalidad, fuerte presencia de grupos armados y  redes criminales, y un flujo migratorio que por el cierre de la frontera se da por pasos ilegales, lo que se suma a una alta permanencia de población migrante en condición de vulnerabilidad y de irregularidad. 

Las cifras demuestran que, en efecto, la condición de vulnerabilidad de los migrantes constituye un factor de riesgo para ser captados por la redes de trata de personas, porque  Venezuela es el país de origen que evidencia más víctimas después de Colombia.

En relación con Norte de Santander, el 63% de los casos de trata registrados en 2020 fue de mujeres de nacionalidad venezolana. Estas estadísticas son apenas una aproximación a una realidad desconocida e invisibilizada, pues según el Banco Interamericano de Desarrollo y la Oficina de la Organización de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, por cada víctima de trata registrada, se estima la existencia de veinte más sin identificar, es decir, existe un subregistro aproximado del 95%.

 

Explotación sexual, la finalidad predominante

Aunque la trata de personas tiene siete finalidades (explotación sexual, los trabajos forzados, la esclavitud o prácticas análogas a ésta, la servidumbre, la explotación de la mendicidad ajena, el matrimonio servil o forzado, la extracción de órganos, el turismo sexual), la que predomina en Norte de Santander, de acuerdo a los casos registrados, es la explotación sexual.

Según las cifras publicadas por el Observatorio del Delito de Trata de Personas y recogidas en el informe de Border Lab, el 82% de las víctimas en el departamento fueron tratadas con fines de explotación sexual, seguida del matrimonio servil o forzado (5,9%), el trabajo forzado (5,9%) y otras formas de explotación (5,9%).

Uno de los hallazgos que generó especial preocupación, según los autores del informe, es que la trata de personas está afectando especialmente a los jóvenes y adolescentes: el 56,6% de los casos de trata de personas identificados en el país se concentra entre los 12 y 28 años. La mayoría de las víctimas oriundas de Norte de Santander pertenecen a la población adulto joven (47%), seguida de adulto (29,5%), adolescente (17,7%) y no registró (5,8). 

 

“Estas cifras expuestas coinciden con la preocupación de organizaciones como la Corporación Mujer Denuncia y Muévete y Frida Kahlo, por el incremento de las mujeres adolescentes y jóvenes víctimas de trata de personas que tienen como finalidad la explotación sexual y la trata a través de servicios de webcam. En la mayoría de los casos, según se pudo establecer por notas periodísticas y entrevistas a las autoridades locales, jóvenes y menores de edad son captadas en Venezuela y trasladadas al departamento (Cúcuta, Villa del Rosario y Los Patios) a casas en la zona urbana para ser explotadas bajo esta modalidad”, explica el informe de Border Lab.

 

Redes sociales y manipulación sentimental, formas más comunes de captación

A pesar de que la trata es un delito que suele asociarse con el sometimiento de la víctima, con acciones violentas y con grandes organizaciones criminales, se ha detectado que en la mayoría de los casos los tratantes son personas cercanas a la víctima, familiares, vecinos o conocidos, quienes construyen una relación de confianza que termina llevándolas a acceder a las pretensiones del victimario.

Entre las modalidades más frecuentes mapeadas en la investigación adelantada por Border Lab, está la captación a través de redes sociales y por grupos de Whatsapp en los que se aproximan a las víctimas con falsas ofertas de empleo o para establecer relaciones sentimentales; en el caso de las víctimas venezolanas, el propósito es convencerlas de trasladarse hasta Colombia.

Uno de los casos conocidos en la investigación da cuenta de esta dinámica. Angélica*, una joven que apenas acababa de cumplir la mayoría de edad, accedió a dejar su ciudad en el estado Táchira para venir a Colombia después de meses de encuentros virtuales con un hombre que conoció por internet. Viajó con su hijo de 2 años.

Angélica tenía familia en Cúcuta, así que allí fue recibida. A los pocos días, el tratante le contó que tenía todo listo para que viajaran a Bucaramanga a instalarse en esa ciudad. Los tres emprendieron camino a la capital santandereana a pie, siguiendo la ruta usual de miles de caminantes venezolanos.

En la vía, se alojaron en varios refugios, donde no despertaron ninguna sospecha porque pasaron como una familia cualquiera. Cuando llegaron a Bucaramanga, las cosas empezaron a cambiar. El hombre que la enamoró empezó a someterla sexualmente y a explotarla, obligándola a tener relaciones con otros que pagaban por ella.

Angélica permanecía encerrada, sin comida y sin posibilidad de pedir ayuda. En algunas ocasiones le permitían salir pero la obligaban a dejar a su hijo al cuidado de otras mujeres como prenda de garantía para que no escapara.

Pasaron meses en esa situación y la desesperación que alcanzó la llevó a idearse un plan para escapar. Cuando logró hacerlo, huyó con su bebé y regresó a Cúcuta, donde a través de una organización que acompaña a víctimas de este delito pusieron el hecho en conocimiento del comité municipal.

