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Balas, miedo y desplazamiento en Totumito Carboneras de Tibú

Domingo, 31 de Enero de 2021
Aunque el rumor de una masacre ocurrida en Totumito Carboneras no fue cierto, sí hubo un ataque armado.

Hoy entre Ambato, La Florida, La Silla, Totumito-Carboneras, El 25, La Punta, Banco de Arena, Palmarito, Vigilancia y Puerto León, pequeñas poblaciones del área rural entre Cúcuta y Tibú, hay algo muy particular que se siente en el ambiente: miedo, incertidumbre y zozobra.

No es para menos. La arremetida que desde mediados de diciembre están llevando a cabo presuntos integrantes de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc), con el apoyo de Los Rastrojos, en esta zona que se encuentra a una hora del casco urbano de la capital nortesantandereana, tiene en una crisis de nervios a las personas que viven en esa región.

El hecho más reciente se registró el viernes, hacia las 9:00 de la mañana, en el sector Las Tanquillas, de la vereda Totumito-Carboneras, zona rural de Tibú, en una finca que está en uno de los tantos picos de la cadena de montañas que recorre ese sector considerado una puerta de entrada al Catatumbo y de salida hacia Venezuela.

Unos 17 hombres, fuertemente armados y que aseguraron pertenecer a las Agc, según lo narrado por uno de los campesinos que sobrevivió a este reciente ataque, llegaron hasta ese predio a imponer su ley a sangre y fuego.

“Yo estaba a esa hora desayunando, cuando escuché un ruido y salí de la casa a ver qué estaba pasando, cuando veo llegar un grupo de hombres armados. Unos vestían de negro, otros con sudadera azul y buzo negro y otros tenían prendas como militares, pero en el brazo llevaban una brazalete con las letras AGC”, contó María* una habitante de la zona.

Añadió: “cuando ellos me vieron, de inmediato se identificaron como Gaitanistas y me dijeron que no me preocupara, que no venían a molestar al campesino. Estando ahí con ellos, cuando de pronto llega uno de los muchachos que trabaja en la finca y se asustó y de una me preguntaron que quién era él, yo les dije que era uno de los obreros”.

En ese momento cinco de los presuntos miembros de las Agc se le acercaron a Carlos*, un joven venezolano que llegó a esa zona hace un año procedente del estado Zulia, buscando trabajo, y lo rodearon para interrogarlo. Minutos más tarde, los hombres armados comenzaron a disparar contra él, mientras corría despavorido hacia un cultivo de coca para salvarse de ser asesinado.

“A mí me tocó salir corriendo, porque cuando los tipos esos me tenían rodeado me quitaron el celular y la cédula y me dijeron que los tenía que acompañar, porque yo era guerrillero y les debía colaborar, pero la verdad era que me iban a matar porque uno de ellos sacó una machetilla y comenzó a moverla en su mano, mientras que los otros agarraban las armas”, aseguró el joven.

Agregó: “al ver eso, yo me imaginé que me iban a matar y lo que hice fue empujar a uno de ellos y comencé a correr. Ellos me disparaban y sentía los tiros que pasaban muy cerca, es más una bala me pegó en la visera de la gorra que llevaba puesta. No era mi día de morir. Yo corrí por entre los cultivos hasta llegar a la otra finca que está como a 10 minutos y de ahí seguí por el rastrojo, hasta esconderme. En la noche salí a la carretera y llegué caminando hasta La Florida, donde encontré un poco de campesinos que huyeron de la zona luego de escuchar los disparos”.

María al ver que los hombres armados trataban de asesinar a Carlos, quiso salir huyendo, pero no pudo, porque uno de los desconocidos también la tenía rodeada dentro de la cocina de la finca, por eso tuvo que esperar la oportunidad para marcharse.

Precisamente, en ese instante cuando la mujer miraba para todas partes, ingeniándoselas para salir a correr, observó que su esposo y el patrón, conocido como ‘Tuso’, también iban llegando, uno en un caballo y otro a pie, en ese momento la angustia era más grande. Pero los hombres al ver que los desconocidos disparaban contra José, se tiraron y también huyeron por entre los cultivos.

“Ahí no hubo tiempo de pensar, nos tocó comenzar a correr, porque esos tipos también dispararon contra nosotros, yo creo que ‘Tuso’ se lastimó una pierna, porque lo vi corriendo cojo, pero hasta el momento no sabemos nada de él”, contó el marido de María.

Durante esos instantes de terror, la mujer observó que los hombres armados salieron de la casa y comenzaron a caminar hacia una finca que está ahí cerca, por lo que aprovechó para subirse al caballo de su esposo y huyó. “Yo al ver la oportunidad, lo que hice fue amarrar bien la silla, me subí y comencé a galopar por una trocha, no paré sino hasta llegar a La Florida”, contó ella.

El rumor de la masacre

Luego de escucharse las ráfagas de fusil y de conocerse que todo sucedió en la finca de ‘Tuso’, algunos habitantes de la zona creyeron que habían asesinado a quienes se encontraban en ese sitio, por eso de inmediato corrió el rumor de una posible masacre.

Además, como María y el resto de personas no sabían nada del paradero de los tres hombres que corrieron despavoridos por los disparos, creyeron que habían sido asesinados y por eso les dieron aviso a algunos líderes comunales, que alertaron a los defensores de derechos humanos.

Pero solo hasta después de las 10:00 de la noche, de ese mismo día, fue que la versión de la supuesta masacre perdió fuerza, porque en La Florida aparecieron Carlos y el esposo de María, mientras que de ‘Tuso’ se conoció que estaría escondido en Cúcuta.

La Policía y el Ejército al conocer lo sucedido, también enviaron varios de sus hombres a verificar lo ocurrido, pero solo hasta ayer cuando un equipo de la Defensoría del Pueblo arribó a ese lugar, logrando confirmar que efectivamente la masacre no se dio.

El desplazamiento

Los habitantes de las fincas aledañas y hasta los obreros de una mina de carbón que está como a 20 minutos de donde se presentó el ataque, decidieron salir huyendo de la zona. Nadie quería ser víctima de los Gaitanistas.

Por eso ayer, cuando un equipo periodístico de La Opinión recorrió la zona, observó que casi todas las familias de ese sector salieron huyendo, dejando abandonados sus inmuebles.

Se conoció que 39 familias de la zona, entre las que hay bebés, niños, adultos y ancianos, decidieron desplazarse hacia La Florida, sector de Ambato (Tibú), donde ayer llegó la alcaldesa Corina Durán con un equipo de funcionarios a verificar lo sucedido y prometerles que hoy recibirán ayudas, pues los campesinos aseguraron que no regresarán a sus viviendas hasta que no les garanticen seguridad.

El coronel Ilvar Orlando González, comandante de la Brigada 30 del Ejército, sostuvo que en estos momentos adelantan la Operación Sansón para brindarles seguridad a los campesinos.

“En esa zona tenemos cerca de 300 soldados desarrollando la operación desde el año pasado y la verdad es que no hemos conseguido a ninguno de esos bandidos. Hemos capturado a unos cuantos Rastrojos”, indicó el oficial.

Aunque en esta zona no se presentó una masacre, Wilfredo Cañizares, director de la fundación defensora de derechos humanos Progresar, señaló que, “este es un hecho gravísimo del que las autoridades deben estar más atentas”, haciendo referencia al ataque de los Gaitanistas a los campesinos.

Cabe recordar que, en julio del año pasado, Totumito-Carbonera fue el escenario de una masacre que dejó a seis hombres muertos. La noche anterior a ese hecho, dos hombres más fueron asesinados en Vigilancia.

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