A mantener la esperanza en medio de la crisis

Sábado, 2 de Enero de 2021
Año nuevo, vida nueva, pero ¿y la COVID-19? 

Desde la pareja de novios que aplazó su boda ideal, hasta los viajes postergados por el cierre de los aeropuertos, fue el panorama que marcó el año 2020 a raíz de una pandemia que nadie esperaba y que obligó a replantearse un estilo de vida muy diferente al que se llevaba diariamente

En esta ocasión, la COVID-19 se convirtió en el enemigo que llegó en el momento más inesperado y que irrumpió en la agenda de todas las personas, lo que se significó el aplazamiento o cancelación definitiva de muchos proyectos.

Países que ya iniciaron sus primeros pasos para vacunar a su población, aún enfrentan casos de rebrotes, lo que ha llevado a retomar las medidas extremas como el distanciamiento social y nuevas cuarentenas. 

¿Si aún no se sabe cuándo acabará el virus, cómo podemos replantearnos nuevos propósitos y metas? ¿Qué estrategias podemos desarrollar para combatir el desánimo o la incertidumbre? Estas son algunas de las preguntas que La Opinión ayudará a resolver con la orientación de expertos.

Para la gran mayoría de cucuteños, el inicio de año representa una nueva etapa o ciclo, y da la oportunidad de dejar atrás todo lo malo de la época que finaliza y empezar una nueva con el pie derecho.

Para Edinry Calle Morantes, psicóloga con especialización en Orientación Vocacional y Ocupacional, la crisis del coronavirus es una oportunidad para crecer de forma personal y enfocarse en los pequeños detalles que nunca habían sido percibidos como fundamentales.

“Normalmente nos preocupábamos por cumplir objetivos que dependían de factores externos que no podemos controlar, lo que a largo plazo se traducía como incertidumbre. Ahora, podemos dedicarnos a cosas tan simple como hacer ejercicio, leer un libro, ver una película y así sentirnos bien, la felicidad debe venir del interior”, enfatizó.

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De igual forma, aseguró que algunos trastornos como la ansiedad y la depresión o los episodios de crisis de pánico y baja tolerancia a la frustración aumentaron significativamente, lo que permitió crear sensaciones que combatieran la adversidad y de esta manera descubrir y poner en acción recursos personales.

“En la mayoría de ocasiones, las acciones más simples son las que más se disfrutan, aquellos triunfos que dependen exclusivamente de nuestros esfuerzos, por tal razón, la mejor forma de cumplir las metas que no se lograron es transformándolas, así como nos reinventamos al mundo, también debemos hacer lo mismo con lo propio”, señaló Calle.

A nivel psicológico y emocional, cada persona reacciona diferente ante los acontecimientos, por lo que debe existir un acompañamiento profesional que permita manejar la situación; es más probable que se caiga en desesperación si no se tiene en cuenta el contexto actual.

  A las puertas de estrenar un nuevo año, toca poner en práctica todo lo que hemos aprendido en un 2020 marcado por la pandemia del coronavirus. 

¿Qué podemos hacer para mantener la esperanza? 

Para Calle, el primer paso es aceptar la realidad y entenderla como algo transitorio, que en algún momento va llegar a su fin y que relativamente, todo regresará a la normalidad, dejando como resultados nuevos hábitos y enseñanzas de aprendizaje.

El segundo punto, adoptar una actitud positiva y rescatar entre lo adverso, las cosas positivas que marcaron un antes y un después, priorizar el bienestar propio y acoger nuevas facetas que permitan reformular las necesidades e intereses primordiales y plantearnos objetivos realistas.

Finalmente, retomar el camino al éxito, tomar el tiempo para reflexionar y autoevaluarse, determinar qué cosas aportan de forma positiva y conservarlas; mientras que lo negativo, se debe transformar para obtener un equilibrio.

“Es fundamental valorar nuestras capacidades, se pueden establecer metas mensuales, trimestrales o semestrales que sean medibles, que se puedan cumplir a corto plazo y principalmente, tener en cuenta las limitaciones que puedan ocurrir”, añadió la psicóloga.

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Por su parte, Mildred Andrea Flórez, comunicadora social y Coaching Integral certificada por la Federación Internacional de Coaching (ICF), aseguró que el virus trajo grandes aprendizajes que nos retaron y desafiaron a sacar una versión desconocida para afrontar situaciones nunca antes vividas, pero antes de fijar nuevos objetivos, hay que tener en cuenta lo siguiente:

1. Enfocarse en 1 a 3 propósitos para el año, eso no significa que no se puedan cumplirlos todos, simplemente es priorizar la atención en aquellos que tienen una mayor importancia.

2. Cuidar el lenguaje, históricamente se ha dicho que la palabra tiene poder, en este caso aplica a la perfección, por eso es importante que, en el momento de redactar nuevas metas, se debe centrar más en la experiencia del cómo te quieres sentir que en el resultado; ejemplo: Forma tradicional: hacer ejercicio. Basado en la experiencia: sentirme y verme con mayor bienestar y salud.

3. Escribirlos y ubicarlos en un lugar visible, de esta manera, ayuda a estimular nuestro sentido del compromiso y no desfallecer en el intento.

4. Diseñar un plan de acción que nos ayude a trazar un camino ideal para cumplir el propósito (enamorarse de la causa, no del resultado).

5. Vigilar el proceso y hacer un seguimiento, de esa manera se verifica si se deben aplicar cambios en las acciones o continuar con la misma metodología, 

6. Celebra las pequeñas victorias. Es muy importante reconocer lo que se ha logrado y avanzado.

“Todo hace parte de una transformación, no es una competencia y no hay ganadores o perdedores, son experiencias que ayudan a encontrar lo mejor de nosotros mismos y a usarlo a nuestro favor”, expresó Flórez.

Para el ser humano, es primordial recuperar la esperanza y mantenerse ocupado en acciones que puedan transmitir un sentimiento de gratificación y bienestar, como se ha mencionado en otros contextos, esta es una oportunidad de oro para generar cambios no solo en términos laborales, educativos o económicos, también se trata de repensarse como sociedad.

Adoptar una actitud positiva implica ser agentes activos de cambios, repensar los sentimientos y comportamientos frente a la población en general, frente a los grupos específicos como los profesionales de la salud, población vulnerable,entre otros.

 Según información de Google Colombia, del término “en casa”, lo más buscado fue ‘Ejercicios en casa ‘y ‘Aeróbicos en casa’/ Foto Internet.

Convierta las crisis en oportunidades 

Cuidar el cuerpo y la mente:  Una alimentación balanceada junto a una buena rutina de ejercicio son fundamentales para aumentar la anergia y mejorar el estado de ánimo. 

Emprender: La situación que hoy vive el mundo no tiene que marcar el fin de toda iniciativa, tan solo requieren unos pequeños ajustes y la ayuda de la virtualidad.

Expectativas realistas y no perfeccionistas:  Tener altas expectativas es señal de ir en buena dirección, pero no podemos caer en el perfeccionismo, los errores existen y tarde o temprano se va a cometer uno.

Pedir ayuda cuando se necesite:  En algunas ocasiones, una conversación con amigos o con familiares permitirán sentir compañía en momentos de angustia.

Nuevas fuentes de ingreso: Hoy, las circunstancias están llevando a los profesionales a explorar nuevas fuentes de ingreso y migrar a los canales digitales.