Ascamcat: la fuerza campesina perdida

Domingo, 31 de Julio de 2016
La asociación catalogó la reunión con los ministros como un intento de dividir a las comunidades.

La Asociación Campesina del Catatumbo fue, antes y poco después del paro campesino de 2013, una especie de faro para labriegos que confiaron en la organización social como estrategia para solucionar los problemas regionales.

Sin embargo, después de secuestrar al pueblo tibuyano durante 53 días; luego de tres años de diálogos en la mesa del Catatumbo sin mayores resultados, y con quejas por la baja efectividad de los proyectos a su cargo, su credibilidad está en vilo.

Evidencia de ello fue la respuesta de los ministros del Interior, Juan Fernando Cristo, y Agricultura, Aurelio Irragori, quienes toleraron el sabotaje a una reunión en Tibú, entre una comisión de alto nivel con representantes de los gremios y presidentes de juntas de acción comunal.

Mientras los manifestantes gritaban: “¡Mienten, mienten!”, los asistentes aprovechaban el diálogo, pidiendo la ampliación de las hectáreas sembradas con yuca, piña, o cítricos.

Todos coincidieron en algo: “No estamos representados por quienes quedaron fuera”.

Óner Galván, presidente de Asojuntas de La Gabarra, criticó la manifestación y dijo que los campesinos de la zona no le pertenecen a una sola agremiación.

Según versiones de los participantes, parte de la desconfianza hacia Ascamcat radica en presiones hacia la comunidad, “a la que le dicen que si no se vincula a la Asociación, pierde la participación en los proyectos”.

Un alcalde del Catatumbo, que solicitó la reserva de su identidad, indicó que “es cierto que han perdido mucho, sobre todo después del paro”.

“Hay dudas sobre la forma de ejecutar los proyectos, porque la gente no sabe en qué se gastó la plata, y los resultados no son lo esperado”, afirmó. “Ellos dicen que el Gobierno solo les presta atención a los alcaldes, pero no se puede desconocer la presencia del Estado”. 

Ascamcat catalogó la reunión con los ministros como un intento de dividir a las comunidades.

Sin embargo, mientras Cristo reiteraba su disposición de escucharlos, en el recinto, los líderes de Ascamcat hacían una reunión detrás de un muro.

Sobre este hecho, el senador Manuel Guillermo Mora expresó que “las reuniones no pueden ser con ellos mismos; hay que dialogar, especialmente con un encuentro que era un compromiso del presidente Santos”.

Otra muestra de incoherencia se comprobó en el choque con el Esmad cuando los participantes ‘plantearon: “Si quieren guerra; guerra van a tener”, en tanto una manifestante de la Guardia Campesina les pedía que dijeran que lo que quieren es paz.

“Ahora que estamos en la consolidación de la paz, de la tolerancia, del diálogo, era importante compartir las ideas del futuro del Catatumbo”, dijo el ministro Cristo.

César Jerez, vocero de Ascamcat, manifestó que pese a la división promovida por el Gobierno, esta es la asociación “con mayor cobertura y presencia regional, y es el interlocutor que hará valer los acuerdos de la mesa del Catatumbo y de La Habana”.

Criticó “el engaño a los productores con compromisos mediáticos”, y aunque reconoció a las otras organizaciones, dijo que “hay compromisos por cumplir con Ascamcat”.

Si bien la Asociación se convence de su amplia convocatoria, este fin de semana cerró con una sorpresa: la derrota en la elección de representantes de Asojuntas en La Gabarra.

De 145 votos, 77 fueron para las juntas y 52 para Ascamcat, resultado de la lucha política campesina, que escapa al poder del Gobierno Nacional.

Para el alcalde de Tibú, Jesús Alberto Escalante, la situación de protesta de parte de Ascamcat fue la pérdida de una oportunidad de diálogo.

Sin embargo, considera que, en vista de que el Gobierno se reúne con la agrupación, ya tendrán un nuevo encuentro para definir sus propuestas y limar asperezas. 

“El mensaje es que todos los actores que conviven en Tibú: campesinos, asociaciones, las iglesias y toda la ciudadanía, seamos veedores de que los recursos que se inviertan en el Catatumbo lleguen a quienes los necesitan”, afirmó. 

Agregó que en este momento ni los alcaldes ni los funcionarios públicos pretenden llevarse un protagonismo innecesario, “porque los encargados de sacar adelante el campo, son los agricultores”. 

“Los dueños del proceso de paz y de la transformación son los campesinos y la gente que habita nuestra región”, dijo. “Ellos son, y deben ser, los únicos protagonistas”. 

Alfredo Rodríguez, líder de Pacelli, expresó que la protesta y el rechazo a la invitación por parte de Ascamcat fue una falta de respeto.

“De ninguna forma las vías de hecho son la solución; desaprobamos lo ocurrido”, comentó. “Somos respetuosos del liderazgo, pero no nos sentimos representados porque la comunidad campesina y tibuyana no tiene esa actitud”.

Declaró que la visita de los ministros era una situación excepcional que se dio “sin necesidad de tirar piedra”.

“¡Con lo difícil que es para nosotros que los ministros se sienten a escucharnos, y comportarse así!”, enfatizó. 

Rodríguez también dijo que las constantes advertencias de Ascamcat de ir a paro pueden resultar complejas, porque buena parte de la población campesina no está dispuesta a ir a paro. 

“Nos perjudicaría a todos y no estamos en condiciones para eso”, aseveró. “Nosotros, como representantes de 3.500 personas de Pacelli, nunca seremos un obstáculo para el país”.

El ministro de Agricultura, Aurelio Irragori, no demostró incomodidad con la protesta de Ascamcat, e incluso desvirtuó su presencia al saludar simultáneamente al auditorio, “y a las 80 personas de afuera”.

Para el funcionario, es necesario que se superen “los celos regionales” y que cese la intermediación.

“Estamos hartos de tener intermediarios”, afirmó. “Por eso, la institucionalidad agropecuaria hace presencia directa ante los productores”.

Señaló que, en la zona, parte de la crisis surge en el interés de desinstitucionalizar y quitar el peso a las autoriddes locales, alcaldes y concejos.

“El diálogo social es con todos los sectores”, agregó. “Todos los grupos que hacen presencia, cuentan”.

Insistió en que los productores, grandes y pequeños, los cabildos indígenas y las asociaciones campesinas minoritarias pueden contratar directamente con el Gobierno, sin depender de nadie, y destacó como un caso histórico de organización, el ejemplo del plan de vida de Pacelli.

La Opinión