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Comer saludable es fácil, delicioso y económico

Sábado, 27 de Agosto de 2016
En los niños, a partir del primer año de vida deben comer lo mismo que comen todos los miembros de la familia.

Comer saludablemente no tiene porqué tener una connotación difícil y costosa, es la premisa de la nutricionista Adriana Zuleta en su charla ‘Bien Alimentados: fácil, económico, delicioso y saludable’, con la que ha llegado a cientos de padres de familia y cuidadores a través de las conferencias organizadas por RedPapaz en diferentes ciudades del país

Y es que según Zuleta, los padres de familia tienen a la mano cientos de posibilidades alimentarias sanas que muchas veces pasan desapercibidas por el simple desconocimiento o por el acelerado ritmo de vida de las familias que impiden que los padres se tomen unos minutos de su tiempo para escoger el menú más adecuado para sus hijos.

“Los padres y cuidadores suelen desconocer los grupos de alimentos por lo que no saben integrar una alimentación balanceada y terminan llenando la lonchera o el plato de sus hijos con productos que poco o nada le aportan a la nutrición de sus hijos”, explicó la nutricionista.

Esta situación ha permitido un notorio aumento en la obesidad infantil del país, ya que  en los últimos 5 años el índice de sobrepeso subió un 25 por ciento.

“Un niño con sobrepeso tiene mayor riesgo de ser un adulto obeso y de padecer diabetes y enfermedades vasculares o hipertensión”, agregó.

Adicionalmente, Zuleta recalcó la ausencia de una dieta balanceada o la falta de los nutrientes necesarios para el óptimo desarrollo del niño influyen en su aprendizaje, por lo que a los niños mal alimentados les cuesta más aprender.

“En ocasiones los papás son demasiado blandos y acceden a los caprichos alimenticios de sus hijos sin pensar en las consecuencias que dicha permisividad acarrea a futuro”, indicó Zuleta.

Una dieta balanceada

A partir del primer año de vida, los niños deben comer lo mismo que comen todos los miembros de la familia, pero en cantidades diferentes. 

Aunque, según Zuleta, no es recomendable que los niños sean quienes acomoden el menú del día, si la nevera y la alacena familiar están  llenas de productos acordes a sus necesidades, como frutas, verduras o lácteos, se les puede permitir que escojan los alimentos porque probablemente harán una buena selección.

Otro consejo de la nutricionista para garantizar una ingesta saludable de alimentos es el acompañamiento familiar en la mesa, ya que esto le permite al padre supervisar qué productos está consumiendo realmente el niño y cuáles excluye de su plato.

“Si vemos que el niño por alguna razón no come brócoli o cualquier otra verdura, podemos encontrar una forma más divertida e ingeniosa para presentarle este vegetal en el plato. Incluso, si insistimos con diferentes presentaciones, tal vez el niño se aventure a probar”, explicó Zuleta.  “Debemos explicarles en la mesa porqué es importante el consumo del brócoli, sin regaños ni amenazas, si uno sigue insistiendo de manera sutil con cariño y dedicación, seguramente la próxima vez sea el niño quien pida este ingrediente, así sea por simple curiosidad”.

Los alimentos que no deben faltar en la mesa según Zuleta  son: leche, en su ausencia se puede ensayar con la mezcla vegetal que entrega el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), que reemplaza en un 90 por ciento a la leche, las frutas y verduras, preferiblemente de cosecha para que salgan más económicas; harinas y una proteína, que puede ser pollo, carne o, en su defecto, lentejas, fríjoles o carne de soya que es más económica en el mercado.

Los niños deben comer por lo menos cuatro frutas y una verdura al día. Las frutas deben estar presentes desde el desayuno o en la media mañana.

“Preferiblemente, la lonchera debe tener un lácteo, una harina y una fruta. Si en casa no contamos con los recursos para armar este menú podemos intentar con un huevo duro, papa salada y una fruta de cosecha para el jugo. Muchas veces gastamos más en una gaseosa cuando consumir una fruta para calmar la sed puede ser más económico”.

Según Zuleta hay una preocupación creciente de padres de familia por llevar alimentación balanceada en sus familias, algo que hace unos 30 años no era tan usual y eso es punto a favor para las nuevas generaciones.

“A la larga no hay que suprimir del todo nada. Hay que evitar que el niño consuma alimentos de paquete como papas fritas, chitos, galletas y los jugos de botella o gaseosas”, dijo.

Si un fin de semana o cada 15 días el niño tomó un vaso de gaseosa o se comió un producto de paquete en un paseo no pasa nada.  Lo realmente importante es que el niño crezca con bases fuertes en su alimentación lo que le va a permitir que cuando consuma un alimento que no hace parte de su alimentación habitual no le haga daño.

Los errores más comunes

Zuleta explica que en ocasiones los padres terminan incurriendo en errores como el facilismo, y en vez de armar una lonchera saludable terminan enviando un paquete y una gaseosa a sus hijos.

Tampoco es recomendable dejar que sean los niños quienes escojan los alimentos de su dieta pues los padres no pueden pretender que un niño de 4 o 6 años sepa qué alimentos son los mejores para su dieta y desarrollo.

“Hay mamás que se ufanan que en su casa se come a la carta, porque tienen que hacer platos diferentes para su hijos y eso no debería ser así. No hay que ser permisivos, hay que ser responsables al escoger los alimentos”, indicó.

La Opinión

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Jennifer Rincón