Este y otros casos conocidos también dan cuenta de la manipulación sentimental y económica con el propósito de someter a las víctimas para fines pornográficos y sexuales en las casas webcam.

De acuerdo con información de organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres y de las mismas autoridades, esta es una de las formas de explotación sexual en auge en Cúcuta y su área metropolitana, frente a la cual es necesaria la atención de las autoridades.

 

Tibú, Los Patios y Chinácota, epicentros de explotación

Entre las dinámicas de trata de personas detectadas en distintos testimonios recopilados para el informe, llaman la atención los traslados de mujeres desde Cúcuta hacia distintos municipios del área metropolitana y del Catatumbo.

Para lograr el objetivo, los tratantes acceden a artimañas como el engaño o acuden a mujeres que ya están inmersas en la prostitución para ofrecerles pasar un fin de semana en estos lugares a cambio de ganar más dinero.

Las condiciones de vulnerabilidad en un contexto como el de Cúcuta, donde 4,5 de cada 10 ciudadanos son pobres según el DANE, y donde tres de cada 10 personas menores de 29 años están desempleadas, ha hecho que este tipo de ofertas sean atractivas para las menores y adolescentes ante la falta de oportunidades laborales.

De acuerdo con el informe presentado, “una víctima de trata que hoy trabaja haciendo pedagogía con mujeres en condición de explotación sexual para que conozcan sus derechos, explicó que la captación y el traslado de mujeres, incluyendo menores, a la zona del Catatumbo, específicamente a Tibú, también se ha vuelto frecuente.

“Les ofrecen hospedaje, comida y la promesa de ganar en pocos días el dinero que harían en Cúcuta en varias semanas, sin embargo, cuando llegan a las fincas las agreden de forma física y sicológica y son explotadas sexualmente”.

Los testimonios de algunas mujeres y organizaciones dan cuenta de la presencia de hombres con acento extranjero, que cometen todo tipo de abusos en contra de ellas.

 

La impunidad es la regla

A pesar de que los casos registrados de trata de personas no reflejan la realidad, las estadísticas demuestran que la justicia no opera con celeridad en las investigaciones.

De las 39 noticias criminales conocidas entre 2010 y 2020, 37 aparecen en indagación, una en investigación y una en etapa de juicio. Al revisar los casos activos e inactivos, se estableció que de las 39 noticias criminales 11 de ellas se encuentran activas.

Estos datos demuestran que el 95% de los casos (noticias criminales) que llegan a conocimiento de las autoridades no superan la etapa de indagación, lo que indica un alto nivel de impunidad en este delito.

Recomendaciones del informe

1. Reconocer a las víctimas y adecuar la denuncia al delito. La adecuación errada de la denuncia a delitos diferentes, como la inducción a la prostitución, impide el acceso a los servicios de asistencia y expone a las víctimas a vulneraciones adicionales.

2. Reducir los factores de riesgo: Es necesario desarrollar estrategias diferenciales que prioricen entornos que se encuentran en mayor riesgo. Es relevante implementar acciones en asentamientos informales que han crecido en la periferia, donde se acostumbra el intercambio de sexo por comida y por bienes de primera necesidad.

3. Promover la denuncia y restablecer la confianza en las autoridades. Se ha detectado una constante denuncia en el relato de las mujeres víctimas de trata, migrantes y aquellas que ejercen la prostitución, frente a las autoridades. Estas conductas deben ser investigadas y sancionadas para romper las complicidades que puedan existir entre funcionarios y las redes de trata.

4. Diseñar una política regional para la lucha contra la trata de personas y desarrollar una infraestructura sólida para la identificación, atención y protección de las víctimas; diseñar acciones que integren el trabajo del sector público, privado y de la cooperación internacional; hacerles seguimiento a los casos hasta el proceso de inclusión.

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Panelistas en el foro La Opinión.

Panelistas resaltaron hallazgos

El foro ¿Qué está pasando con las mujeres en Norte de Santander? fue el escenario para presentar los principales hallazgos del informe sobre trata de personas y las recomendaciones sugeridas para tener en cuenta en la construcción de una política pública  regional que fije líneas estratégicas que permitan identificar, atender, proteger y brindar una inclusión integral de las víctimas.

  La comisionada Julissa Mantilla Falcón, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y relatora para las personas migrantes reconoció la importancia del contenido del informe y destacó su relevancia a nivel nacional y regional, asegurando que muchas de las situaciones que se evidencian en el documento han sido reconocidas por la CIDH.

El magistrado Antonio José Lizarazo, presidente de la Corte Constitucional aseguró  por su parte que ese tipo de investigaciones son importantes en la medida en que reconocen y profundizan en las particularidades que agudizan la situación de las mujeres en Norte de Santander y visibiliza una problemática que no ha tenido la atención suficiente de las autoridades.  

 

Si quiere ver el informe completo sobre trata de personas realizado por Border Lab, descárguelo aquí

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