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De que vuelan, vuelan

No tenemos dudas de que la maldad existe, y los eventos inexplicables también.

Las mujeres han sufrido muchas persecuciones a lo largo de la historia y siguen siendo víctimas de atropellos y menosprecios ante la mirada impávida no solo de algunos hombres, sino lo que es peor, de muchas otras mujeres.

Pero nada parecido a las acusaciones que tuvieron que soportar durante los siglos XVI, XVII y XVIII, cuando eran torturadas y quemadas en la hoguera por parte de psicópatas que en nombre de Dios, daban rienda suelta a sus más oscuras perversiones.

Quiero recomendar la lectura de “El martillo de las brujas” o “Malleus Maleficarum”, un libro que fue escrito en 1487 y llegó a servir como manual para la identificación de las “brujas”, además de los protocolos para su purificación a través del castigo.

Cuántas pacientes con patologías que hoy sabemos se deben a una alteración en el cerebro, habrían sido sacrificadas en nombre de Dios, tan solo por presentar alucinaciones o ideas en las cuales un ser divino se comunica con ellas y les da un poder o un don. Según el libro, bastaba tan solo con que la mayoría de la gente del pueblo las acusara de brujas; ya luego achacarles cualquier desgracia era lo más fácil, haciéndolas responsables de la falta de lluvia o de una tormenta, lo que las hacía merecedoras de la muerte, pero no de manera inmediata, primero su alma debía ser salvada y purificada con métodos de tortura inimaginables.

Podríamos considerar que su aspecto físico era similar a la bruja de Blancanieves en las primeras caricaturas de Disney, pero no, con mucha frecuencia se trataba de mujeres jóvenes y hermosas, que despertaban la tentación de los sacerdotes misóginos y machistas de la época, quienes bajo el razonamiento de que ninguno de ellos podía sentirse atraído por mujer alguna, ya que, su vida estaba dedicada a Dios, consideraban con toda lógica que habían sido hechizados por la perversa niña y, de nuevo, la tortura y la muerte.

Con el tiempo a estos inquisidores se les otorgó la potestad de confiscar los bienes de las brujas y hacerlos suyos, por lo que trajo consigo la proliferación de esta… llamémosla profesión: “cazadores de brujas”, algo que resultó ser muy rentable.

Hoy en día nos enteramos de todas estas tragedias y quedamos con la boca abierta. Cómo es posible que los seres humanos cometamos actos tan crueles sin el menor remordimiento, pero hay que tomar en consideración que el terror a los dioses era la causa principal. Así pensaban las personas durante la época del oscurantismo, y las religiones intentaban mantener el control de los ciudadanos utilizando la Fe como excusa, por lo tanto, los enfermos mentales caían en las garras de los demonios por falta de Fe, así de sencillo.

Pasaron 7 siglos para que un representante de la iglesia católica diera la cara y de manera simbólica pidiera perdón por estas atrocidades, algo que la cultura actual le ha sabido agradecer, pero, en verdad todo esto ha pasado o, ¿sencillamente se ha transformado?, ¿no son llevados los enfermos mentales donde los hechiceros para que les ayude a regresar su cordura?, ¿acaso las brujas pasaron de ser malas a ser buenas y encima de eso, terapeutas?

No tenemos dudas de que la maldad existe, y los eventos inexplicables también. Muchas patologías psicosomáticas se curan con una rápida visita al brujo, afortunadamente los espiritistas de hoy día no van a ser quemados, sino más bien, ocupan un lugar importante en nuestra sociedad, y es posible que dentro de poco, en la propuesta de la reforma a la salud.

 

Viernes, 7 de Julio de 2023
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